Con muerte de Lindsey Graham, Trump pierde operador clave en el Senado de EU

Exabogado del ejército, el republicano de Carolina del Sur, quien murió el sábado pasado de una afección cardiovascular, se movía con agilidad entre las salas de los comités.

Graham fue un abierto impulsor de los recientes ataques a Teherán.
Diego Salcedo
Ciudad de México /
Únete al canal de Milenio

Durante más de dos décadas, el senador Lindsey Graham ocupó un lugar singular en Washington: halcón de la política exterior y campeón efímero de una reforma migratoria; pasó de ser uno de los más elocuentes detractores de Donald Trump en su campaña de 2016 a ser el operador más eficaz del presidente al llegar a la Casa Blanca.

Exabogado del ejército, el republicano de Carolina del Sur, quien murió el sábado pasado de una afección cardiovascular, se movía con agilidad entre las salas de los comités, las negociaciones privadas y el más íntimo círculo presidencial, con una cercanía personal que envidiaría el propio líder de los republicanos en el Senado, John Thune.

“Lindsey fue una patriota intrépido, un servidor público entregado y uno de los defensores más acérrimos de la seguridad nacional de Estados Unidos”, declaró póstumamente Ted Cruz, su colega republicano en el Senado.
Te recomendamos leer...
¿Trump está en riesgo? Muerte de Lindsey Graham, aliado presidencial y feroz defensor de Israel, mueve el ajedrez político en EU

Cercano amigo de Israel, Graham fue un abierto impulsor de los recientes ataques a Teherán. Antes de morir vaticinó que el memorando de entendimiento entre Estados Unido e Irán estaba destinado a fracasar.

Nacido en Central, Carolina del Sur, Graham creció detrás del salón de billar paterno y ayudó a criar a su hermana al perder primero a su madre y, 15 meses después, al padre cuando Lindsay tenía 21 años y la pequeña Darline 12. Estudió Derecho, sirvió como abogado militar y se retiró como coronel de la fuerza aérea. Llegó a la Cámara de Representantes en 1995 y fue elegido al Senado en 2002.

De crítico a uno de los principales aliados de Donald Trump

Su relación con Donald Trump fue una de las metamorfosis más dramáticas dentro del Partido Republicano.

Durante la campaña de 2016, en la que infructuosamente buscó la nominación presidencial del partido republicano, Graham calificó a Trump de “demagogo racista, xenófobo e intolerante religioso”, mientras el magnate se burlaba de él y llegó a divulgar públicamente su número de teléfono celular.

Sin embargo, después de que Trump llegó a la Casa Blanca, en su primer mandato, Graham se convirtió en confidente, defensor y emisario del presidente ante el Congreso.

Sus admiradores lo llamaban el “susurrador de Trump”; sus críticos veían a un senador que había renunciado a su independencia a cambio de acceso. De cualquier modo, Lindsey Graham se transformó en un vínculo crucial entre un presidente impulsivo y la lenta maquinaria legislativa del Senado.

Desde su escaño defendió a Trump durante investigaciones y procesos de juicio político, impulsó a sus nominados judiciales, convirtió las exigencias presidenciales en estrategias legislativas y llevó mensajes a senadores republicanos escépticos.

Te recomendamos leer...
Forense revela causa de muerte de Lindsey Graham, senador republicano en EU

Cercanía e influencia con Donald Trump

Su influencia descansaba en la cercanía: Trump atendía sus llamadas y confiaba en él para evaluar si una idea podía sobrevivir en el Congreso. Ese papel adquirió especial importancia cuando Graham presidió el Comité de Presupuesto del Senado.

En 2026 construyó el marco para un segundo paquete de reconciliación presupuestaria centrado en el control migratorio y la seguridad nacional. Debido a que la reconciliación podía aprobarse por mayoría simple, ofrecía a los republicanos una vía para eludir el umbral habitual de 60 votos en el Senado.

Se esperaba que Graham utilizara ese mecanismo para impulsar la agenda de Trump y se convirtió en uno de los principales promotores de incluir la Ley SAVE America, que exigía prueba de ciudadanía para registrarse como votante e identificación en las elecciones federales.

De la misma forma, Graham ayudó a guiar por el Senado la Ley Secure America, garantizando decenas de miles de millones de dólares para ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, por su sigla en inglés) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.

Sin embargo, su enmienda para anexar la Ley SAVE America fracasó, por 48 votos contra 50, después de que cuatro republicanos se sumaran a los demócratas. Incluso tras esa derrota, se esperaba que buscara otra vía.

Su muerte apartó de la escena al republicano mejor posicionado para conectar las exigencias de Trump con las complejas reglas técnicas de la reconciliación presupuestaria.

Etapa final de la carrera de Graham

La etapa final de la carrera de Graham contrastó marcadamente con su trayectoria anterior en materia migratoria.

Durante años fue uno de los más firmes defensores republicanos de una reforma migratoria integral. Trabajó con demócratas, apoyó la legalización vinculada a un mayor control fronterizo y formó parte de la llamada “Banda de los Ocho”, un grupo bipartidista de senadores que en 2013 negoció una amplia reforma migratoria.

Sus integrantes incluían además al entonces senador Marco Rubio, Jeff Flake y John McCain. Por los demócratas estaban Michael Bennet, Dick Durbin, Bob Menéndez y Chuck Schumer. El grupo impulsó la Ley de Seguridad Fronteriza, Oportunidad Económica y Modernización Migratoria, que fue aprobada por el Senado 2013 pero quedó estancada en la Cámara de Representantes, donde nunca fue sometida a votación.

Sin embargo, a medida que Trump transformaba al Partido Republicano, Graham fue restando importancia a la causa migratoria.

Se concentró cada vez más en las restricciones al asilo, las detenciones, deportaciones y el financiamiento de ICE y la Patrulla Fronteriza. Nunca repudió por completo sus posiciones anteriores pero dejó de invertir un capital político comparable en la legalización o en un acuerdo amplio.

La reforma migratoria fue desplazada gradualmente por su lealtad a la agenda fronteriza de Trump.

Graham deja las huellas de un político influyente y singular: podía ser pragmático, combativo y bipartidista, especialmente en asuntos de seguridad nacional.

Pero su mayor adaptación fue también la más controvertida: el antiguo adversario de Trump terminó convertido en uno de los instrumentos más cercanos del presidente en el Capitolio.

Su influencia provino de reconocer hacia dónde se desplazaba el poder y de colocarse lo suficientemente cerca como para intentar moldearlo.

Te recomendamos leer...
Lindsey Graham: De enfrentar a Trump a convertirse en uno de sus aliados más cercanos | Perfil


HCM

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite