Un terremoto de magnitud 7.8 sacudió hoy el sur de Filipinas el 8 de junio, con un epicentro localizado en el mar a 35 kilómetros de profundidad, cerca de la isla de Mindanao.
El violento temblor, sumado a por lo menos cuatro réplicas posteriores de magnitudes entre 5.8 y 6.4 (según el Servicio Geológico de Estados Unidos), provocó el colapso de edificios, interrupciones en los servicios básicos y la emisión de alertas de tsunami en la región. Ante la emergencia, las autoridades locales suspendieron las clases escolares justo en el inicio del ciclo académico 2026-2027.
¿Cuántas pérdidas humanas y heridos reportan?
Los reportes sobre las víctimas mortales varían según las fuentes oficiales y los medios de comunicación. Por un lado, se maneja una cifra preliminar de cerca de 14 fallecidos, mientras que el medio local Rappler reporta ocho muertos (tres en Davao Occidental, dos en Cotabato del Sur y tres en General Santos).
Otras fuentes gubernamentales y el medio ABS-CBN mantienen el registro en tres o cuatro fallecidos. Respecto a los heridos, el Departamento de Bienestar Social y Desarrollo (DSWD) tiene constancia de 131 personas con lesiones de diversa gravedad, aunque otras declaraciones de las autoridades elevan la cifra de afectados a más de un centenar e incluso a 200 heridos.
¿Qué daños materiales se han contabilizado?
El impacto en la infraestructura ha sido severo en la isla de Mindanao, la segunda más grande del archipiélago. El DSWD computa hasta el momento 16 infraestructuras dañadas, entre las que se encuentran escuelas, supermercados y centros comerciales.
De igual forma las redes sociales han difundido videos que muestran el desmoronamiento de un centro comercial y la caída de una escuela.
"Muchos edificios fueron afectados, pero no puedo enumerarlos ahora porque estamos ocupados con los rescates", declaró el sargento Robert Dagon, de la policía de Ciudad General Santos.
Asimismo se reportaron interrupciones totales en los servicios de electricidad y telecomunicaciones en múltiples zonas de la isla.
El presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos, informó a través de un comunicado que los equipos de emergencia se encuentran coordinando las acciones de respuesta y vigilancia en todas las áreas damnificadas.
Para ello el DSWD desplegó un Equipo de Respuesta Rápida encargado de atender las prioridades en las zonas de desastre y asistir a la población civil afectada.
Las escuelas, que acababan de reabrir el lunes tras un largo parón, estaban cerradas mientras las autoridades comprobaban el estado de los edificios escolares, miles de los cuales sufrieron daños de leves a graves, según Rafaelito Alejandro, jefe de la oficina de defensa civil, a la emisora de radio DZBB.
Un video compartido por una escuela del momento en que se produjo el terremoto mostraba a un gran grupo de niños sentados en el suelo balanceándose violentamente de un lado a otro, algunos abrazando a los profesores, antes de huir en masa cuando un refugio improvisado se derrumbó detrás de ellos.
El Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología (Phivolcs) registró 23 réplicas fuertes, la más intensa de magnitud 6,7, lo que obligó a algunos residentes a pasar la noche en centros de evacuación y tiendas de campaña.
En General Santos y Sarangani, los pacientes eran atendidos en tiendas de campaña improvisadas mientras las autoridades trabajaban para garantizar la seguridad de los hospitales, según el secretario de Salud, Teodoro Herbosa, a DZBB, que añadió que el restablecimiento del suministro eléctrico era fundamental, ya que los cortes limitaban el acceso a los tratamientos delicados y avanzados que necesitaban los pacientes.
¿Qué ocurrió con las alertas de tsunami en la región?
Tras el sismo principal, el gobierno filipino emitió una alerta de tsunami para provincias del sur como Davao Occidental y Sulu, estimando olas superiores a un metro.
Por su parte, el Centro de Alertas de Tsunamis del Pacífico advirtió sobre la posibilidad de olas de entre 1 y 3 metros en las costas filipinas dentro de las tres horas posteriores al evento.
La amenaza también activó los protocolos de seguridad en Japón, Indonesia, Malasia, así como en las islas de Vanuatu y Nauru. La Agencia Meteorológica de Japón emitió una alerta por olas de hasta un metro en sus costas este y sureste.
Sin embargo, todas las alertas internacionales fueron canceladas horas después. En el caso de Japón, la advertencia se retiró tras registrarse únicamente olas de 20 centímetros en áreas como Chichijima y Miyazaki.
¿Cuál fue el reporte final de la actividad marítima?
La agencia sismológica de Filipinas (Phivolcs) mantuvo activa la alerta de tsunami durante casi ocho horas antes de proceder a su cancelación. El organismo confirmó que se registró la llegada de olas a por lo menos seis localidades costeras del sur del país.
Finalmente, Phivolcs levantó formalmente la restricción tras un periodo de observación de dos horas, aclarando que, si bien continuaron presentándose pequeñas perturbaciones marinas, el tamaño de las olas remanentes es demasiado bajo para representar un peligro o causar daños adicionales.
Rescatistas trabajan para salvar a sobrevivientes
Los equipos de rescate registraron el martes los escombros de un edificio derrumbado en la ciudad de General Santos, al sur de Filipinas, la más afectada por un potente terremoto que ha causado la muerte de al menos 37 personas y ha dejado cientos de heridos, para localizar a dos personas que se cree que siguen atrapadas.
El jefe regional de bomberos, Edgar Tanawan, que dirige la operación, dijo a Reuters que se había rescatado con vida a dos personas del edificio comercial, que albergaba una tienda de comestibles y otros negocios, pero que se había hallado a una tercera persona fallecida. Añadió que, hasta el momento, los escáneres no han detectado señales de vida de las dos personas restantes.
"Como madre, me cuesta aceptar que mi hijo siga atrapado allí", dijo Dioslinda Deluvio, angustiada mientras esperaba fuera del edificio noticias de su hijo. "No sé… es muy difícil de aceptar".
"Mi única petición es que lo rescaten hoy para que podamos estar tranquilos", dijo la madre de 65 años.
Las autoridades expresaron su esperanza de que el número de víctimas mortales no aumentara a medida que continuaban las operaciones de búsqueda y rescate, con más de 400 heridos y cuatro personas aún desaparecidas.
Las escenas de devastación eran visibles en algunas zonas de General Santos, donde viven más de 700 mil personas y que se encuentra ahora en estado de calamidad, con varios edificios derrumbados y escombros esparcidos por las calles bajo una maraña de cables eléctricos y postes caídos.
Las autoridades filipinas encargadas de la gestión de catástrofes inspeccionaron los edificios dañados para evaluar los daños y trabajaron para restablecer el suministro de electricidad y agua a los miles de residentes afectados por la catástrofe.
El terremoto se produjo ocho meses después de que el país sufriera el sismo más mortífero de los últimos 12 años, cuando un terremoto de magnitud 6,9 y poca profundidad sacudió la isla central de Cebú, causando la muerte de 79 personas.
Filipinas sufre cientos de terremotos cada año y se encuentra en zonas tectónicamente complejas del "Anillo de Fuego" del Pacífico, un cinturón sísmicamente activo que se extiende desde Sudamérica hasta el Lejano Oriente ruso.
Con información de EFE y AFP
KVS