Un rayito de sol con carácter artesanal

Más que una empresa, Un Rayito de Sol es un proyecto cultural y artesanal que ha rescatado en nuestro país la técnica del mosaico de pasta con el fin de enriquecer espacios arquitectónicos

El proyecto un rayito de sol ha rescatado la técnica del mosaico de pasta
María Caccini
Ciudad de México /

“No está muy claro por qué aquí en México le pusieron el nombre de mosaico de pasta. Probablemente nació en el argot de los artesanos, por la última capa que llevan que es una especie de pasta elaborada con polvo de mármol y cemento”, nos comenta Salvador Quiroz, diseñador industrial y fundador de Un Rayito de Sol, quien se aventuró a emprender este proyecto.

El origen de las baldosas hidráulicas o cementini, como se les denomina en España e Italia respectivamente, se remonta a hace más de tres mil años, fecha en que los árabes inventaron la técnica. A través del tiempo se extendió a diversos países de Europa y más adelante al Norte de África y Latinoamérica. En nuestro país tuvieron su máximo apogeo durante el Porfiriato. Poco a poco este tipo de pisos cayó en desuso hasta que en los 80, los azulejos de cerámica acabaron por desplazarlos. “Era un material más duro y más fácil de instalar, se producía industrialmente por lo que resultaba más económico y ofrecía un modelo de servicio que no existía para los mosaicos de pasta. El fabricante de azulejos ya contaba con un stock listo para entregarse”, explica Salvador.

Fue por azares del destino que Salvador se encontró con este tipo de mosaicos, en un pequeño negocio que estaba a punto de cerrar y que su pedido sería el último que haría. Él estaría dos meses en el extranjero, sin embargo, acordó con el artesano que a su regreso lo ayudaría. Aunque el viaje se extendió a seis meses, cuando Salvador volvió el propietario aún lo esperaba. “Me metí de lleno, aprendí y estudié el proceso y sus implementos. Monté una página web y contacté a arquitectos y diseñadores, especialmente a los más vanguardistas, para ofrecerles el producto”.

Cuando inició Un Rayito de Sol, hace 10 años, ya nadie se acordaba de la pasta. Hoy este producto es tendencia y tras haber iniciado con un solo taller, ahora 15 talleres más, ubicados en diversas regiones del país. El resurgimiento de esta tradición ha ido de la mano del boom de restaurar antiguos inmuebles.

En paralelo al rescate de la técnica de la pasta, Un Rayito de Sol ha recuperado muchos de los patrones o diseños tradicionales que son ya del dominio.

No todo es el pasado, en colaboración con arquitectos, artistas y diseñadores, la empresa ha realizado nuevos diseños que han dado al producto un aire contemporáneo. La acogida de estos mosaicos, tanto en el mercado nacional como internacional, ha sido muy buena. Actualmente los exportan a Jamaica, Honduras, Puerto Rico, Estados Unidos y Canadá. De Europa empiezan a recibir pedidos porque allá la demanda de este tipo de pisos es muy alta. Y aunque en ese continente todavía existen talleres que se dedican a hacerlos, la mano de obra es mucho más cara que aquí en México, lo cual encarece considerablemente el producto de manufactura europea.

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