Respeto por el idioma, gusto por la cerveza y el futbol: así es vivir en Múnich

Carlo Palace es un paisano que decidió ir a la aventura y llegar a una de las ciudades más caras de Europa sin conocer el alemán ni saber dónde quedaba su hotel.

Carlo Palacio es un ingeniero en software mexicano que se fue a Múnich, Alemania. | Foto: Carlo Palacio; Diseño: Oscar Ávila

Orlando Zamora

Fue una sorpresiva propuesta la que impulsó a Carlo Palacio a ir a Múnich, Alemania, siendo un territorio que él no conocía ni dominaba el idioma local, tomando así una decisión que prácticamente fue motivada por un espíritu aventurero que lo ha llevado a conocer una cultura que en la mayoría de los casos es muy distinta a México, especialmente a su querida Tijuana, en Baja California.

Nuestro protagonista tiene 25 años, es ingeniero en software y a pesar de que la especialización de su carrera se da más en Estados Unidos, fue una propuesta de un amigo la que lo hizo mirar a Europa como su lugar para radicarse, aunque la pandemia del coronavirus puso una arista estresante para su travesía.

"Si me hubieran dicho hace unos años ‘vas a ir a Múnich’, no me lo hubiera creído y no estaba dentro de mis planes, pero uno de mis intereses profesionales era trabajar fuera de México. Entonces un amigo de la universidad me dijo ‘oye, estamos buscando un ingeniero como tú, ¿qué onda, le caes?’ y le dije ‘¡claro!’", aseguró en entrevista para MILENIO.

Nos cuenta que estaba trabajando en Tijuana, Baja California, para una multinacional, pero fue en enero de 2020 cuando lo invitan  a Alemania y se postula; al siguiente mes le comunican que consiguió el puesto y opta por dejar su cargo que tenía en la empresa en México, una decisión que parecía fácil en un primer momento, aunque todo eso se complicó cuando el virus del covid-19 comenzó a propagarse por todo el mundo.

"Comienzo a hacer mi trámite de la bluecard, que en la Unión Europea es una visa de trabajo calificado, como ingeniero, trabajo profesional. Ya para marzo empiezan a cerrar fronteras y yo no recibo ningún mensaje de la embajada, porque mi visa seguía en ese proceso, de que me la entregaran", recordó.
Las estaciones marcadas es parte de lo que caracteriza a Múnich. | Fotos: Carlo Palacio

Todo lo que parecía ser inesperado, fácil y sorprendente, de forma abrupta se transformó en un proceso lento, complejo y desesperante, el cual lo llevó a estar seis meses en una incertidumbre laboral, profesional y personal.

Recuerda incluso que durante todos esos meses supo la historia de otro amigo, quien también tomó una oferta laboral, pero ésta provino de Estados Unidos, y decidió dejar todo a un lado por ese empleo, pero la empresa le informó que estaba en bancarrota y que no podía seguir con su proceso.

"Afortunadamente todo se acomodó, la empresa en la que estoy trabajando fue muy paciente, la embajada me otorgó la visa, la puso para septiembre y viajo a Múnich por primera vez el 2 de noviembre", asegura Carlo.

Las sorpresas para nuestro protagonista no se hicieron esperar. Él llega a una Múnich muy diferente, con una segunda ola de contagios de coronavirus, con un gobierno que decidió aplicar un lockdown, aplicando toques de queda que permitían el desplazamiento en las calles hasta las 22:00 horas y con la estricta aplicación del uso obligatorio del cubrebocas en cualquier circunstancia.

"Las reglas aquí en las ciudades son muy estrictas y ordenadas. Además, lo segundo que para mí fue difícil que empezara el otoño y el invierno. Yo estoy acostumbrado a que en Tijuana el sol salga a las seis de la mañana y se esconde, en otoño, a las 5 de la tarde. Bueno, aquí el sol sale a las 8 de la mañana en invierno y se esconde a las 4 y media de la tarde. Entonces, yo trabajaba y salía a obscuras, y vine solo, entonces estaba sin familia", asegura.

