• Piratería mundialista: el millonario narconegocio que potenció la euforia futbolera

El IMPI y la FIFA unieron fuerzas para incautar en conjunto 25 toneladas de camisetas de futbol ilegales, además de otros artículos relacionados a la justa mundialista.

Jonathan Collazo
Ciudad de México /

Sigue la misma ruta que los precursores para elaborar drogas. Atraviesa océanos en barco, cruza puertos, traspasa fronteras a pie o en automóvil y en menos de una semana, completa una ruta de más de 15 mil kilómetros entre China, Centroamérica y su destino como punto de distribución: Tepito, en la Ciudad de México. Un lugar que por varias décadas ha sido el punto de resguardo y distribución más importante de productos pirata, ya sean electrodomésticos, bolsas, accesorios, cigarros, ropa, calzado y camisetas de futbol, artículo que ha tenido una alta demanda este año derivada por la Copa del Mundo 2026 que se jugará en Estados Unidos Canadá y México a partir del próximo 11 de junio.

En la pasada edición 2022, el tema de la piratería de artículos oficiales del Mundial no fue un problema para la FIFA. En Qatar, país de una superficie territorial aproximadamente similar al estado de Querétaro, y donde prácticamente no existe la cultura de la piratería, los organizadores consiguieron borrar cualquier tipo de venta ilegal. Sin embargo, en México la situación es muy diferente, pues en una sociedad acostumbrada y familiarizada con esta práctica, será imposible que se pueda evitar a pesar de los esfuerzos del gobierno federal, que en los últimos meses ha incautado cerca de ocho millones de productos pirata alusivos a la Copa del Mundo, entre esos 25 toneladas de camisetas de futbol, los cuales se han traducido en 950 millones de pesos, de acuerdo a datos del Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI).

“Operación limpieza ha significado 950 millones de pesos hasta este momento en mercancía asegurada, ha significado 7.8 millones de piezas aseguradas”, dijo en entrevista para mediotiempo Santiago Nieto, Director General del IMPI.
Santiago Nieto durante el operativo contra la piratería deportiva en calles del Centro Histórico. Foto: Jesús Quintanar
El primero fue el caso de Izazaga #89, donde participó la Secretaría de Economía, la Secretaría de Marina, la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México y el IMPI, en un operativo que abarcó tres locales de un piso completo en el centro de la Ciudad de México”.

Y es que la capital del país, principalmente su zona centro y el barrio de Tepito, son un polo neurálgico tanto de almacenamiento como de distribución de este tipo de mercancía, que se reparte a lo largo y ancho del territorio nacional, pero que también logra cruzar el Río Bravo para llegar a Estados Unidos e incluso a Canadá, extendiendo así un tentáculo más del crimen organizado, que tiene en la piratería, a uno de sus tantos y más redituables negocios. A cinco semanas de que ruede el balón en la Copa del Mundo 2026, solo en Tepito se han confiscado 25 toneladas de camisetas de futbol apócrifas.

Es prácticamente imposible pensar en un Mundial sin piratería. Está en nuestra cultura. Es un mercado más del crimen organizado que está infiltrado, prácticamente en todas nuestras actividades diarias”, platicó en entrevista Óscar Balderas, periodista especializado en crimen organizado.
El crimen organizado tiene en la piratería a uno de sus tantos y más redituables negocios (Jesús Quintanar)

Muchos involucrados

Como todo negocio ilegal, la producción y comercialización de artículos pirata cuenta con una organización y sistematización donde se ven involucrados, además del crimen organizado, instituciones gubernamentales, policía, agentes aduanales, portuarios y civiles, que se distribuyen a lo largo de los 14 mil kilómetros del camino que sigue un jersey pirata, desde que se fabrica en China y hasta que llega a las calles para venderse hasta en 85 por ciento menos de su valor oficial. Una camiseta oficial del Tri cuesta hasta dos mil 999 pesos, dependiendo la versión, mientras que un clon de buena calidad tiene un valor de entre 350 y 450 pesos.

“Hemos tenido, en el caso de Tepito, 25 toneladas de mercancía asegurada de playeras futbolísticas y precisamente por la vinculación con la FIFA”, agregó Santiago Nieto.
Santiago Nieto durante el operativo contra la piratería deportiva en calles del Centro Histórico. Foto: Jesús Quintanar

Según información de la Alianza Internacional para la Propiedad Intelectual (IIPA), México ocupa el cuarto lugar a nivel internacional en consumo y comercialización de productos pirata, solo superado por Italia, Rusia y China, país de donde proviene la mayor parte de esta mercancía, que anualmente mueve más de 60 mil millones de pesos en el país, de acuerdo a datos de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur).

La ruta hacia México

Todo comienza en fábricas, principalmente en la región sur de China. En ciudades como Fujian y Guangzhou, que son célebres por ser consideradas el corazón en la fabricación y falsificación de ropa, bolsas, accesorios de lujo, zapatos y artículos deportivos.

Hasta allá, tres o cuatro veces al año, viajan negociantes de raíces tepiteñas conocidos como Marcopolos. Estos personajes ligados a familias tradicionales del Barrio Bravo y que han mantenido el respeto en la zona por décadas, además de fungir muchas veces como asesores financieros de los comerciantes locales y de los propios cárteles, se encargan de regatear, pactar costos y solicitar el volumen de producción. Una vez logrado un acuerdo, arranca la producción de las camisetas.

