Torturada en un sótano por denunciar corrupción: así vivió Susana Higuchi el gobierno de Alberto Fujimori

La ex primera dama de Perú se enfrentó a la familia Fujimori y destapó una red de corrupción, lo que la llevó a ser torturada en un sótano y acusada de "estar soñando".

Susana Higuchi pasó de ser primera dama en Perú a ser congresista tras el divorcio con Alberto Fujimori. | Foto: Ministerio de Cultura de Perú
Ciudad de México /
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En la década de los 90, cuando Perú fue gobernada por Alberto Fujimori, Susana Higuchi se convirtió en la primera dama de la nación andina y quien, años después, denunciará una red de corrupción orquestada por la propia familia de su entonces esposo.

Higuchi, quien falleció en 2021, fue una ingeniera civil y política peruana que estuvo casada con el expresidente por 20 años, cuatro de los cuales transcurrieron durante su encargo frente a la nación peruana.

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Sin embargo, al terminar su relación, Higuchi no solo denunció corrupción dentro de la familia Fujimori, sino que también los acusó de maltrato, tortura y violación a sus derechos políticos. MILENIO te cuenta la historia de la primera dama peruana.

Susana  Higuchi, la primera dama que denunció por corrupción a los Fujimori 

Alberto Fujimori y Susana Higuchi contrajeron nupcias en 1974; de este matrimonio, nacieron dos hijos, Kenji y Keiko; esta última, rindió protesta como presidenta hace dos días, devolviendo a la dinastía Fujimori al poder político del Perú. 

Alberto llegó a la Presidencia en 1990 y, con ello, las donaciones de empresas privadas y familias japonesas, quienes enviaban recursos y ropa a los sectores más populares del país latino

Alberto Fujimori fue presidente de Perú de 1990 al 2000. Foto: AFP (Imagen de archivo)

Dos años transcurrieron así, hasta que en 1992 Higuchi acusó a familiares de su entonces esposo y presidente de Perú de "traficar" con la ropa donada por Japón para familias pobres.

De acuerdo con información de AFP, para llevar a cabo el delito se creó un Comité de Damas de Apoyo a la Presidencia de la República, integrada por Juana y Rosa Fujimori, quienes recibían la asistencia directa y formal de la ONG Apenkai, fundada por la familia Fujimori, que se dedicaba a recibir y desviar los recursos.

La procuraduría informó que los depósitos de dinero donados a Perú por ciudadanos o entidades japonesas fueron a una cuenta del Banco de Tokio, que en un primer momento estuvo bajo la administración del entonces embajador Luis Macchiavello y luego del exembajador Víctor Arotomi Shinto, esposo de Rosa Fujimori.

Por este caso, tres hermanos de El Chino, Juana, Rosa y Pedro Fujimori, fueron declarados prófugos de la justicia peruana, que los buscaba por enriquecimiento ilícito, peculado doloso y asociación ilícita para delinquir por el desvío de dinero de las donaciones. 

Emitida la orden de captura contra la familia Fujimori y el esposo de Rosa, las dos hermanas huyeron a Japón en 2000 y Pedro se fue en 2004 a Estados Unidos, lejos de la justicia peruana, desde donde nunca regresaron. Para 2019, sus juicios fueron prescritos por el paso del tiempo. 

Sin embargo, la justicia peruana sí logró sentenciar a cuatro años de cárcel en suspenso a José Kamiya Teruya, exsecretario general de Palacio de Gobierno durante el gobierno de Fujimori (1990-2000), con el pago de una reparación civil de unos 124 mil dólares. 

Esto no solo causó revuelo político de forma pública, sino también privada, pues al rechazar la petición de silencio que Alberto Fujimori le hizo, Susana tomó la decisión de divorciarse y Keiko pasaría a convertirse en la primera dama del Perú.

Higuchi y Fujimori estuvieron casados durante 20 años. | Foto: Ministerio de Cultura de Perú

Divorcio, competencia política y tortura

Sin embargo, la lucha de Higuchi no finalizó ahí. También durante 1992, el patriarca Fujimori dio un autogolpe en connivencia con los militares y disolvió el Congreso para reescribir una Constitución tallada a su medida, lo que un par de años más tarde perjudicaría los derechos políticos de su su exesposa.

En los comicios de 1995, y tras un traumático divorcio, Higuchi trató de desafiarlo en las urnas, pero su exmarido había hecho aprobar una ley que prohibía a los familiares cercanos aspirar a sucederle, lo que la expulsó de la carrera presidencial.

