• Avance de la ultraderecha en Alemania causa terremoto político europeo

La polarización dentro de las facciones, alimentada por las redes sociales y la desinformación, ha motivado a los votantes europeos a sufragar por partidos extremistas. Este es el panorama para el continente.

Mario Osorio
Roma /
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El avance de la ultraderecha en las elecciones regionales alemanas en septiembre, primero en el estado federal oriental de Sajonia-Anhalt y luego en el de Mecklemburgo-Pomerania-Occidental, ha causado un terremoto político en la Unión Europea (UE), más por la trayectoria de las fuerzas extremistas que se consolidan en el continente que por el resultado estrictamente local.

La preocupación ahora son los comicios programados para el 2027 en varios países clave; el primero de ellos, Francia, donde se votará en abril y los sondeos dan como favorita para ganar la presidencia (con 33 por ciento de las preferencias) a Marine Le Pen, líder de Agrupación Nacional, un partido de extrema derecha.

Según los analistas, un gobierno ultra en el Elíseo, miembro fundador y determinante de la construcción comunitaria, desestabilizaría a la UE como ninguna otra elección nacional.

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¿Cuál es el panorama para las elecciones europeas?

En 2027, también habrá comicios en algunas de las principales economías comunitarias, como Italia, donde se votará a más tardar para otoño y en el que ya gobierna la ultraderecha encabezada por el partido postfascista Hermanos de Italia, de la primera ministra Giorgia Meloni.

Sin embargo, los sondeos dan en crecimiento a un partido todavía más ultra: Futuro Nacional, del exgeneral Roberto Vannacci, quien en 2024 fue reclutado por la Liga (un partido exseparatista y ahora miembro de la coalición que apoya a Meloni), pero que se independizó en febrero para fundar esa formación política.

En España se irá igualmente a las urnas el año próximo y los sondeos ven como favorito al conservador Partido Popular, con 32 por ciento de las preferencias, que podría aliarse con la ultraderecha de Vox, que detenta 17 por ciento de los consensos, detrás de los Socialistas del actual presidente del gobierno, Pedro Sanchez, con 26 por ciento.

En Polonia, la fecha límite para celebrar las elecciones generales es el 11 de noviembre de 2027 y las encuestas señalan un crecimiento de las fuerzas ultranacionalistas Confederación y Corona Polaca con 25 por ciento de preferencias, lo que sumado al 22 por ciento del ultraderechista partido Derecho y Justicia (PiS) podría incentivar la creación de una coalición extremista que pondría en problemas al gobierno conservador del primer ministro, Donald Tusk.

Europa, “en peligro” ante avance de la ultraderecha

En las elecciones del 6 de septiembre en el estado federal oriental alemán de Sajonia-Anhalt el partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD, por su sigla en alemán) alcanzó 43.8 por ciento de los votos y 39 escaños en el Parlamento regional –en el que la mayoría absoluta es de 42–, mientras la democristiana CDU del canciller Friedrich Merz se desplomó y pasó de 40 a 16 diputados.

Ahora se espera que AfD pueda gobernar esa región con un acuerdo con la izquierdista nacionalista BSW, mientras en Mecklenburgo-Pomerania-Occidental, donde el 20 de septiembre el partido ultraderechista ganó con casi 38 por ciento de los votos, una alianza entre la socialdemócrata Manuela Schwesig, la izquierda Die Linke (que ganó en Berlin) y Los Verdes, le cerraría las puertas del poder.

“Es un hecho de dimensiones colosales”, opinó el exprimer ministro italiano y expresidente de la Comisión Europea Romano Prodi en una entrevista con el diario La Repubblica.

Resaltó que “por primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial ganó un partido de derecha subversiva que evoca abiertamente el nazismo”. Dijo que Europa “está en peligro” y que el resultado electoral en Alemania sigue al movimiento de autoritarismo que atraviesa al mundo, de Donald Trump en Estados Unidos, a Vladímir Putin en Rusia.

El partido izquierdista Die Linke ganó los comicios en Berlín | Foto: Reuters

Canibalización en las corrientes de derecha

Para Nathalie Tocci, politóloga italiana especializada en el papel de la UE y directora del Instituto de Asuntos Internacionales (IAI), un think tank con sede en Roma, a nivel cuantitativo no se puede decir que los europeos se están volviendo fascistas.

“Están haciéndolo quizás a nivel cualitativo. Me explico, se trata de sociedades que estaban divididas en 50 por ciento a la derecha y 50 por ciento a la izquierda, con un porcentaje más bien pequeño que determinaba el resultado en cada elección. Desde ese punto de vista no han cambiado mucho las cosas, no podemos decir que los electores se han vuelto fascistas”, resalta Tocci en entrevista con MILENIO.

