A partir de este lunes, por instrucciones del presidente Donald Trump, agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) serán asignados a la seguridad de los principales aeropuertos de Estados Unidos, luego de que la Casa Blanca y los demócratas no han alcanzado un acuerdo sobre el presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que incluye a la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA).
El zar fronterizo Tom Homan confirmó este domingo lo que había adelantado el presidente Trump el sábado, en el sentido de que los agentes estarán presentes en los aeropuertos mañana, ayudando a la TSA a agilizar las largas filas que experimentan desde la semana antepasada las terminales aéreas, en medio del disgusto de cientos de miles de usuarios.
“Se trata de ayudar a la TSA a cumplir su misión y agilizar el paso del público estadunidense por el aeropuerto, respetando todas las normas y protocolos de seguridad”, afirmó Homan en entrevista con la cadena CNN. “Simplemente estamos ahí para ayudar a la TSA en su trabajo en áreas que no requieren su experiencia especializada”.
Homan sostuvo que los agentes del ICE ya estaban operando en los aeropuertos, en tareas de controles de inmigración, así como en investigaciones de contrabando. Sin embargo, se espera que en su nueva función su presencia en los aeropuertos sea más visible, a diferencia de la situación actual, donde no es usual verlos en las terminales.
En ese sentido, no queda claro si los agentes que sean asignados a partir de esta semana solo sustituyen las funciones de los empleados de la TSA que han dimitido o se han ausentado ante la falta de pago, o si aprovecharán para realizar tareas migratorias.
El DHS —que está en un proceso de transición tras la remoción de Kristi Noem a partir del último día del mes, quien será reemplazada por Marwayne Mullin si es confirmado por el Senado esta semana— fue creado en 2003 para proteger al país frente a amenazas internas y externas, especialmente después de los atentados del 11 de septiembre.
Con más de 250 mil trabajadores, el DHS agrupa a agencias como CBP, ICE, TSA, FEMA, el Servicio Secreto, la Guardia Costera y CISA, a cargo de ciberseguridad e infraestructura.
El líder de la minoría en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, criticó de inmediato el plan. “Lo último que necesita el pueblo estadounidense es que agentes del ICE sin entrenamiento sean desplegados en aeropuertos de todo el país, con el riesgo de sufrir brutalidad o, en algunos casos, incluso la muerte”, declaró a CNN.
Los demócratas han sido especialmente críticos de la conducta de los agentes del ICE a raíz de las redadas ocurridas en Minnesota, que tuvieron como saldo dos estadounidenses muertos y varios otros ciudadanos o residentes legales detenidos o lesionados.
“Ya hemos visto cómo actúa el ICE”, añadió Jeffries. “Se trata de personas sin entrenamiento para desempeñar su trabajo actual, en su mayoría, y mucho menos para desplegarlas en situaciones de alta sensibilidad en aeropuertos de todo el país”.
Demócratas piden el fin de las redadas
Como parte de las negociaciones presupuestales, los demócratas aceptaron el mes pasado financiar a la totalidad de los departamentos federales de Estados Unidos, con la excepción del ICE, hasta en tanto llegaran a un acuerdo con la Casa Blanca para normar la conducta de las acciones migratorias.
Las principales exigencias de los demócratas son: fin a las patrullas itinerantes del ICE; endurecer las normas sobre el uso de órdenes judiciales; rendición de cuentas vía un código de conducta universal para los agentes; uso de cámaras corporales, y prohibir el uso de mascarillas.
Aunque ambas partes han estado en negociaciones a larga distancia en las últimas semanas y han intercambiado varias propuestas, no han logrado un acuerdo.
Dificultades de pago
Se estima que aproximadamente 50 mil agentes de seguridad han estado trabajando sin recibir su pago desde que se agotaron los fondos el 14 de febrero de 2026.
La mayoría de los agentes de la TSA recibieron sus primeros cheques con valor de 0 dólares a mediados de marzo. Más de 400 agentes han renunciado desde que comenzó el cierre, citando la imposibilidad de cubrir gastos básicos como gasolina y cuidado infantil.
Las ausencias no programadas (licencias por enfermedad) han aumentado drásticamente, ya que los oficiales buscan trabajos temporales externos o simplemente no pueden costear el trayecto al trabajo.
Los principales centros de conexión —incluyendo Atlanta (ATL), Houston (HOU) y Newark (EWR)— han reportado filas de seguridad que superan las dos o tres horas en horas pico. Algunos aeropuertos se han visto obligados a consolidar operaciones, cerrando puntos de control específicos para gestionar el personal limitado.
Aunque TSA PreCheck sigue operando (con filas más largas), el procesamiento de Global Entry ha sido suspendido en todo el país.