Cruz Azul sufre, pero doblega al América y le quita el invicto

La Máquina vencía con soltura a las Águilas, pero se relajaron y los azulcrema cerraron de forma trepidante.

Cruz Azul sufre, pero doblega al América y le quita el invicto (Imago7)
Ciudad de México /
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¡Partidazo en el Banorte! A Cruz Azul se le pedía un juego grande, una actuación convincente, pues bien, el equipo de Joel Huiqui la vino a ofrecer nada menos que en el Clásico Joven. La Máquina tuvo una noche de alegría, le costó cuajarla porque su mismo exceso de confianza le dio vida al América.

Cuando parecía que arrollaba y se daba un festín sobre su acérrimo rival, terminó con el rosario en las manos, mirando al cielo y cruzando los dedos. Un 4-3 que demuestra que este partido es un clásico lleno de pasión.

El juego cumplió con las expectativas, los dos salieron a buscarse la cara, estaban obligados a ello, porque mutuamente hay más que una rivalidad y tres puntos en juegos. Está claro que no se quieren.

América venía con el ánimo magullado de la Leagues Cup y a Cruz Azul le motivaba acabar con su invicto, bajarlo de la cima general y doblegar a su defensa.

Lo buscó primero La Máquina, que tuvo mejores intenciones, fluyó mejor que las Águilas, pero después los de Coapa nivelaron el partido.

Eso sí, los de La Noria empezaron a darle mejor sentido a su juego y es que Huiqui leyó bien el duelo, pobló su once con mediocampistas que tienen muy buen pie, que conducen la pelota con mucho sentido y que saben encontrar líneas y espacios.

Los azulcrema apostaron a la explosividad de Brian, el Rayo ha sido su jugador más desequilibrante, el charrúa lo trató, pero fue bien maniatado entre Jeremy, Ditta y cuando lo requería hasta Amaury cerraba el hueco.

Entonces los volantes celestes se desataron, primero Paradela se fue de cuatro jugadores llegó al área y tiró una diagonal que Lira empalmó a la altura del manchón penal. El capitán sacó una raya imparable para Cota y desató la euforia en la tribuna celeste. Premio inmejorable para Erik después de lo ocurrido la semana pasada.

Prueba de fuego para el América de Almada, tenía que defender su liderato y su invicto. Brian probó, pero Mier contuvo su tiro. Cruz Azul no dejaba espacios y las Águilas no tenían desequilibrio ni profundidad; encima Dagoberto salió lesionado de la rodilla izquierda.

Se asomaba el final del primer tiempo y Paradela volvió a entrar en acción.

La fabricó Cruz Azul en un córner, Charly para Jeremy, éste regresó la bola y la Charly encontró a Paradela; José llegó desde la segunda línea y la prendió con la zurda, otra vez Cota quedó retratado, el remate fue una bala que entró directa al corazón azulcrema.

Las Águilas estaban contra la lona y pudo ser peor porque Juárez cometió un penal sobre Paradela, pero Cota detuvo el lanzamiento de Ibáñez. Sin embargo, el alivió le duró poco a los azulcrema, porque en otro córner Chiquete le ganó la posición a Israel Reyes y empujó la bola a fondo. La Máquina arrollaba al líder en el primer tiempo. Incluso la frustración generó un conato que vació las bancas. Pasión total en el césped.

Responde el América

El orgullo azulcrema salió a flote en el segundo tiempo, ya se sabe que es un equipo que no se quiebra ni en el peor escenario. Almada mandó a Zendejas e Ícaro por Violante y Sánchez. Entonces, Juárez puso un cabezazo en el larguero y después Brian regaló una joya de gol en el cobro de un tiro libre, un derechazo que hizo una comba espectacular, una bola que Mier solo vio entrar por la escuadra.

Creció el partido, el nervio que había en la cancha se vivía en las gradas también, un gol podría meter al América en el juego y si lo lograba Cruz Azul era sentenciar su triunfo.

¡Juegazo en el Banorte!, porque el duelo se hizo de norte a sur: contragolpe de América que salvó Mier; respuesta de La Máquina que atajó Cota.

Cierre de infarto

Lo encontró Cruz Azul cuando Lira mandó una pelota al espacio, el Toro le ganó la posesión a Reyes, se fue del central americanista, Cota salió y lo eludió, el charrúa siguió, evitó caerse y después tiró raso, pelota lenta que fue un puñal para el americanismo y una explosión de júbilo para los cementeros.

Pudo hacer más sangre el equipo celeste, pero le faltó sangre fría en el área rival, de nueva cuenta esa indolencia en ataque y la relajación le dieron vida a las Águilas que regresaron al juego con un par de goles en la recta final.

Perea y Borja castigaron el exceso de confianza, el estado de ánimo cambio de manera radical. A La Máquina le entró nervio y el corazón amarillo se encendió.

Lo ganó Cruz Azul, pero acabó con el rosario en las manos y las veladoras encendidas. En eso debe poner énfasis Joel Huiqui, porque su equipo no puede concederle vida a su rival, cuando se le tenga que matar hay que hacerlo sin miramientos.

¡Que padecimiento para Cruz Azul!

A La Máquina le viene ahora el Campeones Cup frente al Inter de Miami en pleno Día de la Independencia. Y al América el Clásico Nacional, el equipo de Almada puede entrar en estado de alerta muy pronto.

​CIG

  • Higinio Robles León
  • higinio.robles@milenio.com
  • Reportero de La Afición desde 2004. Especialista en futbol. Egresado de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación FCPyS UNAM

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