Una veintena de niños, hijos de indocumentados, protestaron frente a la Casa Blanca, en Washington para exigir al gobierno de Barack Obama que cese las deportaciones.
La inusual marcha estaba formada en su mayoría por niños de origen mexicano quienes demandan la liberación de sus padres, los cuales permanecen detenidos por las autoridades migratorias de Estados Unidos.
Con collares y pancartas multicolores, y acompañados de sus familiares, los niños hicieron sonar su voz en contra de la separación de familias que causa la falta de una reforma migratoria integral en aquel país.