Explicó que lo que está sucediendo es una polarización dentro de las facciones, por lo que quienes antes votaban por la centroderecha y no eran abiertamente fascistas, ahora están más dispuestos a sufragar por formaciones extremistas.

“Lo que ha pasado es una canibalización al interior de la derecha. Desde ese punto de vista, el caso de Italia es una escuela: teníamos al principal partido de centro-derecha, Forza Italia de Silvio Berlusconi, en torno al cual había partidos más extremistas minoritarios. Ahora sucede exactamente lo contrario, el partido más extremista de la coalición de gobierno, es decir, Hermanos de Italia, ha tomado el control y Forza Italia, su aliado más moderado, es minoritario”.

Ese proceso, resaltó, continúa porque ahora Hermanos de Italia es “canibalizado” por el nuevo partido Futuro Nacional del exgeneral Vannacci y situaciones similares ocurren en otros países europeos.

¿Por qué se vota por partidos extremistas?

Según Tocci, los motivos que llevan a los electores a votar por partidos ultras son diversos.

“El primero, que es el más concreto y sobre el cual se puede trabajar más es que hay un entrelazamiento de problemas de naturaleza económico-social, como mayores desigualdades, el aumento del costo de la vida, la inflación, el impacto de la guerra en Ucrania y el del conflicto en Medio Oriente. Las cuestiones migratorias también se entrelazan con los aspectos económicos”, señaló.

Es decir, hay motivos objetivos que impulsan a algunos votantes a buscar a un “salvador de la patria” capaz de ofrecer recetas simples, que pueden traducirse en soluciones autoritarias.

Un segundo orden de motivos y que es más difícil de afrontar, dijo la experta, tiene que ver con las redes sociales, la polarización, la desinformación, con intentos “obvios” de Rusia, del movimiento MAGA (Make America Great Again) del presidente estadunidense Donald Trump o del magnate Elon Musk que apuntan a una “emocionalización” de la política.

“Es una causa menos clara y concreta, pero al menos es un tema sobre el que se intenta hacer algo, por ejemplo con la reglamentación del uso de las redes sociales para los menores de edad”, resaltó.

Pérdida de la memoria histórica

El tercer motivo que Tocci identifica detrás del voto por partidos extremistas es el de la pérdida de la memoria en una generación que no vivió en primera persona los estragos del nazifascismo.

“Es un fenómeno difícil de comprender y afrontar que tiene más que ver con el ámbito de la psicología y es la pérdida de la memoria. Los jóvenes estudian en la escuela la Segunda Guerra Mundial, el nazifascismo, el Holocausto pero cuando un adolescente escucha un comentario racista o antisemita puede no estar de acuerdo, pero no se escandaliza”.

Entonces, dijo, existe el tema de la memoria que se desvanece.

“Este es un factor fundamental porque si bien hay problemas económicos, no justifican la extremización que estamos viviendo y, por ejemplo, un elector joven puede decidir votar por partidos ultras para probar algo diferente porque no tiene la memoria vivida en modo directo de lo que esos experimentos políticos pueden causar.
“Creo que este motivo es el más importante y también el más difícil de afrontar. No creo que la situación económica sea tan desastrosa como para justificar o explicar el retorno del nazismo en Alemania, por ejemplo”, dijo.
La falta de memoria histórica ha creado un regreso del extremismo en Europa | Foto: Reuters

La migración, un factor que varios analistas ponen como primera causa del descontento social, tampoco justifica en opinión de Tocci la “extremización”, que “se vuelve más comprensible cuando se entrelaza con los otros aspectos”, incluido el miedo a la pérdida de identidad debido al declive demográfico, con cunas vacías que son llenadas por otros (los inmigrantes).

“La migración, desde un punto de vista psicológico individual y colectivo aunado a aspectos económicos, demográficos y sociales se vuelve una gran mezcla tóxica que es alimentada por estos partidos que tienen como megáfono a las redes sociales”, explicó.

Para Tocci, ahora la pregunta es lo que sucederá en Francia, donde por motivos constitucionales y por el sistema político, el presidente de la República tiene mucho poder.

“La verdadera pregunta es entender cómo gobernará Le Pen en caso de ser elegida: ¿será como Giorgia Meloni, que no es ninguna moderada (pero que al frente del gobierno italiano ha debido moderarse) o será más extremista?”, plantea la experta.

MD

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