Los siete aspirantes a suceder a António Guterres, al frente de Naciones Unidas, recibieron votos de rechazo de al menos uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, en una nueva ronda de consultas que dejó abierta la posibilidad de incorporar más candidaturas, informó una fuente diplomática.
La votación preliminar celebrada este viernes 16 de octubre permitió identificar por primera vez las objeciones de Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido, países que tienen derecho a veto en el organismo. Aunque el sondeo no es vinculante, sus resultados muestran las dificultades para alcanzar un consenso sobre quién encabezará la organización a partir de 2027.
Rebeca Grynspan conserva la mayor cantidad de apoyos
Cuatro mujeres y tres hombres participan en la contienda para suceder al portugués António Guterres, cuyo segundo mandato de cinco años concluirá el 31 de diciembre.
La costarricense Rebeca Grynspan obtuvo el mayor número de votos favorables en la sexta ronda, con nueve de apoyo, cinco de rechazo y una abstención de opinión. Dos de los votos negativos provinieron de miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
El argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), consiguió ocho votos favorables y seis negativos, dos de ellos de potencias con derecho a veto. La guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett también obtuvo ocho apoyos y seis votos de rechazo.
Detrás de los tres aspirantes quedaron el ugandés Olara Otunnu, el expresidente senegalés Macky Sall y las ecuatorianas María Fernanda Espinosa e Ivonne Baki.
Papeletas de colores identifican objeciones de las potencias
La consulta se realizó a puerta cerrada y de manera confidencial, como las cinco rondas anteriores. La diferencia en esta ocasión fue el uso de papeletas de colores para distinguir los votos de los cinco miembros permanentes de los emitidos por los otros diez integrantes del consejo.
El mecanismo permitió conocer qué aspirantes recibieron votos negativos de las potencias que pueden bloquear una recomendación formal. Sin embargo, estas consultas son sondeos informales: los votos de rechazo no constituyen por sí mismos un veto formal y las posiciones pueden cambiar durante el proceso.
Para recomendar a una persona a la Asamblea General, el Consejo de Seguridad necesita al menos nueve votos favorables y que ninguno de los cinco miembros permanentes vote en contra.
Nuevas candidaturas podrían entrar en la contienda
La falta de consenso abre la posibilidad de que se incorporen nuevos aspirantes. Entre los nombres mencionados por medios estadunidenses figuran el diplomático búlgaro Nikolai Mladenov, representante de la Junta de Paz impulsada por el presidente Donald Trump para Gaza, y Lana Nusseibeh, viceministra de Asuntos Políticos de Emiratos Árabes Unidos.
El embajador estadunidense ante la ONU, Mike Waltz, evitó comentar las versiones sobre la postura de Washington frente a los siete aspirantes. Antes de la votación, declaró que su país busca “a la mejor persona” para ocupar el puesto.
La posibilidad de sumar candidatos no es inédita. Una fuente diplomática recordó que Kofi Annan no figuraba inicialmente entre los aspirantes en 1996 y apareció poco antes de ser elegido secretario general.
América Latina busca mantener su presencia en la ONU
La mayoría de los aspirantes actuales procede de América Latina, región que busca acceder a la Secretaría General conforme a la práctica de rotación geográfica que suele orientar la elección. También hay países que respaldan que una mujer ocupe por primera vez el máximo cargo administrativo de Naciones Unidas.
El proceso ocurre en un contexto de conflictos internacionales, dificultades financieras y divisiones entre los miembros del Consejo de Seguridad, factores que complican la búsqueda de una candidatura capaz de reunir los apoyos necesarios.
Una vez que el consejo logre recomendar a un aspirante, la Asamblea General de la ONU, integrada por todos los Estados miembros, deberá aprobar su nombramiento.
EJR