La consolidación de América del Norte como una potencia energética autosuficiente y exportadora depende directamente de la capacidad de la región para construir infraestructura de transporte con la velocidad a la que crece la demanda de gas natural, advirtieron especialistas y directivos del sector energético en el North Capital Forum.
Durante su participación en dicho foro, el presidente de Gasoductos de México y TC Energy, Gregory Romero, destacó que América del Norte produce actualmente el 31 por ciento del gas natural a nivel global, lo que representa un activo estratégico fundamental.
Sin embargo, el directivo enfatizó que poseer el recurso no es suficiente si no existen los medios para llevarlo a los mercados.
"Tener esos recursos no importa si no puedes llevarlos al mercado. Necesitamos una infraestructura energética suficiente para aprovechar la ventaja competitiva que tiene América del Norte", señaló Gregory Romero.
El directivo de TC Energy explicó que la demanda de gas natural en la región vive un incremento generacional impulsado por la generación eléctrica, la exportación de gas natural licuado (GNL) y el consumo emergente de los centros de datos.
Para atender estos requerimientos y mantener la certidumbre en las inversiones de capital, Gregory Romero subrayó la necesidad de contar con tres factores clave: retornos competitivos, certidumbre regulatoria y capacidad de ejecución de proyectos en tiempo y presupuesto.
Destacó proyectos de interconexión regional, como el ducto Sur de Texas en el Golfo de México y terminales de exportación de GNL en las costas del Pacífico y Canadá.
Agilización de permisos energéticos
Gregory Romero destacó que existe un mayor reconocimiento sobre la necesidad de agilizar los desarrollos de infraestructura energética en Norteamérica, resaltando la eficiencia regulatoria alcanzada en México en comparación con otros países de la región.
Cómo ejemplo de este avance refirió la reciente conclusión del megaproyecto marino de gas natural Puerta del Sureste en México, de 4 mil millones de dólares. Explicó que mientras un proyecto similar previo; el gasoducto Sur de Texas tomó más de dos años solo para la obtención de permisos, en el caso de Puerta del Sureste se completaron tanto la permisología como la construcción en menos de tres años.
Atribuyó este logro a la colaboración conjunta entre la empresa, su socia la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y el gobierno mexicano.
En contraste con la agilidad observada en México, el directivo señaló los marcos regulatorios en el resto de la región: en Canadá se implementó una reducción en la tasa impositiva efectiva para infraestructura crítica al 6.4 por ciento y el compromiso de emitir resoluciones de permisos en un solo dictamen y en un plazo máximo de un año.
Por su parte, en Estados Unidos los reguladores y el Congreso trabajan en reformas para acelerar la aprobación de permisos en consulta con el sector privado.
Por su parte, el vicepresidente asistente de Programas de Energía del Banco de la Reserva Federal (FED) de Dallas, Garrett Golding, coincidió en que las decisiones financieras y de infraestructura de aquí a 2030 estarán fuertemente condicionadas por la evolución de la demanda eléctrica.
Garrett Golding explicó que los pronósticos sobre el consumo de energía en los próximos años muestran una alta incertidumbre debido a factores inéditos en el mercado.
"Si miras un pronóstico de demanda de energía en Estados Unidos. o América del Norte para los próximos cinco años, está por todas partes”.
El representante de la FED de Dallas puntualizó que las decisiones de inversión final para proyectos de infraestructura y terminales de exportación definirán la agilidad de la integración energética regional hacia la próxima década.
Expuso los desafíos que enfrenta la industria energética en cuanto a la ejecución de proyectos, señalando la escasez de mano de obra especializada; como electricistas, linieros y soldadores, como un factor crítico que afecta a toda la cadena de valor y que se acelera con la expansión de los centros de datos.
PSAJ