Por esto, Higuchi Miyagawa denunció ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que la República del Perú, a través del Jurado Nacional de Elecciones, había violado el artículo 23 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos al impedirle postularse como candidata de la Agrupación Independiente Armonía Frempol al Congreso Constituyente Democrático de su país". 

"La reclamante alega que los hechos denunciados cercenaron, asimismo, el derecho de cientos de miles de ciudadanos peruanos que habrían votado por ella", escribió la CIDH en el informe del caso y adjuntó algunas recomendaciones, que, cuatro años más tarde (1999), seguían sin ser cumplidas.
Susana Higuchi, ex primera dama y legisladora de Perú. | Foto: Congreso del Perú (Imagen de archivo)

Para el año 2000 y hasta el 2006, Susana Higuchi se convirtió en congresista y, una vez atravesado el temor a las represalias, denunció actos de privación de la libertad y tortura ocurridos en 1992, el mismo año en que acusó delitos contra la familia Fujimori.

En un documento del Departamento de Trámite y Estadística Procesal, perteneciente al Congreso de la República de Perú, la exesposa de Alberto Fujimori declaró haber sido secuestrada, golpeada y torturada en sótanos pertenecientes al entonces Servicio de Inteligencia del Estado andino.

"Susana Higuchi Miyagawa ha denunciado que en al año de 1992, estuvo secuestrada en los sótanos del Servicio de Inteligencia del Ejército, aunque no recuerda la fecha exacta cuándo sucedieron los hechos", se lee en la declaración.

En aquel texto, la ex primera dama señaló que, cuando se encontraba en su domicilio en el SIE, en una oportunidad fue violentamente golpeada, amarrada, encapuchada, introducida en una camioneta y trasladada a un lugar desconocido, donde permaneció semi desnuda y con las manos amarradas dos días aproximadamente, tiempo en el cual le suministraron sustancias para hacerla dormir.

"Una tarde, aproximadamente 18:00 horas, aproximadamente ocho personas de buena musculatura y buena talla, de civil, pero con corte de pelo de estilo militar, me empezaron a golpear hasta que me desmayé.
"Recuerdo algo que, cuando recuperé el sentido, más o menos aturdida, por cierto, me vendaron y me encapucharon, me subieron a una camioneta 4x4 en la parte posterior y parece que me inyectaron algo y no recuerdo”.

Higuchi sostuvo que la sustancia que le inyectaban en el muslo la hacía dormir cada vez que se despertaba, situación en la que permaneció dos días y medio.

Además, detalló que, durante ese tiempo, estuvo con las manos atadas, semidesnuda, con los ojos vendados, sin baño y con comida en el piso, la cual, por el estado en que se encontraba, era difícil de alcanzar.

"Recuerdo haber comido, haber hecho mis necesidades en el piso y nuevamente a dormir, en posición fetal, o fatal, no sé... Estaba esposada, obviamente, y con frío. No tenía que arrastrarme porque los pies sí los tenía sueltos", relató en aquel año.
Susana Higuchi, ex primera dama y legisladora de Perú. | Foto: Congreso del Perú (Imagen de archivo)

Pese a que entonces no declaró cómo fue liberada, sí relató que, cuando se lo contó a su aún esposo, Alberto Fujimori, fue descalificada con un "Estás soñando" y que nunca se inició una investigación sobre los hechos por parte de su administración.

En el documento, también se detallan otras acusaciones de violaciones a derechos humanos cometidas por elementos del ejército peruano en aquellos sótanos, como ejecuciones extrajudiciales y otras privaciones de la libertad, cuyas víctimas no pudieron ser identificadas en su total.

Años después, en 2009, Fujimori sería condenado como autor mediato de dos matanzas perpetradas por un grupo paramilitar que dejó 25 víctimas, entre ellos un niño, durante el conflicto interno contra la guerrilla Sendero, y posteriormente perdería la vida en 2024.

Por su parte, Susana Higuchi culminó su vida en 2021, a los 71 años, distanciada de la vida política de sus hijos Keiko y Kenji, y en un delicado estado de salud.

Con información de AFP

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 EHR

  • Estefanía Hernández
  • Comunicóloga por la UNAM. Escribo, grabo, edito, tomo fotos y manejo redes. Amante de libros, café, futbol y temas sociales. Seguramente ya leíste algo mío sobre deporte femenil

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