Ali Jamenei, el implacable guardián ayatolá de la revolución islámica

La muerte del líder supremo, reportada por Trump, durante un ataque de Israel, pone fin a un legado político y religioso en Irán.

La muerte del ayatolá Ruhola Joemeni catapultó a Ali Jamenei como guía supremo en 1989. (AP)
Mario Osorio
Roma /

Guardian intransigente de la revolución islámica y represor implacable de las protestas contra el régimen iraní, el ayatolá Ali Jamenei había amenazado con “consecuencias irreparables” en caso de un ataque militar contra su país, como el que Israel y Estados Unidos realizaron este sábado 28 de febrero.

Principal exponente del clero chiíta, dominante en Irán, Jamenei sustituyó en 1989 al ayatolá Ruhola Joemeni –quien murió ese año– como máximo líder de la revolución islámica, que en 1979 llegó al poder tras derrocar al sha Mohamed Reza Pahlevi.

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La historia política de Jamenei

Nacido el 19 de abril de 1939 en la ciudad de Mashhad, conocida como meta de peregrinaje religioso, Jamenei fue presidente de la República Islámica entre 1981, año en que sufrió un atentado que le dejó secuelas permanentes, y 1989, cuando el deceso de Jomeini lo catapultó al puesto de guía supremo del país.

El ayatolá –cuyo deceso fue confirmado por el presidente estadunidense Donald Trump– fue una figura clave de la revolución islámica, y como miembro del Consejo Revolucionario participó en la fundación del Partido de la Revolución Islámica.

También dirigió a los Guardias de la Revolución y en 1979 Jomeini lo designó guía de las oraciones del viernes en Teherán, tras la dimisión del ayatolá Hosein Ali Montazeri (caído en desgracia en 1989).

Involucrado en las revueltas islámicas de 1963, Jamenei fue arrestado, y en la prisión conoció a militantes comunistas, lo que aparentemente lo llevó a conmutar años después la pena capital a cientos de detenidos.

Sin embargo, fue también acusado de violaciones sistemáticas de los derechos humanos, incluidos los miles de asesinatos registrados durante las últimas protestas, detonadas en diciembre del año pasado, contra el régimen islámico o el homicidio de decenas de miles de miembros del grupo paramilitar MEK (Muyahidines del Pueblo Iraní).

Jamenei nació el 19 de abril de 1939 en la ciudad de Mashhad. | Especial

Pieza clave, no jefe absoluto

Con los años, Jamenei se había convertido en un equilibrador del poder interno en Irán, que desde hace tiempo había pasado a manos de la segunda generación revolucionaria, salida del ala militar, en particular los pasdaran y no de la clerical, dijo a MILENIO el experto Nicola Pedde, director general del Institute for Global Studies y máximo experto italiano en Irán.

“El país estaba de facto gobernado desde hace tiempo por una segunda generación en el poder, lógicamente vinculada con los pasdaran (cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica) y entonces esta idea de que el guía supremo era el jefe absoluto y único del país es una percepción más occidental que real”, señaló el especialista.

En particular, precisó, tras la muerte de Jomeini hubo una reforma constitucional que transformó las prerrogativas del guía supremo, quien pasó a detentar un poder que no ejercía autónomamente, sino que debía concordar con otros actores dentro un sistema muy polarizado en el que ha tenido un papel de primer orden el Consejo Supremo para la Seguridad Nacional.

Una muerte anunciada

De la muerte de Jamenei ya se había hablado durante la llamada 'Guerra de los 12 días' lanzada en junio de 2025 por Israel, que incluyó ataques estadunidenses a los sitios nucleares de Fordow, Natanz e Ishaan.

En los últimos días, Jamenei había desaparecido de todos los radares, aparentemente escondido en un búnker con su familia a decenas de metros de profundidad en alguna localidad cercana a la capital.

El escondite, sin embargo, fue alcanzado por las bombas de fabricación estadunidense GBU-57A/B (Massive Ordnance Penetrator), de 13.6 toneladas de peso, seis de ellas de explosivo capaz de golpear hasta a 60 metros de profundidad.

Jamenei había nombrado como su sucesor al general, ex comandante de los guardias revolucionarios y veterano político Alí Larijani, militar y no miembro del clero.

Ali Larijani fue secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán. | AP

También se ha hablado de Mojtaba, uno de los seis hijos de Jamenei, quien igualmente está en la mira de Estados Unidos.

Ante el deceso del guía supremo, está prevista la convocación de la Asamblea del Consejo de Guardianes y Expertos para nombrar su sucesor, lo que según los especialistas podría abrir una fase de transformación que llevaría a Irán hacia una dimensión más presidencialista que teocrática.

Según Riccardo Alcaro, experto del Instituto de Asuntos Internacionales italiano, los posibles escenarios son los de una república islámica humillada y derrotada que aceptaría desmantelar el programa nuclear, y de facto, quedaría como Estado opresivo internamente, desestabilizado, pero incapaz de hacer nada en el frente de la política exterior.

Otro escenario contempla un gobierno militar en el que los Guardias Revolucionarios tomarían completamente el control y transformarían Irán en un Estado más secular.

MD

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