Recalca que para él "los primeros meses fueron muy duros porque te tienes que acostumbrar a la comida, no hablas el idioma, entonces tienes que aprenderlo. Ese choque cultural como se diferencia en la calidez de los mexicanos y que, a parte, con los alemanes, no digo que sean frío, pero nosotros somos más cálidos. Entonces, es difícil adaptarse a todas esas cosas", dice.

​¡Atención con los pronósticos del clima en Múnich! 

“En tiempos de pandemia, son tiempos difíciles entonces ‘hay que aguantar vara’, me dije”, así es como recuerda Carlo los primeros meses en los que estuvo en Múnich, no solamente por el idioma o por conocer el país, también por el contraste en el clima.

Si en noviembre Tijuana tiene un promedio de máximo 21 grados y mínimo de 17, en Múnich durante esa misma fecha los termómetros pueden llegar a marcar a lo más 8 grados y en menor medida uno, siendo un desafío no menor para Carlo.

“Creo que las estaciones aquí son más contrastantes. Para mí, estando aquí, leer el clima con anticipación es muy importante porque con eso te das una idea de si puedes salir o no, sea porque va a llover o va a nevar. En cambio en Tijuana nunca el clima fue un impedimento para poder salir”, relata.
Paisajes llenos de naturaleza se pueden encontrar en Múnich, Alemania. | Foto: Carlo Palacio

Revela que él incluso ha llegado a sentir menos 10 grados Celsius, lo cual lo ha llevado a tomar precauciones importantes, como el uso de cubrebocas no solamente por el covid-19, también ante el nivel de hielo que hay en las calles.

En verano, pese a tener 35 grados, los alemanes no tienen la costumbre de usar aire acondicionado, algo absolutamente distinto cuando unas temperaturas así se registran en México.

En Múnich, el idioma alemán es importante

"Recuerdo que llegué de noche, no sé hablar de alemán y estaba caminando cuando escuché español y tu reacción natural fue ‘¡hay alguien hablando español, voy a acercarme!’ y eran unos peruanos platicando echándose una cerveza", dice Carlo.

Esa última situación fue de gran ayuda para él, ya que, según nos revela los alemanes tienen a ser más reticentes a hablar otros idiomas en su territorio, pese a que puedan ser políglotas.

"Cuando le pregunté a un alemán en inglés, fue una respuesta muy seca, muy directa. Sin ser descortés, pero habría recibido una mejor respuesta si hubiera hablado alemán", recuerda.

Aunque Carlo recalca que “el tema de integración sí lo aprecian. Después aprendí que aunque no supiera hablar bien alemán, el mismo hecho de que me esfuerce por hablarlo, lo aprecian. Sí hay una gran diferencia”.

¿Cómo es el trasladarse por Múnich?

Carlo nos cuenta que el transporte público es caro si se compara a los 5 pesos que se paga en territorios como Ciudad de México. Por ejemplo, en ese territorio alemán, un boleto de ida en Metro cuesta 1.70 euros (poco más de 40 pesos), por eso él regularmente compra un pase mensual que sirve para ese transporte, así como tren, autobús y troli, el cual tiene un precio de 55 euros (casi mil 300 pesos) mensuales.

Nuestro paisano también menciona que un factor importante que tiene Múnich es que hay muchas rutas para bicicleta y también existe el sistema de renta pública de estos transportes, similar al que se ocupa en Ciudad de México.

Múnich es una ciudad con alta afluencia y lleno de paisajes naturales y artísticos. | Foto: Carlo Palacio

Eso sí, reconoce que el carro es “es más complicado”, ya que “no hay mucho espacio para estacionarse y conseguir licencia es más complicado, porque los cursos son caros y muchas veces son en alemán”.

La ciudad está muy bien conectada, no me quejo. Al menos en Tijuana da mucho qué desear el transporte público y aquí es ejemplar, en el tiempo y es eficiente”, afirma, recordando que empresas como Mercedes Benz, BMW, Porsche, son algunas de las que logran fabricar los transportes.

Carlo afirma que como “los alemanes tienen esa fama de ser súper ordenados, súper eficientes", la situación se grafica "en el sistema de transportes, que es ejemplar”.

