La ciberseguridad y la inteligencia artificial (IA) serán los principales factores de disrupción para las empresas en este año, reveló la encuesta global de Veeam Software.
Indicó que las firmas llegan a 2026 con más tecnología que nunca, pero con menos control del que creen, pues casi 60 por ciento de los encuestados reconoce haber perdido visibilidad sobre dónde están sus datos.
Esto se vuelve crítico en un contexto donde los ataques cibernéticos se apoyan en la inteligencia artificial, considerada la mayor amenaza para dos tercios de los consultados.
La IA, que durante años fue vista como una palanca de productividad, entra en una nueva etapa, Según el estudio, 2026 será “el año de la verdad” para esta tecnología: el momento de pasar de pruebas piloto a impactos reales en el negocio. Sin embargo, esa madurez también trae riesgos.
Los errores de automatización y los fallos en sistemas basados en IA figuran entre los escenarios para los que las organizaciones se sienten menos preparadas, solo detrás de los ciberataques.
Este doble filo explica por qué la resiliencia de datos se ha convertido en un tema central, pues más de la mitad de las empresas planea aumentar su presupuesto en protección y resiliencia en 2026, mientras que fortalecer la ciberseguridad y garantizar la recuperación ante incidentes se posicionan como prioridades absolutas.
Aun así, la confianza sigue siendo baja ya que solo una minoría se siente plenamente segura de poder recuperar información crítica tras un ataque de día cero o de mantener operaciones durante una caída prolongada de su proveedor de nube.
En paralelo, emerge con fuerza la soberanía de los datos, pues para tres cuartas partes de los líderes de TI, el control sobre dónde se almacenan y procesan los datos será un factor extremadamente o moderadamente importante en sus estrategias de nube. Esta tendencia, conocida como Cloud 3.0, combina nubes públicas, privadas, híbridas y soberanas, y refleja una paradoja: las empresas buscan escalar globalmente, pero con un control cada vez más selectivo.
El estudio también muestra un cambio cultural. Existe un fuerte respaldo a prohibir los pagos por ransomware y una exigencia creciente de responsabilidad en la alta dirección y en la cadena de suministro. Para los líderes de TI, la resiliencia ya no es solo un asunto técnico, sino una cuestión de gobernanza, confianza y liderazgo.
En suma, 2026 no será recordado como el año de la innovación más veloz, sino como el momento en que las organizaciones tuvieron que decidir si estaban preparadas para sostenerla.