Accesibilidad al Congo: el reto de Médicos Sin Fronteras para combatir el ébola

La organización lleva años operando en el este del país , una región sumamente compleja debido a las guerras civiles del lugar.

Los equipos de MSF llevaron a cabo un taller de entrenamiento al staff del Hospital Kyeshero en Goma. | Foto: Maria Elena del Carre/MSF
Miguel Álvarez
Ciudad de México /

A principios de mayo de 2026, la propagación de un nuevo brote de ébola desde la provincia de Ituri, en la República Democrática del Congo (RDC), hacia la vecina Uganda, detonó una declaratoria de emergencia internacional. Para Médicos Sin Fronteras (MSF), el virus y el terreno no son ajenos: la organización lleva años operando en el este del país , una región sumamente compleja a unos 800 kilómetros de la capital, Kinshasa.

Ante el despliegue de nuevos equipos de apoyo, surge la necesidad de entender la magnitud del reto sobre el terreno. Para desentrañar las barreras logísticas de esta crisis, José Luis Michelen, director ejecutivo de MSF para México y Centroamérica conversó con MILENIO.

“Médicos Sin Fronteras enfrenta un desafío monumental que comienza mucho antes de ver al primer paciente: la geografía y el conflicto. La zona afectada por este brote se encuentra en el este de la República Democrática del Congo, a unos 800 kilómetros de la capital, Kinshasa. Se trata de una región apartada, peligrosa y profundamente afectada por un conflicto armado violento y atomizado, con decenas de grupos armados y numerosos campos de desplazados internos. 
"Llevar la logística médica a estas comunidades rurales y selváticas requiere una coordinación titánica que incluye vuelos y viajes en camiones por caminos de terracería. A pesar de estas barreras, equipos de urgencia provenientes de Europa y la capital, equipados con trajes protectores y suministros médicos, ya están en camino para sumarse a las 450 personas contratadas localmente que ya trabajan sobre el terreno asesorando a las autoridades”, detalló Michelen.
José Luis Michelen, director ejecutivo de MSF para México y Centroamérica. | Foto: Facebook, Jose Luis Michelena

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Reto logístico radica en la naturaleza engañosa del virus

Las dinámicas de atención médica en emergencias suelen simplificarse, ignorando los inmensos obstáculos operativos a los que se enfrentan las ONG. El verdadero reto logístico, el que define el ritmo de la contención, radica en la naturaleza engañosa del virus en sus primeros días. Con cerca de 600 casos sospechosos dispersos en pequeñas aldeas, la construcción urgente de casas de campaña y estructuras de madera se ha convertido en una prioridad absoluta para evitar el colapso del sistema de salud.

“Una vez superada la barrera de la accesibilidad, el verdadero reto para la contención radica en la naturaleza clínica del virus en sus primeros días. Los síntomas iniciales, dolor de cabeza, fiebre, dolor de garganta y estómago, son prácticamente idénticos a los de enfermedades endémicas de la zona, como la malaria o la tifoidea. 
"El protocolo exige que cualquier paciente febril sea considerado un caso sospechoso y aislado de forma inmediata. Esto genera un inmenso cuello de botella operativo, ya que actualmente hay cerca de seiscientos casos sospechosos que requieren cuartos individuales en aldeas muy pequeñas. La construcción urgente de casas de campaña y estructuras de madera para mantener este aislamiento mientras se esperan los resultados de las pruebas es hoy una de las máximas prioridades”, aclaró el director ejecutivo.

Asimismo, reconoció que es importante saber que la variante del ébola Bundibugyo no es tan contagiosa como otras enfermedades de la región.

El virus del ébola no es tan contagioso como otros virus, digamos, ¿A cuántas personas suele contagiar un infectado de ébola? Y me parece que entre una y ocho, de cada infectado este puede transmitírsela a una o dos persona. Cuando te vas al sarampión, una persona con sarampión puede contagiar a 18 personas. Entonces no es tan contagioso como el covid, que de hecho el covid, la variante Omicron, creo que es de las más contagiosas, como la difteria, como el sarampión, esas son de las más contagiosas.
El dato

Características de la emergencia

El virus de Bundibugyo es la especie causante del actual brote epidémico que la OMS ha determinado como Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII). El evento se considera extraordinario debido a la rápida aparición de conglomerados inusuales de fallecimientos y a la alta tasa de positividad en las áreas afectadas.

A diferencia de la especie Ébola Zaire, que cuenta con herramientas desarrolladas tras epidemias anteriores, en la actualidad no existen tratamientos ni vacunas aprobados específicos para el virus de Bundibugyo. Esto representa un obstáculo crítico, ya que la contención depende exclusivamente de la vigilancia, el aislamiento temprano, el tratamiento de soporte y el control estricto de infecciones.

