Arquitecto por gusto, vocación y herencia, Agustín Landa Ruiloba afirma que la arquitectura vertical es el futuro no sólo para México, sino también para el mundo, y es que enriquece la calidad de vida. Entre otras ventajas sobre la vivienda horizontal, asegura que proporciona mejor ventilación, vista y, sobre todo, crea comunidad. Hace la función de lo que antes fue la vida de barrio, en la que se aprende a respetar a los vecinos, pues se comparten espacios comunes y áreas verdes. Además, hay mayor seguridad y menos problemas con los distintos servicios.
Sin duda, es una tendencia que se debe seguir pues, considera, las ciudades no pueden continuar creciendo desproporcionadamente. Resulta muy caro llevar servicios a las periferias, además de que las comunidades se desintegran al momento de extender la mancha urbana. La vivienda vertical promueve la convivencia de las personas y las acerca a sus centros de trabajo. Es otra calidad de vida, el Arquitecto Landa se pone de ejemplo a sí mismo, al mencionar que vive en un departamento a siete minutos de su oficina y eso es una gran ventaja al no tener que ocupar horas para transportarse.
Para diseñar una vivienda vertical, el Arquitecto toma en cuenta, como en todo proyecto, el lugar, la orientación y el clima. Pero en un edificio, dice, lo más importante es la estructura, pues ésta marca todo. Por lo general primero se piensa en el estacionamiento y la estructura del edificio, así como en las trayectorias verticales de todas las instalaciones, como el internet, el agua, el gas y el aire acondicionado. También en hacer buenas ingenierías y dejar las preparaciones para el buen funcionamiento del edificio.
Los reglamentos de construcción exigen una cantidad de áreas verdes y aparte de éstas, la naturaleza se incorpora mediante jardineras y vegetación dentro de los departamentos. La ventilación natural también es importante, así como utilizar los materiales de la región, hacer que se consuma menos electricidad, preferir luces LED, elevadores de bajo consumo, cuidar todos los recursos; entre más sustentable mejor. Un edificio es menos contaminante, por ejemplo, con azoteas en colores claros que no reflejen calor. Observar todo esto tiene la ventaja de reducir el costo económico del mantenimiento.
Si el futuro está en la vivienda vertical, ¿cuáles son los desafíos a los que se enfrenta? le cuestionamos al Arquitecto Landa. A lo que claramente respondió que el máximo aprovechamiento de un terreno, la creación de usos mixtos y el reducir costos. Para él tantas amenidades son innecesarias y resultan contaminantes. Lo importante es que la gente quiere vivir más cerca de su familia, los amigos, el trabajo. Vivir en las periferias, comenta, provoca desintegración, la gente emplea su tiempo en transportarse. De ahí que las viviendas verticales resulten tan convenientes.
Al ser interrogado sobre el paisaje, Agustín Landa nos recuerda que Río de Janeiro, tiene una bahía impresionante y montañas alrededor, por lo que hay un reglamento de que los edificios solo pueden llegar a cierto nivel para el aprovechamiento del paisaje. Una buena arquitectura, afirma, siempre debe enriquecer un lugar, tal como lo hizo y lo dijo Frank Lloyd Wright cuando diseñó la Casa de la Cascada: hay que dejar el lugar mejor de como lo encontramos. Y eso es justamente lo que Agustín Landa se plantea en cada proyecto.