¿De la revolución al autoritarismo? Así ha cambiado Nicaragua con los Ortega-Murillo

El guerrillero sandinista que confrontó la dictadura de los Somoza ahora parece estar replicando un modelo similar a aquel que permaneció más de 40 años en el poder.

Ortega lidera Nicaragua junto a su esposa como copresidenta desde 2025 | Foto: AP
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El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, ha ocupado el cargo por más de 24 años —no consecutivos—. En el 47 aniversario de la Revolución Sandinista, emitió una controversial declaración: “Que se olviden, aquí no volverá a haber elecciones”. 

Aquel que representó la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN), constituida tras la caída del régimen de Anastasio Somoza Debayle, ahora controla todos los poderes en el Estado y, recientemente, promovió una reforma constitucional, a través del Parlamento, para extender el mandato presidencial de cinco a siete años prorrogables.

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Familia Somoza

Los gobiernos de larga data en Nicaragua no iniciaron con Daniel Ortega. Anastasio Somoza García, bajo el respaldo militar de Estados Unidos y los Pactos de Dawson, fue establecido como presidente después de ordenar a la Guardia Nacional que erradicara la resistencia de Augusto César Sandino, quien durante seis años luchó contra la intervención norteamericana en el territorio y fue asesinado por las fuerzas armadas en febrero de 1934.

Somoza García permaneció en el poder hasta el 26 de septiembre 1956, cuando el opositor Rigoberto López Pérez lo asesinó a tiros mientras se encontraba en campaña electoral para su reelección. 

Dos días después, su hijo Luis Somoza Debayle asumió el liderazgo del país hasta 1963, para sucederle René Schick Gutiérrez; sin embargo, durante su gestión, el 3 de agosto de 1966, falleció de un paro cardiaco. 

La dinastía Somoza volvió a la presidencia en 1967 con Anastasio Somoza Debayle, entonces jefe de la Guardia Nacional. Un segundo mandato de 1974 a 1979 marcó el fin del poder familiar que ya se encontraba asediado por levantamientos sociales que exigían el fin de la dictadura, explica la investigadora María Méndez en un artículo de Nueva Sociedad.

Revolución Sandinista

El 19 de julio de 1979, miembros del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) se unieron en armas para concluir el golpe contra el gobierno de Luis Somoza, que recientemente había decretado Estado de sitio en el país, pues, desde 1974, un aumento en las movilizaciones fueron respondidas con el encarcelamiento y asesinato de disidentes nicaragüenses.

El Frente Sandinista se opuso a la dictadura Somoza desde 1974 | Foto: Especial

Después de que Somoza se exilió en Miami, se estableció una Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional para gestionar el regreso democrático y organizado a Nicaragua. Como coordinador designaron al actual mandatario, Daniel Ortega, quien formaba parte de la lucha sandinista.

Las elecciones presidenciales se retomaron en 1984; no obstante, la oposición —mantenida por la Coordinadora Democrática Nicaragüense— decidió no participar. Ortega fue el primer presidente en este nuevo periodo político del país.

Su gestión concluyó en 1990, cuando Violeta Barrios obtuvo la mayoría en las urnas. CNN señala que este año es identificado como "el final de la revolución".

Gobierno Ortega-Murillo

Después de tres intentos fallidos por recuperar la presidencia, Ortega volvió a la Casa Naranja (Casa de los Pueblos) en 2007, debido a un acuerdo secreto que mantuvo desde 1999 con el exmandatario Arnoldo Alemán (1997-2002), que conllevó a reformar la Constitución y bajar al 35 por ciento el mínimo para ganar unas elecciones presidenciales.

"El gobierno de Nicaragua necesita para este futuro democrático y libre, solidario, complementario cristiano, creativo, próspero, y profundamente humano debe ordenarse de acuerdo a la urgencia y plazos que el Plan Nacional de Desarrollo Humano y de liberación de la pobreza contempla", señala la exposición de motivos.

El presidente mantuvo sus periodos de manera continua, enfrentándose a una oposición que incluía al sector sandinista profundamente decepcionado de la transformación del movimiento, señala el Centro de Asuntos Internacionales de Barcelona.

A mediados de febrero de 2025, Nicaragua puso en vigor una reforma profunda a la Constitución que transformó el Estado, eliminó el balance de poderes, y otorgó un control total a Ortega y su esposa, Rosario Murillo, quienes han recibido críticas por parte de las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos (OEA), Estados Unidos, el Parlamento Europeo y opositores nicaragüenses.

El mandatario gobierna junto a su esposa desde 2017, cuando inició como vicepresidenta. El cambio a la Carta Magna en 2025 estableció a Murillo como copresidenta de Nicaragua.

Ortega llevó a cabo otras modificaciones a puntos constitucionales que bloqueaban los mandatos sucesivos. Nicaragua debería celebrar elecciones generales en noviembre de 2026, pero las enmiendas constitucionales ampliaron el periodo presidencial, por lo que, en teoría, se convocará a las urnas hasta noviembre de 2027.

Aquel guerrillero sandinista que combatió en armas al régimen autoritario de la familia Somoza ahora está replicando un modelo similar que parece no tener una fecha de vencimiento.

Con información de EFE

MD

  • Mina Dander
  • Egresada de Letras Hispánicas por la Universidad Nacional Autónoma de México. Periodista en la sección de Internacional. Me gustan las historias: verlas, leerlas, escribirlas y sobre todo, editarlas.

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