Al menos 132 personas murieron en Colombia por el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió este lunes el país, según un balance parcial de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales.
Pereira, capital del departamento de Risaralda, que limita con San José del Palmar (Chocó), epicentro del terremoto, que se produjo a las 07:34 hora local (06.34, centro de México), concentra la mayor cantidad de víctimas mortales, con 60 fallecidos, según la información.
La cifra aportada por esa institución sólo recoge el desglose de las capitales del país, por lo que el balance no incluye las cifras de muertos y heridos en pueblos y localidades aledañas, que también sufrieron colapsos de edificios y daños en su infraestructura hospitalaria, aeropuertos, servicios públicos y sistemas de transporte.
Cali, Quibdó, Manizales, Pereira y Armenia son las principales ciudades que permanecen en alerta roja por la magnitud de los daños que, se estima, provocó el colapso de decenas de edificios.
En Pereira, además de los 60 fallecidos, anoche había al menos 16 personas atrapadas en el Megacable (teleférico público) y 15 puntos críticos en los que continúan las labores de rescate, mientras que el aeropuerto internacional Matecaña permanece cerrado por daños en su cubierta.
El más letal en 10 años
Abelardo de la Espriella, quien asumió la presidencia apenas el viernes pasado, declaró este lunes “situación de emergencia” en Colombia tras el terremoto más fuerte de la última década.
El mandatario informó que hasta anoche había “35 fallecidos y aproximadamente 700 heridos” en Cali (suroccidente), además de 188 desaparecidos, tres hospitales colapsados, 18 hospitales con daños, 39 centros educativos afectados y el aeropuerto sufrió algunos daños, razón por la cual las operaciones están restringidas.
Además, aseguró que hay “cerca de 5 mil viviendas aproximadamente averiadas y colapsadas”, durante un balance entregado al finalizar una reunión con las autoridades de la ciudad.
Dilian Francisca Toro, gobernadora del Valle del Cauca, sostuvo que una parte del Hospital Universitario de Cali, la tercera ciudad más grande de Colombia, se derrumbó y hay al menos cinco pacientes de la Unidad de Cuidados Intensivos debajo de los escombros.
Equipos de rescate y civiles buscaban en Cali sobrevivientes entre los restos de las decenas de edificios que fueron destruidos, pasando grandes trozos de hormigón y escombros de mano en mano en una larga fila de voluntarios.
“El gobierno nacional mantiene desplegadas todas sus capacidades para proteger la vida, atender a las comunidades afectadas y llevar ayuda a cada territorio que se necesite”, dijo De la Espriella desde Bogotá, donde lidera la atención a la emergencia y antes de viajar a las zonas de mayor daño.
En un mensaje televisado, el mandatario colombiano anunció la declaratoria de desastre nacional lo que permitirá trasladar recursos con mayor agilidad a las zonas afectadas.
De la Espriella, quien instaló un Puesto de Mando Unificado para coordinar la respuesta a la emergencia, visitó Quibdó antes de trasladarse a Cali.
En Chocó, el mandatario informó de 13 fallecidos, 119 heridos y cinco desaparecidos.
Los gobiernos locales de Manizales, Pereira y Cali decretaron toque de queda entre la noche de ayer y hoy martes.
En Bogotá, los edificios fueron evacuados y cientos de personas salieron a las calles en medio del ruido de sirenas, pero no hubo graves daños.
El terremoto tuvo su epicentro en el municipio de San José del Palmar, en el Chocó, a una profundidad de 103 kilómetros.
Para las 6:30 de la tarde, tiempo de Colombia, se habían registrado 47 réplicas con una de 4.8 de intensidad.
Seis aeropuertos, entre ellos el de Pereira y el de Manizales, sufrieron problemas en su infraestructura y quedaron sin operación para vuelos con rutas comerciales.
El sismo fue percibido en países vecinos. Se sintió en la capital ecuatoriana Quito y en diversas provincias de Panamá, así como en algunas regiones de Venezuela.