¿Qué tan fácil es conectarse con mexicanos en Múnich?

Nuestro aventurero afirma que hay una amplia red de apoyos de mexicanos en Múnich. De hecho, precisamente previo a la entrevista estaba en un juego de mesa con paisanos. 

“Simplemente buscas un grupo en Facebook que se llama ‘Mexicanos en Múnich’ y, no sé cuántos son, pero son una red de apoyo para muchas cosas”.

Las preguntas pueden llegar desde dónde conseguir tortillas de maíz, porque además es costoso encontrar productos mexicanos, así como algunos datos claves sobre la ciudad.

¿Qué tan difícil pude ser encontrar productos mexicanos?

La verdad es que, según nos cuenta nuestro amigo, al parecer hay más variedad en México que en Alemania, ya que la mayor parte de la fruta es por temporada y llega a ser muy costosa.

“Los supermercados en México son mucho mejores que cualquier supermercado que hay aquí, simplemente por la variedad de fruta que México tiene. Es algo que extraño muchísimo, por tener una ensalada donde le pones la fruta en la esquina. Aquí es más de exportación”
El parque Olímpico de Múnich para las Olimpiadas del 72. | Foto: Carlo Palacio

Por ejemplo, Carlo dice que tiene que pagar 3 euros (70 pesos) por una pieza de mango, mientras que por una docena de huevos ha llegado a desembolsar 2 euros (casi 50 pesos), el medio de kilo de pasta vale un euro (23 pesos) y un kilo de pollo llega a costar 8 euros, equivalentes a 190 pesos.

Con todo eso, el paisano asegura que se ve obligado a recurrir a los sazones y ahí apela a su creatividad culinaria, aunque calcula que él por día gasta 10 euros para la comida, que son casi 240 pesos.

Si bien hay muchos supermercados, él considera que no son de gran tamaño como el de las cadenas que hay en el territorio mexicano y es muy común hacer el mandado cada dos o tres días.

No quiso pasar por alto que con 4.50 euros (106 pesos) se puede adquirir un kilo de tortillas mexicanas, donde “cada una es muy valiosa, no la puedes echar a perder”.

“Creo que hace poco los alemanes han estado introduciendo sabores más picantes, no solamente por los mexicanos, también por quienes llegan de Asia: China, India, donde también tienen gustos por lo picante, entonces uno como mexicano se adapta al picante que hay, tal vez no vas a encontrar un chile habanero, pero sí un jalapeño y hay otras variedades de picantes que traen, que viene como de África”.

Ya del aguacate, prácticamente es hablar de un lujo. Nos cuenta que él ha llegado a encontrar una pieza de este ‘oro verde’ en 3 euros. “Yo me adapto en comprar pastas, traer mis propias salsas, tal vez hacerlas, pero sí valorar cada pedacito de salsa que le echas a tu comida. Hay más productos que se han ido introduciendo porque Múnich es una ciudad muy cosmopolita, muy internacional entonces sí encuentras, pero le haces a tu modo”.

“Hay restaurantes mexicanos, son muy pocos, y creo que el mejor consenso es que hagas la comida en tu casa porque como todo restaurante tienen que adaptarse al público, entonces ellos se adaptan a lo que es picante como le gusta a los alemanes”, menciona.

Afirma que hay un restaurante que se llama 'Condesa' en Múnich, pero se orienta más a la comunidad alemana, eso sí, asegura que también producen platillos mexicanos para que tú empieces a juntar los ingredientes en casa.

Y con todo esto... ¿Qué se come en Múnich?

En el tiempo que lleva en la ciudad alemana, Carlo destaca el schnitzel, “que es como una milanesa, te dan tu limón y tu porción de papas” y en la calle es muy popular pedir un currywurst, que se trata de una salchicha con curry, que es una salsa que sabe como al barbecue con catsup y mostaza.

Además, Múnich es una ciudad que se caracteriza por la producción y consumo de cerveza. Incluso en algunos lugares la llevan en sus desayunos con una salchicha blanca y pretzel, cualquiera sea la estación del año.

“Hay cervecerías que están desde el año 1300 y claro, además que Múnich es la ciudad del Oktoberfest”, el festival de la cerveza más emblemático del mundo.

