Una mano. Una roja. Un continente destrozado. En el Mundial de Sudáfrica 2010, el fútbol vivió uno de sus momentos más polémicos y dramáticos: el Uruguay vs Ghana en los cuartos de final.
El partido, igualado y tenso, se fue hasta el tiempo extra. Ghana estuvo a segundos de hacer historia cuando un cabezazo iba directo a gol… hasta que apareció la mano de Luis Suárez sobre la línea.
Roja directa, penal y la esperanza de todo un continente en los pies de Asamoah Gyan. Pero el disparo se estrelló en el travesaño.
El partido terminó definiéndose en penales, donde Uruguay avanzó a semifinales y Ghana quedó eliminada de la forma más dolorosa posible.
Una jugada que dividió al mundo entre la picardía y la injusticia, y que convirtió ese instante en uno de los más debatidos en la historia de los Mundiales.