Un nuevo episodio de tensiones ha estallado en Medio Oriente. Este 28 de febrero, el presidente estadunidense, Donald Trump, anunció la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, tras un ataque a gran escala lanzado por Washington e Israel contra la república islámica, que incendió la región.
En las calles de Teherán, las primeras informaciones de la muerte de Jamenéi, el líder absoluto de Irán desde 1989, se recibieron con aplausos y gritos de alegría, según dijeron testigos.
"Jamenei, una de las personas más malvadas de la historia, está muerto", escribió Trump en su red social Truth Social.
Irán respondió este sábado a los ataques sin precedentes con salvas de misiles contra Israel, donde murió una mujer, y también contra varias monarquías del Golfo, muchas de ellas con bases militares estadunidenses.
Las acciones causaron un muerto y varios heridos y paralizaron el tráfico aéreo y marítimo en ese importante nexo comercial entre Asia, Europa y África.
Pero ésta no es la primera vez que el país de las barras y estrellas vive momentos de tensión con Irán. En MILENIO te explicamos cómo ha sido su relación y cómo influyó en ella uno de los episodios más importantes en la historia iraní.
Una alianza estratégica y momentánea
Antes de convertirse en uno de los enemigos principales de Estados Unidos, Irán fue un 'aliado' silencioso.
En los años previos a la Revolución Islámica de 1979, cuando el Sha Mohammad Reza Pahlaví aún gobernaba con mano firme y el respaldo de Washington, ambos países tejieron una relación estratégica.
Todo comenzó en 1953, cuando la CIA y el MI6 británico orquestaron el derrocamiento del primer ministro iraní Mohammad Mosaddeq, quien había decidido nacionalizar el petróleo. En su lugar, el Sha fue reinstalado con más poder que nunca.
A partir de entonces, Irán se convirtió en una pieza clave para la política exterior estadunidense: un Estado prooccidental, rico en recursos y ubicado en una posición geográfica privilegiada.
Durante más de dos décadas, Washington invirtió miles de millones en fortalecer al régimen del Sha. Estados Unidos entrenó a sus fuerzas armadas, vendió armamento de última generación e incluso colaboró con la policía secreta SAVAK.
A cambio, Irán garantizaba estabilidad energética y servía como barrera de contención frente a la influencia soviética en la región.
Entonces, ¿qué pasó?
¿Qué fue la Revolución Islámica de 1979?
De acuerdo con Fernando Camacho Padilla, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, la Revolución Iraní de 1979 fue uno de los últimos acontecimientos políticos nacionales de "gran envergadura" del contexto de la Guerra Fría que alteraron el orden mundial.
Se trató del proceso revolucionario que derrocó la monarquía tradicional del Sah (rey) Mohammad Reza Pahlaví y dio paso al actual gobierno islámico , encabezado en ese entonces por el ayatolá Jomeini.
El movimiento no solo fue una revuelta contra la figura del Sha, sino también una rebelión contra la influencia extranjera, particularmente de Estados Unidos, que había apoyado al monarca durante décadas.
Bajo la bandera del islam chiita, millones de iraníes —religiosos, estudiantes, obreros y sectores conservadores— se unieron para poner fin al regimen de Reza Pahlaví.
A diferencia de otras revoluciones del siglo XX, la iraní se articuló en torno a una ideología teocrática. Jomeini, líder espiritual del movimiento, propuso un modelo de Estado basado en la “velayat-e faqih” (el gobierno del jurista islámico), en el que el poder político estaría supeditado a la autoridad religiosa.
Así, el 1 de abril de 1979, Irán fue declarado oficialmente una República Islámica.
¿Qué significa que Irán sea una República Islámica?
Que Irán sea una República Islámica significa que su sistema de gobierno combina elementos de una república moderna (como elecciones, parlamento y presidencia), con una estructura teocrática basada en el islam chiita.
Las normas que rigen la vida pública y privada están basadas en la sharía, o ley islámica, interpretada por clérigos. La moral, el comportamiento social, el sistema judicial e incluso los contenidos culturales están fuertemente regulados por esta visión religiosa del poder.
Con información de AFP.
RMV.