“Los Marcopolos tienen un rol muy interesante. Llegan a estas fábricas y lo que hacen es que con una calculadora se ponen de acuerdo”, explicó Balderas. “Es un regateo en la que solamente esa calculadora es la que habla entre ellos, hasta que deciden el precio final, acuerdan y entonces se hace el envío a México”.
Tres o cuatro veces al año, viajan negociantes de raíces tepiteñas a China para conseguir la piratería (Jesús Quintanar)
Es gente que tiene mucho respeto en el barrio, que son los asesores financieros. Es un grupo que poco a poco ha sido captado por el crimen organizado. Eran empresarios normales y hoy en día la Unión Tepito los ha absorbido y cada día los ha adentrado más en sus actividades ilícitas”.

“Muchos Marcopolos son de los pocos que se pueden resistir a la extorsión; la gente los ve con respeto, el propio cártel les tiene respeto, son familias históricas. El 70 por ciento de las drogas en el mundo se mueve por rutas marítimas. Por la misma ruta por la que China manda a los cárteles de las drogas precursores químicos para hacer metanfetaminas o fentanilo, es la misma ruta que hace la playera pirata de la Selección”, platicó Balderas.

“Usualmente, esta playera pirata llega a Centroamérica, porque es una zona libre de impuestos y los países centroamericanos tienen condiciones muy parecidas a las que tiene México. Aquí suelen llegar de madrugada. Lo primero es bajar la mercancía y meterla a las bodegas; es muy rápido, es una operación de 60 u 80 personas, porque se tiene que hacer muy rápido”.

Cada bodeguero de Tepito ya tiene su propia mercancía y empieza a mandar a sus vendedores. Se empieza a mover y probablemente lo que vemos del producto final es un recorrido que inició en alguna fábrica en el sur de China. Una semana, probablemente. En una semana ya está en las calles”.

Puertos de acceso

Además de la entrada por la frontera sur, existen dos puertos de acceso directo al país: el Puerto de Lázaro Cárdenas en Michoacán y el Puerto de Manzanillo en Colima, parte de las 17 aduanas marítimas con las que cuenta México y las dos más importantes en cuanto al ingreso de artículos apócrifos. Al igual que en Centroamérica, en estos también sólo se inspecciona el 10 por ciento de todos los contenedores que atracan.

Incluso antes de que se diera a conocer el diseño con el que la Selección Mexicana disputará la Copa del Mundo 2026, en las calles ya circulaba la nueva camiseta: la verde con vivos rojos en las mangas y cuello, y con el Calendario Azteca. Pasó lo mismo con la segunda, la que estrenó el Tricolor en el amistoso ante Portugal en la reinauguración del estadio Banorte: la blanca con detalles en verdes y rojos. Gustó tanto, que incluso en puestos de jerseys piratas fue complicado encontrarla y los vendedores la anunciaban como agotada, como si se tratara de un producto oficial.

Vendedores de piratería contaban con las playeras de la selección incluso antes del anuncio oficial (Imago7)

Colaboración de la FIFA

Para lograr los decomisos, el IMPI, además de las instituciones de seguridad, ha trabajado de la mano con la FIFA, concretando capacitaciones con el objetivo de conocer, reconocer y clasificar la mercancía apócrifa. Cabe recordar que no sólo se trata de camisetas de futbol, también productos como llaveros, imanes, stickers y cualquier tipo de artículo que use una de las 210 marcas, logotipos, mascotas, diseños y símbolos ligados a la Copa del Mundo y que la FIFA registró ante el IMPI.

“Con la FIFA tenemos una doble capacitación mutua, recibimos capacitación para ver cuáles productos son apócrifos y cuáles son verdaderos respecto a las marcas patrocinadoras del Mundial. Por otro lado, tenemos nuestra capacitación para decirles cómo utilizar el sistema de protección a la propiedad intelectual en nuestro país”, añadió Santiago Nieto. “Hay una buena relación con la FIFA y seguiremos trabajando en lo subsecuente”.
IMPI y FIFA trabajaron estrechamente para decomisar mercancía pirata del Mundial (Jesús Quintanar)

Piratería: la caja chica del crimen organizado y delito con víctimas

Como toda práctica ligada al crimen organizado, el negocio de la piratería significa una importante entrada de dinero a las empresas criminales. Si bien no es la principal, de acuerdo a Óscar Balderas, sí es una caja chica de millones de pesos; y aunque comprar un jersey pirata pareciera una práctica alejada de cualquier tipo de acto de violencia, los millones que se generan se pueden traducir en armas, municiones, vehículos o aparatos de telecomunicaciones, es decir, artículos para delinquir y ejercer violencia, por lo que este delito, por muy ajeno que aparente ser, es un delito que tiene víctimas.

“Esto representa una caja chica y no es un delito sin víctimas. El hecho de que un grupo criminal pueda tener 15, 20, 50 millones de pesos extra se puede traducir en armas, en municiones, vehículos, radios, teléfonos encriptados para extorsionar, para secuestrar, cuando hablamos de mercados ilícitos hablamos de varios ingresos que empoderan al crimen organizado y el crimen organizado su lenguaje como empresa ilegal es el ejercicio de la violencia”.
Contrario a lo que se cree, la piratería no es un 'crimen sin víctimas' (Jesús Quintanar)

Su fuerte vinculación con el crimen organizado abre un debate sobre la adquisición de mercancía ilegal. Si bien los altos costos de los productos oficiales orillan a que los aficionados a buscar precios más bajos en mercados negros, es necesario tener en mente y conocer el origen, la red, la ruta y toda la cadena que mueve este otro tentáculo del narcotráfico, que sin duda fue, es y será parte de la cultura de la sociedad mexicana.

“Mantengamos una conversación informada, honesta. ¿Por qué compraría una playera pirata? ¿Qué gano? ¿Qué gana el que la vende? Y si estoy cómodo siendo parte del último eslabón de una cadena que se trazó hace una semana y que comenzó con un pedido en China”, concluyó Balderas.

CIG


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