Los trabajos de contención no son fáciles por la zona en que se ubica el brote inicial. | Foto: MSF

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MSF mantiene un robusto sistema de soporte psicosocial

Detrás de las cifras de contagios y de los protocolos, se encuentra el factor humano: el profundo desgaste del personal médico que libra la batalla en la primera línea. Garantizar su seguridad física y emocional bajo una situación de tal magnitud es una tarea importante. Por ello, la organización mantiene un robusto sistema de soporte psicosocial para ayudar a los equipos a procesar el miedo y la aplastante sensación catastrófica que implica enfrentarse constantemente a la pérdida de pacientes.

“Entonces, todo eso, pues obviamente la organización garantiza por un lado, que exista todo el equipamiento necesario, lo que se tiene que destruir, incinerar o lo que sea, se incinere de manera ordenada. Las cosas que se pueden reutilizar, que principalmente son los gogles, los guantes y las botas, se pueden poner en cloro, entonces tiene que haber un circuito para que se lleven a donde se tienen que desinfectar con cloro y se puedan volver a usar. Por un lado, en términos del protocolo para proteger. Ahora, todas las personas que están en esta situación de mucha presión entran por parejas bajo mucho calor, estamos hablando de una zona selvática, súper húmeda, imagínate con todo ese traje. 
"Van siempre en parejas para cuidarse, que no se cometa un error. Hay un proceso de deshidratación por traer ese traje, entonces no pueden entrar demasiado tiempo, hay alguien que les está tomando el tiempo y claramente hay todo un sistema de soporte psicosocial para enfrentar el miedo, obviamente cuando se les muera algún paciente, un poco toda esa sensación catastrófica a la que están respondiendo y que obviamente necesitan el soporte psicológico para que puedan sobrellevar y seguir adelante.”, señaló el director ejecutivo de MSF.
Los equipos de MSF llevaron a cabo un taller de entrenamiento al staff del Hospital Kyeshero en Goma. | Foto: Maria Elena del Carre/MSF

Un gran reto es la desinformación y el miedo de la comunidad

Además, el cerco sanitario se construye a través del tejido comunitario, donde el miedo y la desinformación pueden propagarse más rápido que la enfermedad misma. El mar de información incierta, alimentada a menudo por las redes sociales, complica severamente el control del brote. Lidiar con rumores exige un trabajo antropológico profundo para comprender los miedos y tradiciones culinarias o funerarias de las comunidades.

"El cerco sanitario no sólo tropieza con la selva y el virus, sino con el miedo de la propia comunidad. Las redes sociales y el boca a boca propagan rápidamente miedos económicos y bulos sobre un virus inventado. En este contexto, el trabajo con antropólogos y líderes comunitarios se vuelve vital para entender las tradiciones y generar confianza. Si la población, dominada por la desinformación, se niega a aislar a los enfermos, a realizar enterramientos seguros o a acudir a las clínicas ante los primeros síntomas, las medidas preventivas colapsan y la tasa de contagio se dispara", detalló el director.
MSF está trabajando en la rehabilitación de un centro de tratamiento de Ébola en el sitio de Munigi, en Goma, RDC. | Foto: Maria Elena del Carre/MSF

El recuerdo de la epidemia de 2014 a 2016 inevitablemente plantea interrogantes sobre las lecciones aprendidas y la modificación de los protocolos actuales. Al abordar este punto, MSF subraya una distinción científica crucial para evitar el alarmismo: no se trata de cepas, sino de especies distintas del virus; actualmente se enfrentan a la especie Bundibugyo.

Aunque el panorama es adverso, la experiencia previa juega a favor de la respuesta actual. A diferencia de la crisis de 2014 a 2016 en África Occidental, la población congoleña y su personal sanitario están más familiarizados con la enfermedad, ya que este es el decimoséptimo brote en el país en los últimos 40 años. Además, es crucial entender que el brote actual está provocado por la especie de virus Bundibugyo, distinta a la especie Zaire responsable de emergencias anteriores, y afortunadamente cuenta con una tasa de mortalidad ligeramente menor. Los aprendizajes del pasado han consolidado seis ejes de acción inamovibles, que van desde el rastreo de contactos hasta la necesidad imperiosa de no descuidar otras emergencias médicas, como la malaria o el sarampión, que siguen azotando a la región" señaló Michelen.

La organización propone un cambio urgente de paradigma: la preocupación global no debe centrarse en el temor de que el virus atraviesa continentes y llegue a países con sistemas de salud capaces de contenerlo mediante rastreos y aislamientos rigurosos.

"El impacto de este despliegue se ve empañado por la forma en que el mundo exterior consume la emergencia. Desde MSF se hace un llamado directo a evitar el alarmismo mediático y la mala interpretación de las declaraciones oficiales, las cuales a veces sugieren erróneamente un peligro inminente a nivel global. El paradigma debe cambiar: la preocupación no es si el virus cruzará continentes hacia países con capacidades sanitarias robustas para contenerlo, sino cómo enviar recursos urgentes a la zona de origen. Es una cuestión de humanidad y solidaridad con poblaciones extremadamente pobres que, además del virus, sufren las devastadoras consecuencias del conflicto armado", finalizó el director ejecutivo.
Los equipos de MSF llevaron material medico al Hospital Kyeshero en Goma. | Foto: MSF
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