En medio de la llamada cuesta de enero , la inflación en México presentó un repunte en su tasa anual, impulsado por el aumento de impuestos y aranceles que entraron en vigor el 1º de enero, lo que generó una mayor presión sobre los precios de las mercancías, de acuerdo con un análisis de Banamex.
No obstante, según información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la inflación general se ubicó en 0.31 por ciento en la primera quincena de enero, 2,5 veces más que lo registrado en el mismo periodo de 2025, aunque se mantuvo como la segunda más baja para un periodo comparable desde 2020 y por debajo de las expectativas del mercado.
La firma financiera explicó que la sorpresa a la baja respecto a su estimación se relacionó con una inflación de mercancías menor a la proyectada, en el contexto de la entrada en vigor de impuestos, y con una caída mayor a la anticipada en los precios de los energéticos.
Señaló que la variación quincenal respondió principalmente al repunte en precios mercancías alimenticias ante incrementos al IEPS, y al aumento en vivienda. A tasa anual la inflación se ubicó en 3.77 por ciento desde 3.66 por ciento la quincena anterior, interrumpiendo la trayectoria a la baja registrada a finales de 2025.
Este nivel también representó un incremento de 0.18 puntos porcentuales respecto al registrado en el mismo mes de 2024, cuando la inflación anual fue de 3.59 por ciento.
Banamex precisó que el aceleramiento en precios de mercancías alimenticias ante incrementos al Impuesto Especial a Producto y Servicios (IEPS), y al aumento en vivienda, impactó a la inflación subyacente, que mide la tendencia de los precios excluyendo los componentes más volátiles como energía y alimentos no procesados, a 4.5 por ciento.
A pesar de lo anterior, la firma financiera indicó que los efectos estimados por los incrementos al IEPS fueron ligeramente menores que lo anticipado, y como lo proyectaron, el efecto de los mayores aranceles se experimentaría de manera gradual.
“Es decir, la sorpresa a la baja en la inflación de mercancías se asocia a aumentos de precios menores que lo proyectado al excluir dichos factores, lo que puede responder a cierto cambio en la estacionalidad de este componente o a menores presiones, lo que podremos evaluar en próximas lecturas”, detalló.
Por lo que, el banco anticipa presiones sobre los precios de las mercancías por los mayores aranceles, que se verán contrarrestadas parcialmente por los efectos de la apreciación del tipo de cambio, la relativamente baja inflación de precios al productor y el crecimiento económico modesto que prevalecerá.
En cuanto a los servicios, puntualizó que la inflación anual aún se encuentra alejada de su promedio histórico, y se ve presionada por factores como el incremento acumulado de los salarios.
“Estimamos una disminución (si bien moderada) de la inflación anual de servicios en 2026 toda vez que el crecimiento económico y la generación de empleos se mantendrá modesta y los incrementos salariales reales permanecerán similares a los años anteriores”, previó Banamex.
En este contexto, anticipan una disminución gradual en la inflación anual subyacente en su conjunto posterior al repunte a 4.5 por ciento que proyectamos para el primer trimestre.
Mientras que para la inflación no subyacente , se integra por bienes y servicios cuyos precios no responden directamente a condiciones de mercado, sino que se ven altamente influenciados por condiciones externas como el clima o por las regulaciones del gobierno anual, prevé que seguirá con incrementos moderados.
“Lo que respondería a aumentos en la inflación de agropecuarios, mientras que proyectamos que la inflación de energéticos se mantendría baja por la disminución estimada de las referencias internacionales”, dijo.
¿Cómo cerrará el año la inflación?
Banamex estiman que la inflación general anual cerrará 2026 en 4.2 por ciento, mientras que la inflación subyacente se ubicaría en 4.1 por ciento.
No obstante, señaló que el panorama inflacionario enfrenta diversos riesgos, entre los factores al alza se señalan:
- Posibles efectos mayores y de segundo orden derivados de incrementos en impuestos, lo que podría provocar una aceleración más pronunciada de la inflación subyacente.
- Un mayor traspaso del aumento al salario mínimo hacia el resto de los salarios podría frenar la desaceleración de la inflación en el sector servicios
- Eventuales impactos de condiciones climatológicas y sanitarias desfavorables sobre los precios de los productos agropecuarios.
- Por el contrario, entre los riesgos a la baja destacan:
- Efectos más intensos de lo previsto de la holgura económica y de la apreciación del tipo de cambio sobre los precios.
- La posibilidad de que la inflación de los productos agrícolas regrese a su promedio histórico de manera más gradual, en un escenario de condiciones climatológicas favorables.
SGSN