• Violación en Europa: Una definición no solo cultural, sino también legislativa

  • La falta de acuerdo sobre la definición común del delito se debió a la oposición de algunos países que argumentaron la falta de una base jurídica para las nuevas reglas.
Mario Osorio
Ciudad de México /

El Parlamento Europeo quiere que todos los países de la Unión Europea adopten una misma definición de la violación basada en la falta de consentimiento libre, informado y revocable, y que ese delito sea reconocido como tal no solamente en los casos en que exista el uso de la fuerza y/o la violencia.

En una resolución aprobada el 28 de abril con 447 votos a favor, 160 en contra y 43 abstenciones, los eurodiputados han pedido a los países miembros adaptar sus leyes a las normas internacionales, incluida la Convención de Estambul, ratificada por la propia Unión Europea en 2023, y que en su artículo 36 define a la violación como un crimen basado en la ausencia de un consentimiento expresado libremente, superando la necesidad de demostrar el uso de la fuerza o la resistencia de la víctima.

La Eurocámara considera que el silencio, la falta de resistencia, la ausencia de un “no” explícito, la conducta sexual pasada o cualquier relación actual o precedente de la víctima y el victimario, incluido el matrimonio o un vínculo de pareja, no deben interpretarse como consentimiento y que, incluso, el mismo es revocable, pudiendo retirarse en cualquier momento antes o durante el acto sexual.

En el informe, el Europarlamento solicita a la Comisión Europea realizar lo antes posible una propuesta legislativa en ese sentido, pues la falta de definición común de violación representa una laguna fundamental en la legislación comunitaria en la materia, luego de que en 2024 ese delito fue excluido de la primera gran ley europea contra la violencia machista por la oposición de países como Francia, Alemania y Hungría.

Ahora se espera que el Ejecutivo comunitario presente su propuesta legislativa basada en la resolución - que fue impulsada por la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas (S&D) pero con amplio apoyo del Partido Popular Europeo (PPE) - que deberá ser después aprobada por los países miembros en un paso político normalmente complicado.

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“Sólo sí es sí”

La resolución del Parlamento Europeo refleja el principio del “Sólo sí es sí”, adoptado en España, pues en muchas naciones europeas la ley prevé que el delito de violación sea considerado como tal solamente en los casos en los que exista una prueba de la amenaza o de la violencia física sufrida por la víctima.

Las diferentes definiciones a menudo requieren la interpretación de los tribunales sobre lo que constituye una agresión sexual, que no siempre es coherente, lo que puede significar una elevada carga de la prueba y, en algunos casos, una victimización secundaria.

Organizaciones de apoyo a las víctimas de violencia sexual sostienen, además, que los acusados de ese crimen en un país europeo pueden cruzar las fronteras y que sin una definición común a nivel comunitario los violadores logran en ocasiones escapar a la ley, pues los casos llegan a ser archivados a causa de la disparidad de las legislaciones nacionales.

“No siempre las mujeres víctimas de violación gritan, porque pueden tener otro tipo de reacciones como el congelamiento, la sumisión o el desvanecimiento”, explicó la eurodiputada socialista polaca Joanna Scheuring-Wielgus, corelatora del texto de resolución.

Dijo que el principio que quieren hacer pasar es que “ninguna de esas conductas pueda ser considerada una forma de consentimiento” y que no es posible que la definición del delito de violación cambie según se pasa de un país de la Unión Europea a otro.

Para la eurodiputada socialdemócrata sueca Evin Icir, también coautora del texto de resolución, es “inaceptable” que a la hora de denunciar una agresión sexual en algunos países europeos las mujeres deban ser cuestionadas sobre si realmente dijeron que no, respecto a si opusieron la suficiente resistencia o en relación a la manera en que iban vestidas.

En la propuesta, aprobada el 28 de abril, se establece que no puede haber consentimiento cuando exista violencia, engaño, sorpresa, abuso, coacción, alteración mental o corporal o si la víctima se siente intimidada, temerosa y ello le lleva a la pérdida del conocimiento, a la parálisis o congelación o si se encuentre bajo los efectos de sustancias de cualquier tipo, tiene sueño, enfermedades o lesiones, discapacidad o sufre algún tipo de vulnerabilidad.

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Centrarse en la víctima

En un comunicado oficial difundido por la Eurocámara tras el voto de aprobación se aclara que se trata de desarrollar un enfoque sobre los delitos sexuales, mayormente centrado en la víctima.

