M+.- Entre cabras, vacas, cerdos y sembradíos creció Orbelín Pineda. El pequeño poblado de San Fernando, en Coyuca de Catalán, Guerrero, fue donde nació el joven “serio, humilde, bueno y hermoso, gracias a Dios”, como lo describe su madre.
Los Pineda Alvarado nos comentan la travesía que es para uno llegar a su rancho, donde pasan por carreteras sin pavimentar, tramos sin señal y caminos que para cualquiera podrían parecer tensos, aunque para ellos forman parte de la rutina diaria.
Ordeñar y entrenar
Al conocerlos, cargaban con orgullo fotografías de Orbelín en el rancho, siempre con sus botas, pantalón vaquero y esa sonrisa que nunca desaparece. Su padre, Juan, se ríe al recordar la espontaneidad de su hijo.
“Donde come uno, comen varios. Dios no nos dejó y nos dio suerte con mis animalitos, no había dinero, pero sí modo de vender algo, así la fuimos pasando”, recordó Don Juan en la octava entrega del documental 'Raíces, el comienzo'.
La infancia de Orbe era estar detrás de los animales y de una pelota, aunque primero había que cumplir con las responsabilidades para después ganarse el derecho de ir a jugar futbol.
“Nunca renegó, ni se enojó con nosotros, fue serio con sus obligaciones, siempre las cumplía para después ir a jugar futbol. Yo le preparaba sus tacos de frijol para que agarre fuerza”, nos relató su madre, Mirna Alvarado.
Siguiendo los pasos de su hermano
El futbol siempre estuvo presente en la familia Pineda. El primero en probar suerte fue Onay, hermano mayor de Orbelín, quien se adentró en las fuerzas básicas del Querétaro, hasta debutar.
Sin embargo, antes de partir de San Fernando, le hizo la promesa a su hermano menor de regresar por él para ayudarlo a perseguir el mismo camino.
“Orbe estaba en secundaria, Onay le dice que cuando la termine, regresaría por él, para que se fuera a probar. Así fue, saliendo de la secundaria a los 15 años, se fueron los dos juntos”, cuenta el padre.
En aquel entonces, los Gallos no contaban con una estructura sólida en Fuerzas Básicas y tampoco tenían una casa club adecuada.
“No tenía en qué irse a entrenar. Batallaba para encontrar quién le diera un ‘raite’ para el camión o para comprarse un taco. Eso era lo que sufría”, narró su madre.
El fiel escudero de Ronaldinho
Para Orbelín, transitar por las Fuerzas Básicas y llegar al primer equipo fue fácil. La calidad hablaba por sí sola y, con un Querétaro que comenzaba a buscar protagonismo, el joven guerrerense rápidamente apuntaba a convertirse en una pieza importante.
“Cuando lo llevo a entrenar y veo el descaro con el que jugaba, supe que la Primera División no le iba a espantar. Incluso los jugadores grandes me decían que Orbelín ya debía jugar. Un día le dije que iba a debutar y él sólo respondió: ‘pues póngame’”, recordó Ignacio Ambriz, quien le dio la oportunidad.
Un mes después de su debut, una noticia sacudió a Querétaro, México y al mundo: Ronaldinho llegaba a Gallos Blancos.
El impacto fue inmediato. Querétaro pasó de ser un club con poca atención mediática a convertirse en el centro de las miradas, algo que también terminó beneficiando a Pineda. Su calidad llamó la atención de Ronaldinho, quien encontró en el mexicano a un socio ideal dentro del campo.
“Que Ronaldinho viera cosas en Orbelín y se acercara a decirlo significaba muchísimo”, agregó Joaquín Beltrán, directivo del club en aquel momento.
“Ronaldinho lo cobijó. Incluso habló con la directiva para pedir que ya no bajaran al chavo, que él se iba a encargar de darle los balones”, recordó Arturo Villanueva, entonces presidente de Gallos.
Entre los dioses, con humildad
Tras el impacto de aquel equipo de Querétaro, Orbelín pasó al Guadalajara, donde fue parte de la última época ganadora, alzando una Liga y copas nacionales e internacionales. Más tarde también fue pieza importante en el campeonato de Cruz Azul, que terminó con una sequía de más de dos décadas.
En Europa, el camino fue de menos a más, pero nunca perdió el hambre. Hoy brilla en Atenas, convertido en una de las figuras de la liga griega y en la antesala de su segundo Mundial con México.
El futbol lo llevó lejos de Guerrero, pero incluso entre los dioses de Grecia, Orbelín mantiene la humildad y la alegría de aquel niño que ordeñaba por las mañanas y jugaba por las tardes.
El capítulo completo de “Raíces: el comienzo”, lo encuentras ya disponible en el canal de YouTube de mediotiempo.
MGC