Mark Carney, primer ministro de Canadá, arremetió contra el mandatario Donald Trump, al declarar que las negociaciones comerciales con Estados Unidos se habían vuelto “desagradables”, después de que el líder republicano criticara el gobierno de su vecino del norte y amenazara con aumentar sus aranceles.
Carney señaló que Canadá sigue siendo parte de negociaciones a pesar de los comentarios de Trump, y describió las conversaciones como una lucha para proteger a los trabajadores y las empresas canadienses.
Aumenta tensión tras comentario de Trump: “Canadá es desagradable”
“Esta es una negociación complicada”, afirmó Carney en francés.
“Se podría decir ‘desagradable’. Pero es una cuestión sobre los empleos de los canadienses. Es una cuestión sobre el futuro de las empresas canadienses”.
"Whatever adjective is used, yes, we're standing up for Canadian workers, for Canadian businesses as we always have from the start," says PM Carney when asked about U.S. President Trump referring to Canada and its leadership as "nasty" in a recent speech in Las Vegas.
— CPAC (@CPAC_TV) August 6, 2026
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Trump criticó a Canadá durante un discurso en Las Vegas el miércoles 5 de agosto.
“Canadá es desagradable. Lo es. Son desagradables”, comentó Trump. “Adoro a su gente, pero son desagradables. Un liderazgo desagradable”.
“Canada’s nasty. They are, they’re nasty,” President Trump said at an event in Las Vegas on Wednesday while criticizing U.S. allies over their use of tariffs against the United States.
— CBS News (@CBSNews) August 5, 2026
“I love the people, but they’re nasty, nasty leadership,” Trump said of America’s northern… pic.twitter.com/AjH9FQtioc
Carney comentó que “estamos en medio de una guerra arancelaria con los estadunidenses”, pero se rio cuando le preguntaron por la descripción de Trump.
Indicó que los negociadores canadienses se encontraban en Washington esta semana y que tenía previstas más conversaciones con Trump después de hablar con él la semana pasada.
Política arancelaria ya afecta comercio canadiense
Estados Unidos ya implementó aranceles sobre el acero, el aluminio y los automóviles canadienses. Trump ha amenazado con imponer aranceles del 50 por ciento a más productos canadienses a partir del 19 de agosto.
Los gravámenes son impuestos a las importaciones, que las empresas luego suelen trasladar a los consumidores en forma de precios más altos. Trump asegura que los costos creados por los aranceles obligarán a que la manufactura se traslade al país estadunidense, aunque hay poca evidencia de ello en los datos económicos.
Las amenazas arancelarias de Trump y sus reiteradas insinuaciones de que Canadá debería convertirse en otro estado de Estados Unidos han enfurecido a muchos canadienses, lo que ha llevado a un gran número de ellos a cancelar sus viajes a Washington.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, ha argumentado que Canadá y China son los únicos dos países que han tomado represalias contra los aranceles de Trump, y entre sus preocupaciones mencionó las restricciones a la venta de alcohol estadunidense en algunas provincias canadienses. Funcionarios afirman que sus contramedidas fueron una respuesta a los aranceles ya existentes.
Una confrontación que se agudizó en Davos
Los comentarios más recientes se dieron tras meses de tensiones. En el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, en enero, Carney criticó a las grandes potencias por usar la coerción económica contra países más pequeños, lo que llevó a Trump a responder:
“Canadá vive gracias a Estados Unidos. Recuerda eso, Mark, la próxima vez que hagas tus declaraciones”.
Canadá es uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos, y la medida amenaza con aumentar todavía más los precios en un momento en que los estadunidenses ya han expresado su frustración debido al alto costo de vida, mientras se acercan las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
Carney indicó que los aranceles existentes de Estados Unidos sobre el aluminio han contribuido a un aumento del 58 por ciento en los precios del aluminio en Estados Unidos.
“No es una buena situación para las empresas estadunidenses”, expresó Carney.
MD