Desde que trabajaba en una tienda de artículos deportivos, John Stankey aprendió que primero tenía que empezar con una base para conquistar un destino mayor, esto hizo que el directivo diera paso a la venta de AT&T en México, pues reducir su presencia en negocios que ya no considera prioritarios ayuda a destinar recursos a lo que les importa: mayor conectividad en la era de la inteligencia artificial (IA).
Darle su subsidiaria a Grupo Televisa y Fintech Holdings por 2 mil millones de dólares permitirá a la compañía estadounidense enfocar su inversión en el despliegue de fibra óptica y tecnología 5G.
“Esta medida es consistente con nuestra estrategia de largo plazo de concentrar la asignación de capital en oportunidades de crecimiento en el dinámico mercado estadounidense”, señaló Stankey al anunciar el acuerdo.
Aunque la división mexicana había conseguido consolidarse como el segundo operador móvil del país, detrás de Telcel, de América Móvil, la prioridad de Stankey está ahora en Estados Unidos, donde la compañía planea invertir entre 23 mil y 24 mil millones de dólares anuales durante 2026 y 2028 para fortalecer sus redes y ampliar su negocio de conectividad.
El movimiento no significa necesariamente que la filial mexicana fuera un negocio inviable. Más bien, muestra el cambio de prioridades para un ejecutivo como Stanley que busca reducir la complejidad de su portafolio y dirigir el capital hacia las actividades que considera con mayor potencial de crecimiento y rentabilidad.
¿Quién es John Stankey y cuál es su trayectoria en AT&T?
Nacido en 1962 y criado en Los Ángeles, California, Stankey creció en una familia de clase trabajadora. Su padre laboraba en el sector de seguros y su madre se dedicaba al hogar. Fue el primero de su familia en asistir a la universidad, donde estudió Administración de Empresas con especialización en Finanzas en Loyola Marymount University. Posteriormente, obtuvo una maestría en Administración de Empresas en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).
Su trayectoria profesional comenzó en 1985, cuando ingresó a Pacific Bell. Desde entonces ocupó puestos vinculados con tecnología, operaciones y estrategia, hasta asumir responsabilidades directivas en distintas áreas de AT&T.
Esa experiencia le permitió conocer las diferentes piezas de una compañía que, durante años, intentó expandirse más allá de la conectividad.
De DirecTV a WarnerMedia: Los giros estratégicos de la compañía
Uno de los capítulos más relevantes de su carrera fue su paso por el negocio de entretenimiento.
Stankey encabezó AT&T Entertainment Group y posteriormente WarnerMedia, división que reunía activos como HBO y Warner Bros. Su experiencia coincidió con la apuesta de AT&T por integrar telecomunicaciones y contenidos audiovisuales mediante adquisiciones de gran tamaño.
La compañía había comprado DirecTV en 2015 y Time Warner en 2018, bajo la dirección de Randall Stephenson. La estrategia buscaba combinar las redes de distribución con los contenidos para atraer clientes y competir en un mercado en transformación.
Sin embargo, la integración de ambos negocios resultó difícil de sostener ante el avance de las plataformas de streaming, los cambios en los hábitos de consumo y la pérdida de suscriptores de la televisión tradicional. La compañía comenzó a deshacer parte de esa expansión y a concentrarse nuevamente en su actividad principal.
¿Por qué AT&T vendió su operación en México?
Cuando Stankey asumió la dirección ejecutiva de AT&T en julio de 2020, en plena pandemia, le correspondió encabezar esa reorientación. En 2021, AT&T acordó separar WarnerMedia mediante su combinación con Discovery, operación que dio origen a Warner Bros Discovery. Posteriormente avanzó en la salida de DirecTV, cuya venta total a TPG se completó en 2025.
La desinversión en México sigue esa misma lógica: dejar atrás activos que requieren recursos y atención directiva para concentrarse en los negocios que la empresa considera centrales para su siguiente etapa.
Inversión millonaria en fibra óptica, 5G e Inteligencia Artificial
La fibra óptica ocupa un lugar fundamental en ese planteamiento. Para Stankey, el crecimiento de la inteligencia artificial y la necesidad de transmitir cantidades cada vez mayores de información convierten a las redes de alta capacidad en infraestructura estratégica para los próximos años.
En sus resultados del segundo trimestre de 2026, AT&T reportó ingresos por 31 mil 600 millones de dólares, un crecimiento anual de 2.3 por ciento, y un flujo de efectivo libre de 4 mil 700 millones de dólares, frente a los 4 mil 400 millones registrados un año antes. La empresa también informó que su inversión de capital se mantendría entre 23 mil y 24 mil millones de dólares anuales durante el periodo 2026-2028.
Las cifras no apuntan, por sí solas, a una crisis financiera inmediata, pero sí muestran la magnitud de los recursos que la empresa pretende dedicar a su transformación. En ese contexto, la salida de México libera capital y reduce la complejidad de administrar una operación en otro mercado, aunque AT&T no ha señalado que la venta responda a un deterioro financiero de su filial mexicana.
El plan de crecimiento de AT&T en EU tras dejar el mercado mexicano
El desafío de Stankey consiste en convertir esa concentración de recursos en crecimiento sostenido. La compañía busca ampliar su cobertura de fibra óptica, fortalecer los servicios móviles y ofrecer paquetes convergentes de internet y telefonía para competir con otros operadores estadounidenses.
El ejecutivo también ha defendido la necesidad de modificar la cultura corporativa para ejecutar con mayor rapidez las decisiones. En una conversación con McKinsey, explicó que su prioridad era construir una empresa capaz de actuar con mayor eficacia y dedicar sus recursos a actividades en las que pudiera desarrollar ventajas sostenibles. “No podemos ser mediocres”, afirmó al recordar el inicio de su gestión.
Stankey reconoció que, a lo largo de su carrera, se equivocó más veces por postergar decisiones que por tomarlas demasiado pronto. Esa postura se refleja en la reestructuración de AT&T: después de años de expansión hacia el entretenimiento y otros negocios, la empresa ha optado por deshacerse de activos para recuperar el foco en la conectividad.
La venta de México abre una nueva etapa para la filial bajo sus futuros propietarios.
Para AT&T, su siguiente fase de crecimiento se jugará principalmente en Estados Unidos. La compañía pretende fortalecer las redes que considera esenciales para la economía digital y la expansión de la inteligencia artificial, aun cuando eso implique abandonar un mercado en el que construyó una operación de millones de clientes.
Fuera de la dirección de AT&T, Stankey participa en distintos espacios empresariales y de seguridad. Forma parte del consejo de administración de United Parcel Service (UPS), compañía de paquetería y logística, y de la junta directiva de la Cotton Bowl Athletic Association, organización vinculada con el futbol americano universitario. También participa en el National Security Telecommunications Advisory Committee (NSTAC), un comité que asesora al gobierno estadounidense en materia de telecomunicaciones y seguridad nacional.
A sus 64 años, el ejecutivo enfrenta así una de las decisiones más representativas de su gestión: concentrar los recursos de AT&T en el mercado que considera estratégico y dejar atrás una expansión internacional que, aunque logró establecer una presencia relevante en México, ya no forma parte de las prioridades de inversión del grupo.
EG