Hay sonrisas que esconden secretos; la de John Wayne Gacy estaba pintada sobre el rostro de un payaso. Durante el día, podía repartir globos, entretener a los niños y participar en actividades comunitarias en los suburbios de Chicago. Pero cuando desaparecía el maquillaje de Pogo, quedaba al descubierto una historia de violencia que terminaría con el hallazgo de decenas de cuerpos bajo el suelo de su propia casa.
Gacy había construido una imagen de hombre respetable, un contratista que parecía llevar una vida ordinaria. Nadie habría imaginado que, detrás de aquella fachada, se encontraba uno de los asesinos en serie más notorios de Estados Unidos. Entre 1972 y 1978, asesinó a 33 jóvenes y hombres, muchos de cuyos cuerpos ocultó en el espacio bajo su vivienda.
Su doble vida no dependía de un escondite remoto ni de una identidad falsa. Gacy vivía entre sus vecinos, trabajaba y mantenía relaciones sociales. También se convertía en Pogo, un personaje con peluca, maquillaje y una sonrisa permanente, cuando acudía a celebraciones. La imagen que debía inspirar alegría terminaría asociada con uno de los episodios criminales más perturbadores del país.
Una casa con un secreto bajo los pies
Gacy solía acercarse a jóvenes mediante ofrecimientos de trabajo o dinero. Una vez que los llevaba a su domicilio, los sometía a agresiones sexuales y los estrangulaba. Después, ocultaba los cuerpos: numerosos cadáveres quedaron enterrados bajo la casa, mientras que otros fueron arrojados al río Des Plaines.
Durante años, las desapariciones no revelaron de inmediato la dimensión de sus crímenes. La respuesta comenzó a tomar forma en diciembre de 1978, cuando Robert Piest, un adolescente de 15 años, desapareció después de salir para hablar con Gacy sobre una posible oportunidad laboral.
Las declaraciones recabadas durante la investigación condujeron a los detectives hasta el contratista. El registro de su propiedad reveló un escenario que contrastaba brutalmente con la vida que mostraba hacia el exterior: los investigadores encontraron restos humanos y comenzaron a recuperar los cuerpos enterrados en el lugar.
La vivienda dejó de ser una dirección más de los suburbios de Chicago para convertirse en el centro de una investigación que conmocionó a Estados Unidos. La pregunta ya no era únicamente dónde estaban los jóvenes desaparecidos, sino cómo un hombre que se presentaba como un ciudadano respetable había conseguido ocultar tantos crímenes.
El final de Pogo
En 1980, Gacy fue declarado culpable de 33 asesinatos y condenado a muerte. Durante su estancia en prisión pintó numerosos cuadros, algunos con figuras de payasos, una imagen que adquirió una dimensión siniestra a la luz de sus crímenes.
El 10 de mayo de 1994 fue ejecutado mediante inyección letal en Illinois, a los 52 años.
Ve el video para conocer cómo salió a la luz la doble vida de John Wayne Gacy y cómo el hombre detrás de la sonrisa de Pogo terminó convertido en uno de los asesinos en serie más aterradores de Estados Unidos.