Llegó con bajo perfil, pero se acabó consolidando en el centro del campo, portó el gafete de capitán a la altura y de paso, se convirtió en uno de los jugadores favoritos de los aficionados. Todo en menos de seis meses.
La llegada de Aldo Rocha al Atlas se sabía que podía dejar buenos dividendos, sin embargo, pocos esperaban que el hombre procedente de Mazatlán encajara tan rápido y tan bien dentro del plantel.
De arranque tenía que suplir la baja de un hombre como Lorenzo Reyes, uno de los favoritos de los aficionados, pero que hacía tiempo que nivel venía a la baja. El tiempo le dio la razón a la directiva con el movimiento.
Además, llevaba una carga extra al ser nombrado capitán del equipo, decisión con la que muchos no estuvieron de acuerdo, pues se creía que existían otros jugadores con mayor jerarquía y sobre todo, más tiempo en el plantel, que merecían esa banda.
Según números de Golstats, Aldo fue el tercer jugador que más recuperaciones tuvo, junto a la gente de Santos como Alejandro Gorriaran y el mexicano Alan Cervantes, lo que habla de su importancia en el centro del campo.
Además, se ha desempeñado como un mentor, pues le toca arropar a dos joyas de la cantera en el centro del campo como Jairo Torres y Jeremy Márquez, algo con lo que de momento cumple con creces.
Jugó como doble cinco y volante central según la necesidad y siempre cumpliendo, siendo una de las principales válvulas de escape por las que pasaba el balón con los Rojinegros a la hora de pisar territorio rival.
1, 529 minutos disputados en total y tres goles marcados, siendo el segundo mejor anotador solo por detrás de Jairo Torres. Aldo Rocha respondió y demostró que llevar el gafete de capitán no le pesa, con su liderazgo, diera la impresión de que los problemas de Atlas no pasarán por el mediocampo por un buen rato.
JMH