En alemán, pollo es Hähnchen, pescado es Fisch, cerdo se dice Schweinefleisch y carne asada o guisada, Fleischgericht; los frijoles refritos son gebratene Bohnen, picante es würzig o pikant, y muy picante, claro, es sehr würzig. Para los postres se escoge entre Korte y Kuchen, y para beber se puede pedir “una bien fría” (algo que todos entienden) o propiamente una kaltes Bier. Como los sustantivos siempre se escriben con mayúscula, el idioma alemán es algo más difícil de aprender que otras lenguas romances, como el francés o el italiano. Pero esto no es un obstáculo cuando se quiere hacer negocio con clientes alemanes, aunque se trate de un restaurante sencillo o una fonda.
Es el esfuerzo que hacen los vecinos de San José Chiapa, Nopalucan y otros pequeños municipios linderos con la flamante planta de Audi, que está en sus fases finales de construcción y que ha convocado a decenas de ingenieros y técnicos de muchas nacionalidades, que se comunican como pueden en español, inglés y, sobre todo, alemán. Es algo que ya ocurría en locales céntricos de la ciudad de Puebla, donde suelen llegar empleados y especialistas de Volkswagen, y ahora se está repitiendo debido a la llegada de Audi.
Javier Valadez, director de Comunicación y Asuntos Gubernamentales de Audi México coincide en que San José Chiapa y los municipios aledaños van a cambiar mucho con la planta armadora, que en la segunda mitad del año próximo comenzará a producir los Audi Q5.¡ y que cuesta 1,300 millones de dólares y ocupará 3,800 trabajadores llegados de todo el país. Inspirada en su similar de Ingolstadt, en Alemania, la operación está dividida en cuatro naves centrales ya terminadas: estampado, construcción de carrocerías, pintura y montaje.
Apenas calienta motores
En octubre pasado ya estaban ahí unos 1,600 trabajadores y 420 ingenieros y técnicos alemanes, que avanzan en el onboarding –la integración de los equipos--, la transferencia de conocimientos, el montaje de los robots y las preseries o pruebas de maquinado y ensamble de las primeras camionetas. Muchos de esos mentores expatriados regresarán a sus países conforme pase el tiempo y la planta haya madurado, pero ahora forman una cosmopolita comunidad que se transporta cada día desde la capital poblana –una hora apenas, gracias a las nuevas vialidades-. Pero por supuesto, a la hora de la comida suelen desembarcar en San José Chiapa, para elegir del menú, no siempre bien escrito, su geschmortem Fleisch mit gebackenen Bohnen, o sea, carne asada con frijoles refritos, y otros platillos típicos que han aprendido a consumir con sus colegas mexicanos. Y hay muchos que ya conocen el idioma y la cultura: desde 2013 han viajado a Alemania 630 trabajadores, que pasaron en las plantas de Audi entre cuatro y 24 meses.
Pocos cambios, muchos cambios
En apariencia, el pueblo (se le calculan unos 8,000 habitantes) no ha cambiado mucho, y la plaza principal, con la iglesia a un lado y el ayuntamiento al otro, sigue siendo un lugar de encuentro y relax, sobre todo para la gente mayor, que no siempre entiende lo que pasa. Las calles céntricas, Constitución o Palafox, siguen flanqueadas de casas bajas y pequeños negocios, pero nadie puede ignorar el constante movimiento de transportes que llegan a la planta –durante el momento álgido de la construcción se necesitaron mil camiones diarios para acarrear arena, tepetate y materiales de construcción-.
Nada será igual para los ejidatarios que vendieron sus terrenos para instalar este complejo industrial a través del gobierno del Estado, y Valadez pronostica que dentro de 10 años toda esta región se habrá transformado en una ciudad modelo, con un desarrollo urbanístico ordenado y servicios adecuados a las necesidades. Ya se sabe que habrá que construir varios hoteles, un hospital, fraccionamientos habitacionales, supermercados, y escuelas capaces de formar los técnicos necesarios para Audi y para los proveedores que se instalarán en las 400 hectáreas del complejo.
Muchos jóvenes –hombres y mujeres— de las comunidades vecinas han sido llamados o incorporados en distintas posiciones operativas, administrativas y de servicios, y los mejores candidatos son los que han terminado al menos la preparatoria y muestran interés y habilidades. Los candidatos locales no serán suficientes, así que se reciben solicitudes del resto del Estado, y de más allá.
Por lo pronto, la actividad no cesa en el centro de capacitación, que tiene 20,000 metros cuadrados y es más grande que los de Alemania. En ese training center se reciben 300 personas a la semana, y al cierre de 2015 se habrán impartido 450,000 horas de capacitación. “Es un agente de transformación de toda la región –dice Valadez-, y un buen ejemplo del cuidado que la firma está tomando para establecerse y echar raíces entre las comunidades. Esta es la primera planta de Audi que se construye desde cero fuera de Alemania. En los alrededores se instalarán decenas de proveedores porque las Audi Q5 saldrán con 65% de contenido nacional, y a mediano plazo la meta es que sea de 90%.” En total serán 180 proveedores, de los cuales 29 están en Puebla, y en conjunto generarán unos 20,000 nuevos empleos.
Valadez asegura que todo el proyecto se ha llevado adelante con mucho cuidado por las comunidades, las condiciones de vida locales y el medio ambiente, y que los resultados han sido muy favorables. Muchos de los antiguos pobladores serán beneficiados de una u otra forma, y conforme pasen los años más familias estarán vinculadas con la fábrica y la industria. Quizá ya no haya muchos pastizales para echar a engordar los borregos, pero en cambio hay una buena autopista, mejores transportes y servicios públicos y de telecomunicaciones. Y se puede seguir comiendo carne asada con frijoles, o barbacoa, o mole poblano, y preguntar a los rubios de la mesa de junto: ¿Hallo, wie geht es dir? O sea, hola, ¿cómo está?