El papa Francisco redujo el número de sacerdotes que pueden recibir el título honorífico de “monseñor”, en la última de una serie de medidas para simplificar la jerarquía de la Iglesia católica.
A través de la radio del Vaticano se informó que se había enviado una directiva a los obispos católicos en todo el mundo describiendo las nuevas regulaciones para sacerdotes diocesanos.
La secretaría de Estado del Vaticano envió una carta a sus embajadas en la que pide informar del cambio a los obispos.
Desde ahora, el título honorífico solo puede ser otorgado a sacerdotes que tengan al menos 65 años con una vida de servicio a la Iglesia.
Hasta ahora, los obispos podían pedir al Vaticano otorgarle el título a sacerdotes mayores de 35 años como una distinción del resto del clero.
Pero los críticos decían que con frecuencia eso parecía favoritismo, alentaba la ambición personal y añadía otra capa de jerarquía a una Iglesia que Francisco dice que quiere que sea más funcional.
Cuando era arzobispo de Buenos Aires, a Francisco no le gustaba que se dirigieran a él con los títulos honoríficos “eminencia” o “excelencia”.
Desde su elección como Papa, en marzo pasado, Jorge Mario Bergoglio ha dicho a los clérigos que observen y pongan más atención a su relación con los fieles y no su ascenso en la Iglesia, ello como una medida de su éxito en el sacerdocio.