En medio de la primera crisis política provocada en Santiago por el nuevo gobierno, José Antonio Kast, el presidente de extrema derecha chileno, anunció que dejará de apoyar la candidatura de la ex mandataria de su país, Michelle Bachelet, para ocupar la secretaría general de las Naciones Unidas.
La postulación fue inscrita oficialmente en febrero pasado por Chile, Brasil y México. Esta situación implica un debilitamiento de la candidatura de quien fue la primera mujer en ocupar la presidencia en Chile; sin embargo, tanto México como Brasil confirmaron que sostienen su postulación, lo que le permite mantenerse en la carrera por el máximo cargo del sistema multilateral.
Analistas afirman que el anuncio del gobierno de Kast de su decisión el mismo día en que comenzaron los aumentos a los combustibles, que han alcanzado 60 por ciento, tuvo la intención de minimizar el impacto negativo que tendría la noticia sobre los combustibles.
Según el comunicado oficial del gobierno chileno, la decisión se tomó considerando que la candidatura de Bachelet es poco viable “fruto de la dispersión de las candidaturas de personas del continente” y que, dado “que la probabilidad de éxito es muy baja”, según manifestó el ministro de Relaciones Exteriores Francisco Pérez Mackenna, se optó por que las embajadas chilenas en el exterior dejaran de participar en la promoción de la candidatura.
Para intentar evitar que se lea como una censura ideológica y un gesto de alineamiento hacia el presidente estadunidense Donald Trump, el gobierno anunció que si Bachelet sostiene su postulación, Chile se abstendrá de apoyar otra candidatura.
Por la tradicional rotación de las asignaciones regionales al frente de la ONU, este turno corresponde a América Latina. El único latinoamericano en su historia en ocupar el cargo fue el peruano Javier Pérez de Cuellar, cuyo mandato finalizó hace 35 años.
La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que Bachelet “es una persona ideal para dirigir Naciones Unidas y de nuestra parte la vamos a seguir apoyando”, mientras que la cancillería brasileña comunicó que el gobierno de Lula mantiene el apoyo a la ex mandataria chilena.
Por ese motivo, la propia Bachelet anunció que sostiene su candidatura, expresando que la misma “se inscribe en una visión compartida sobre la necesidad de fortalecer el sistema internacional y de contribuir, desde América Latina, a una Organización de las Naciones Unidas a la altura de los desafíos de nuestro tiempo”.
¿Quién es Michelle Bachelet?
Michelle Bachelet presidió Chile entre 2006 y 2010 en un primer mandato para repetir entre 2014 y 2018. Para su candidatura cuenta con una trayectoria que combina experiencia política nacional y recorrido institucional en el sistema de Naciones Unidas.
Fue la primera directora ejecutiva de ONU Mujeres, agencia creada para coordinar las políticas de igualdad de género dentro del sistema multilateral. Tras su segundo mandato presidencial, en 2018, asumió como Alta Comisionada para los Derechos Humanos, con presencia activa en conflictos internacionales, crisis humanitarias y debates sobre el cumplimiento de estándares internacionales en distintos países.
Para la región tuvieron un alto impacto los informes que presentó entre 2019 y 2022 sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela. Ese recorrido es uno de los principales activos de su postulación: Bachelet no solo conoce el funcionamiento interno de Naciones Unidas, sino que ha sido parte de su estructura directiva e interactuó con los principales actores diplomáticos globales.
El respaldo que se obtuvo de Brasil y México no fue automático. El acuerdo, tras conversaciones reservadas entre el ex presidente chileno Gabriel Boric, el mandatario brasileño Lula da Silva y Claudia Sheinbaum, tuvo su eje en la trascendencia regional de una candidatura unificada.
En 2025 los mandatarios habían adelantado nombres de posibles candidatas de sus países, que resignaron para apoyar a Bachelet. En un momento en el cual la acción conjunta en la región está debilitada, esta decisión proyecta una voz regional coordinada en un escenario internacional marcado por tensiones, donde el rol y la eficacia de la ONU están cuestionados.
Desde el entorno de la ex mandataria chilena consideraban que el peso del apoyo regional, su trayectoria personal, y el respeto internacional eran suficientes para que Chile mantenga la postulación. Esto no ocurrió y ahora será más difícil de sostener.
Los otros candidatos
En la carrera por la secretaría general también participan otros tres candidatos con respaldo oficial de sus respectivos países. Entre ellos se encuentra la costarricense Rebeca Grynspan, actual secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, quien cuenta con una larga trayectoria en organismos internacionales y apoyo de sectores que promueven una agenda centrada en desarrollo económico y reducción de desigualdades.
Otro postulante es el argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, con experiencia diplomática y un perfil técnico vinculado a temas de seguridad internacional y no proliferación nuclear.
En esta función inspeccionó las instalaciones nucleares en Irán, y por tanto ha adquirido relevancia a partir del ataque estadunidense israelí contra aquel país. Javier Milei sostiene su expectativa de conseguir el apoyo de Donald Trump, supuestamente su aliado en cuestiones internacionales.
A ellos se suma la diplomática ecuatoriana Ivonne Baki, postulada por el Líbano, con experiencia como embajadora y participación en foros multilaterales, que busca posicionarse como una alternativa de consenso entre bloques regionales.
El proceso de selección se desarrollará en un contexto internacional complejo, con el Consejo de Seguridad atravesado por rivalidades estratégicas y la Asamblea General que reclama mayor representatividad y reformas institucionales. La definición final se conocerá hacia fines de año, luego de la discusión en el Consejo de Seguridad y la votación en la Asamblea General.
CHZ