Surgió en Europa hace más de 100 años, pero México entendió el surrealismo mejor que nadie. Un movimiento artístico que sobrepasa lo real y lo irracional parece lo cotidiano, en México es el pan de cada día.
El Gran Premio de la Ciudad de México de este año es el ejemplo perfecto de: "México superando a la IA", aquella tendencia viral en redes sociales en las que se comparten escenas del día a día como si fueran algo poco creíble, pero en verdad lo es.
Desde la entrada triunfal de Sergio Pérez por Paseo de la Reforma, la "Maldición de Moctezuma" haciendo de las suyas entre algunos pilotos, las tensiones en el Paddock, la pista y hasta los hospitalities, con sustituciones inesperadas, penalizaciones de 50 posiciones, descalificaciones en la clasificación y un pastel con más de 200 marshals para celebrar los 300 Grandes Premios de Checo.
Así es la Fórmula 1, drama y muchas historias alrededor del asfalto. Y también es magia, la que ofrece México año con año en el calendario de forma ininterrumpida desde 2015. Aparecieron las catrinas, los guerreros mexicas, un DJ calavera, las chinas poblanas, los mariachis, una enorme calaverita y niños cantores que erizaron la piel con su entonación del Himno Nacional, mientras que los famosos, los enmascarados y hasta los aficionados con playeras de Monarcas Morelia —nunca fallan a los grandes eventos mundiales— aparecieron en las gradas para alentar a sus pilotos favoritos.
Los 300 de Checo que coincidieron con su regreso a México tras un año de ausencia, el histórico campeonato mundial de Andrea Kimi Antonelli a sus 20 años, la sexta ocasión en que México ve coronarse a un campeón, el primer monarca italiano en 73 años, la victoria de Max Verstappen que lo elevó como el máximo monarca del Hermanos Rodríguez… y el mejor Gran Premio del calendario coincidiendo con el Día de Muertos, la festividad nacional más reconocida a nivel mundial.
Lo que para muchos puede parecer un sueño o algo simplemente de no creer, en México es la norma. Y por eso la Fórmula 1 ama nuestro país, la F1 ama al México surrealista.
RGS