En ese sentido, van otras directrices incluidas en la propuesta, como ofrecer ayuda médica inmediata, asistencia sanitaria sexual y reproductiva, acceso al aborto seguro y legal, terapia psicológica y legal.

También se destaca la necesidad de una formación obligatoria, constante y especializada para los profesionistas, incluidas las fuerzas del orden, que están en contacto con las víctimas de violencia sexual.

“La cultura de la violación, apoyada y perpetuada por mitos dañinos y estereotipos de género, intenta normalizar y hasta justificar la violencia sexual en nuestras sociedades”, denuncia Dinushika Dissanayake, vicedirectora regional de la organización Amnistía Internacional para Europa.

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Violencia sexual, a manos de la pareja o familiares

Según datos de esa organización humanitaria, una mujer de cada 10 en la Unión Europea ha sufrido o sufrirá algún tipo de violencia sexual en edad adulta y una de cada 10 será víctima de violación en el curso de su vida. Además, una de cada tres mujeres de los países comunitarios ha padecido violencia de género, mientras el 60 por ciento de las violaciones es cometido por la pareja o cónyuge, parientes o conocidos.

Un reporte del Eurostat, la oficina de estadísticas de la Unión Europea, señala que en 2024 la policía registró 256 mil 302 delitos de violencia sexual en las naciones comunitarias, de los cuales 98 mil 190, el 38 por ciento del total, fueron violaciones.

De acuerdo con los mismos datos, respecto a 2023 hubo un aumento de 5 por ciento en los delitos de violencia sexual y, específicamente, de 7 por ciento de las violaciones. Las estadísticas muestran una tendencia al aumento en esos delitos en el último decenio, pues entre 2014 y 2024 los crímenes de violencia sexual crecieron 94 por ciento y las violaciones 150 por ciento.

Para los expertos de Eurostat, ese incremento podría estar relacionado con el hecho de que ha aumentado la conciencia al interior de la sociedad y, por lo tanto, las víctimas denuncian más fácilmente.

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Ley europea contra la violencia de género

La resolución de la Eurocámara del 28 de abril fue aprobada luego de que en febrero de 2024 los negociadores de ese cuerpo legislativo y del Consejo Europeo fracasaron en el intento de establecer un acuerdo histórico para armonizar a nivel comunitario una definición del delito de violación sobre la base del consentimiento.

Luego de cinco rondas de negociaciones hubo un acuerdo sobre la propuesta del combate a la violencia de género, pero sin incluir el delito de violación.

En abril del mismo año fue aprobada por el Parlamento Europeo la primera normativa europea para combatir la violencia hacia las mujeres y la violencia doméstica, que exige leyes más estrictas contra la ciberviolencia, mejor asistencia a las víctimas y prohíbe la mutilación genital femenina y el matrimonio forzado, establece orientaciones específicas para los delitos cometidos en línea, como la divulgación de información privada y el exhibicionismo cibernético, entre otras medidas.

La falta de acuerdo sobre la definición común del delito de violación se debió a la oposición de países como Francia, Alemania y Hungría, que argumentaron la falta de una base jurídica para las nuevas reglas.

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El caso Pelicot

Pero en 2025 el mediático caso de la francesa Gisèle Pelicot, la mujer que fue violada por decenas de hombres mientras estaba inconsciente tras ser drogada por su marido, llevó a que Francia incluyera por primera vez el consentimiento en las leyes nacionales sobre la violación.

En un texto publicado en noviembre pasado, las eurodiputadas Incir

Scheuring-Wielgus y la italiana Alessandra Moretti, resaltaron que Pelicot decidió hacer público el juicio sobre su caso y que “su determinación sin precedentes” en la búsqueda de justicia obligó a la nación a reconocer “lo que debería ser obvio, que el sexo sin consentimiento es violación y que el consentimiento debe ser informado, específico, preventivo y revocable”.

Dijeron que “el paso realizado por Francia tiene una importancia que va más allá de sus fronteras” y que “el caso Pelicot ha unido a la opinión pública europea”.

Asimismo, en 2026 hubo elecciones en Hungría, otro de los países opositores a establecer una definición común del delito de violación, y fue derrotado el ultranacionalista primer ministro Viktor Orbán, quien fue sustituido por Péter Magyar, con posiciones más filoeuropeístas.

“La conciencia ha crecido (...) no se trata solamente de un cambio legislativo, sino también cultural”, resaltaron las eurodiputadas.
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LJ

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