Este domingo, los suizos rechazaron una iniciativa popular destinada a soportar la neutralidad del país, un texto impulsado por la derecha nacionalista y calificado de prorruso por sus detractores.
El 70% de los votantes rechazó el plan
Esta iniciativa pretendía inscribir en la Constitución una neutralidad reforzada, que excluyera cualquier alianza con una organización militar y cualquier adopción de sanciones económicas contra un tercer país, salvo las decididas por la ONU.
Como ya habían adelantado las encuestas, el "no" a la iniciativa, que había sido presentada por la organización nacionalista conservadora Pro Suiza, se impuso por un claro 70.15 por ciento de los votos, según los datos recogidos al término del escrutinio.
La iniciativa no logró convencer en ningún cantón, con amplias victorias del "no" en Basilea (79.91 por ciento) y Zúrich (74.47 por ciento), aunque en Ginebra el porcentaje fue menor a la media nacional, del 66.58 por ciento.
"Este resultado no es un voto contra la neutralidad", dijo el ministro suizo de Relaciones Exteriores, Ignazio Cassis, a la prensa en Berna, cuando se anunciaron los resultados definitivos.
"Suiza era neutral ayer, será neutral hoy y seguirá siendo neutral", añadió.
"Neutralidad no significa que Suiza mire a otro lado"
La neutralidad, arraigada en la historia suiza desde hace varios siglos, está inscrita en la Constitución federal desde 1848 e implica que el país alpino se abstiene de tomar partido en las guerras entre terceros Estados.
Pero la adopción por Suiza de las sanciones de la Unión Europea contra Moscú tras la invasión rusa de Ucrania, así como su primer mandato como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, en 2023 y 2024, situaron la cuestión de la neutralidad en el centro de los debates políticos y mediáticos.
"Neutralidad no significa que Suiza mire hacia otro lado cuando se produce una violación de las normas internacionales", había afirmado Cassis durante la campaña.
Al contrario, la organización soberanista Pro Suisse, impulsora de la iniciativa, defendía, con el apoyo de la Unión Democrática de Centro (UDC), partido de derecha nacionalista y primera fuerza política del país, una concepción más rigorista.
"Suiza tiene un papel fundamental que desempeñar en este planeta. Queremos ser el punto blanco; eso es la neutralidad. Nosotros queremos aportar paz, diplomacia y diálogo. Y para lograrlo, tenemos que ser creíbles con una neutralidad perpetua y armada", sostuvo Céline Amaudruz, vicepresidenta de la UDC y diputada, en la televisión pública suiza.
Rodeada de grandes potencias europeas, y convertida durante siglos en un Estado "colchón" entre estas, Suiza ha conseguido no involucrarse en los conflictos del Viejo Continente prácticamente desde principios del siglo XVI, incluyendo las guerras mundiales del siglo XX.
ksh