El primer ministro libanés, Saad Hariri, anunció por sorpresa su dimisión, acusando a la organización chiita Hezbolá y a su aliado Irán de tener "el control" de Líbano y afirmando temer por su vida.
"Anuncio mi dimisión del puesto de primer ministro", declaró Hariri, quien se encuentra actualmente en Arabia Saudita, en un discurso retransmitido por la cadena de noticias Al Arabiya de la capital saudí.
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La renuncia, totalmente inesperada, llega un año después de su nombramiento al frente del gobierno libanés, del que forma parte el poderoso movimiento armado Hezbolá, y sus causas directas no están claras por el momento.
[OBJECT]La oficina de prensa del presidente de la República, Michel Aun, anunció que el jefe de Estado iba a esperar el regreso de Hariri para que le informara "de las circunstancias de la dimisión, y así poder decidir los siguientes pasos a dar".
"He sentido lo que se tramaba en las sombras para atacar mi vida", dijo Hariri, afirmando que Líbano vive una situación similar a la que había antes del asesinato de su padre, el ex primer ministro Rafic Hariri, en 2005.
Cinco miembros de Hezbolá están acusados por este asesinato que conmocionó a Líbano.
Hezbolá es un aliado clave del régimen de Bashar al Asad en la guerra en la vecina Siria. Cuenta con el apoyo de Teherán y es el único partido libanés que no entregó las armas al finalizar la Guerra Civil en el país (1975-1990).
La formación, una pesadilla para Israel, se niega a abandonar su arsenal, principal punto de discordia en el país.