Vivienda, trato y costos en Múnich

Si bien considera que “no es el mejor exponente” para decir cómo los alemanes en Múnich reciben a los mexicanos, esto porque aún no domina el idioma local, sí ha podido conocer varias experiencias.

Si no sabes alemán es un poco difícil, a menos de que sean compañeros de trabajo”, dice.

Para Carlo, Múnich es una ciudad muy cara si se compara a Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y Tijuana, de hecho, cualquier ciudad de Alemania es más cara en comparación a una de nuestro país, especialmente porque usan en el euro.

Además, de por sí el considera que Múnich está entre las ciudades alemanas más caras. 

Las rentas ahora precisamente están muy elevadas, "te diría que mínimo un ‘studio’ en la ciudad podría ir alrededor de 700 euros (casi 16 mil 540 pesos) al mes y ya si quieres algo más, te tienes que ir a los mil (euros), y ya si quieres algo más barato tienes que ir afuera de la ciudad".

Precisamente, encontrar una vivienda para alquilar es de lo más complicado dentro de Múnich, “porque es difícil encontrar algo bueno, bonito y barato”.

Aún así, nos confiesa que el costo de vida sí se puede equiparar, aunque dice que en el caso de él, por ser ingeniero, ocurre eso, pero puede que no sea lo mismo para quienes llegan con licenciaturas u otros niveles de estudios o laborales.

“En el caso de Múnich, como es una ciudad cara los sueldos también son elevados y eso sirve mucho en el caso de querer migrar porque necesitas un mínimo de salario para que te den una visa”.

¿Es fácil encontrar trabajo en Múnich?

Hagamos un recuerdo, Carlo llegó precisamente a ese país porque le hicieron una oferta, la cual postuló, quedó y envió su documentación a la embajada de Alemania en México, por lo que el escenario puede variar si es que alguno de esos procesos no lo hace otra persona.

“La mejor oportunidad es estar buscando en redes como LinkedIn, donde muchas startup de las cuales manejan en el idioma inglés, sobre todo en el área del software, está muy fuerte, hay muchísima competencia, hay muchísima rotación porque hay poca gente, entonces sí tú buscas trabajo como ingeniero en software es muy fácil de conseguir y muchas veces no te piden el alemán”, menciona.

¿Es recomendable Múnich para vivir?

“Múnich es una buena ciudad para vivir y yo creo que la clave es, si eres ingeniero en software, hablar inglés, terminar la universidad, lo necesitas, y que le des una checada a grupos de apoyo”, dice Carlo.

También afirma que “la educación de maestría acá es muy barata, estamos hablando como menos de mil euros al año o al semestre. Lo que sí, el gobierno te pide una cierta cantidad de dinero para ir a estudiar y mantenerte. Si vienes aquí es porque estás becado o porque tienes los medios para estudiar acá”.

¿Qué hay que conocer en Múnich?

Carlo tiene claro que si son seguidores de la cultura cervecera, los paseos en bares y fábricas podrían ser una constante en los primeros días, más aún si vas en fechas del Oktoberfest. 

Lo mismo pasa si con los fanáticos del futbol, que una visita a las instalaciones del Bayern Múnich son prácticamente obligadas, de forma muy especial al Allianz Arena, el estadio del equipo. También se encuentra la vista hacia el Parque Olímpico, usado para las Olimpiadas de 1972.

Iglesia de San Pedro en Múnich, Alemania. | Foto: Carlo Palacio

Otra costumbre es hacer hiking, que es un senderismo de montaña con más dificultad que el trekking. También hay muchos museos, como la Pinacoteca Antigua, el Deutsches Museum y el perteneciente a la firma automotriz BMW.

Como lugares recreativos al aire libre está entre los más característicos el Englischer Garten (Jardín Inglés), así como el Marienplatz, el centro de la ciudad, donde se pueden ver lugares asombrosos como la Iglesia de San Pedro.

“Hay una ley en la ciudad que ningún edificio puede ser más alto que las iglesias. Hay iglesias que tienen más de 500 años”, cuenta Carlo.

OMZI

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