La Guaira enfrenta titánica tarea: retirar una montaña de escombros equivalente a tres estadios Azteca

Equipos de ingenieros evalúan cómo levantar toneladas de concreto con maquinaria limitada y tratando de evitar un colapso secundario.

Personal de evaluación estructural ha analizado 7 mil 200 viviendas y edificios dañados | Foto: Especial
México /
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Han pasado 37 días desde el doble terremoto que devastó Venezuela y el desafío ya dejó de ser rescatar vidas. Ahora hay que mover una montaña de destrucción. 

En La Guaira permanecen más de siete millones de metros cúbicos de escombros, una cantidad equivalente al volumen de tres estadios Azteca, de acuerdo con Jesús Valdez Aguilar, director de la oficina de Miyamoto International en México y responsable de la evaluación estructural en la zona del desastre.

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La dimensión del reto también puede medirse sobre ruedas. Para retirar todo ese material serán necesarios 500 mil camiones de volteo. Si se acomodaran uno detrás de otro —considerando una longitud promedio de ocho metros por unidad— formarían una fila de 4 mil kilómetros, una distancia similar a recorrer por carretera de Tijuana a Cancún.

Venezuela no cuenta con suficiente maquinaria para enfrentar una operación de esa magnitud. Por ello, ya se analiza traer equipo especializado desde México, Chile, Estados Unidos e incluso países de Asia.

Pero retirar los escombros implica mucho más que mover concreto y acero.

Entre los restos de edificios y viviendas también hay muebles, objetos personales, residuos orgánicos e inorgánicos y materiales potencialmente contaminantes, por lo que todo deberá trasladarse a sitios de disposición final que no representen un riesgo ambiental.

Para retirar todo el material serán necesarios 500 mil camiones de volteo | Foto: Especial

Mientras tanto, Jesús Valdez encabeza a un equipo de 80 ingenieros venezolanos que inspecciona las construcciones dañadas bajo los estándares internacionales de Miyamoto. Hasta ahora han evaluado 7 mil 200 viviendas y edificios. Los resultados son alarmantes.

Una de cada tres estructuras presenta daños tan severos que ya no puede recuperarse.

“Encontramos malas prácticas de construcción, incumplimiento de la normativa y un mantenimiento deficiente”, explica el ingeniero estructural en entrevista con MILENIO.

El abandono también pasó factura. La humedad oxidó el acero de refuerzo y debilitó el concreto durante años. A ello se sumó un suelo particularmente blando, capaz de amplificar las ondas sísmicas, y un epicentro ubicado apenas a 17 kilómetros de La Guaira.

“Fue un cóctel mortal”, resume.

La tragedia no comenzó con la reconstrucción

El saldo oficial continúa creciendo. Un mes después de los sismos de magnitud 7.2 y 7.5, ocurridos —el 24 de junio— con menos de un minuto de diferencia, las autoridades venezolanas reportan 5 mil 546 personas fallecidas y 16 mil 740 heridas.

Para Jesús Valdez, la tragedia no comenzó con la reconstrucción.

Fue uno de los tres ingenieros estructurales que hizo posible uno de los rescates más extraordinarios del terremoto: el de Hernán Alberto Gil Flores, encontrado con vida después de permanecer 183 horas, siete días y quince horas, atrapado bajo los escombros.

Mientras decenas de rescatistas excavaban centímetro a centímetro, Valdez, el chileno Ignacio Sáenz y el estadunidense Joe Carry analizaban cómo impedir que el edificio terminara de desplomarse sobre víctimas y rescatistas.

El Centro Comercial Galerías, en Playa Grande, prácticamente había colapsado por completo.

“Los entrepisos eran muy débiles y literalmente se trituraron”, recuerda.

Sobre el sitio donde permanecía atrapado Hernán descansaban cientos de toneladas de concreto.

“Estimamos que encima había unas 500 toneladas del edificio colapsado. Justo sobre el punto donde estaba Hernán había alrededor de 200 toneladas entre escombros y elementos estructurales”.
Entre el metal y concreto se hallan objetos personales, muebles y hasta material contaminante | Foto: Especial

Cada perforación, cada corte y cada movimiento debía calcularse con precisión milimétrica. Un solo error podía desencadenar un colapso secundario y convertir el rescate en otra tragedia.

Ahora, el ingeniero mexicano enfrenta un reto distinto, pero igual de complejo: retirar una montaña de escombros equivalente a tres estadios Azteca y dar a miles de familias una respuesta que cambiará su futuro... saber si aún podrán volver a su casa o si tendrán que empezar de nuevo.

MD

  • Claudia Solera
  • Periodista de investigaciones especiales desde hace 16 años en medios nacionales e internacionales. Premio Roche 2020 de Periodismo en Salud. Periodista por la Universidad de los Andes de Colombia.

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