La obra pública lanzada por los municipios en Tamaulipas se reparte entre empresas afiliadas a la CMIC y otras consideradas informales, situación que pone a los socios de la agrupación a laborar a la mitad de su capacidad. Por ello, piden tener mayor participación en los planes de las autoridades.
Pide mayor participación y más trabajo
Si bien la asignación de ayuntamientos les ayuda a tener actividad durante el presente año y es un bálsamo, todavía se necesita aumentar el trabajo para tener ganancias, enfatizó el titular de la Delegación Pablo Haro Panduro.
A la fecha, en promedio hay 20 empresas del ramo que los ayuntamientos otorgaron pavimentaciones y arreglos a la red hidrosanitaria, en tanto otras más sin integrarse a un organismo privado desarrollarán la agenda.
“Tenemos varios proyectos que los municipios han lanzado y ha sido de beneficio, pero la operación de nuestras empresas está a la mitad, cuando lo ideal es que el total del personal esté laborando. Nos falta mucho y si bien ya salió la obra pública, pedimos que se nos considere más”, dijo el directivo.
"Hay otras empresas que no son parte de nuestra cámara que también se les entregan proyectos”, agregó.
La Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción estatal cuenta con 350 afiliados, de los cuales un tercio se reparte en la zona sur del Estado, mientras el resto se dedican en Reynosa, Matamoros y Nuevo Laredo. De esta cifra, el 55 por ciento de las compañías están catalogadas como microempresas, entre 1 a 5 empleados.
Socios de CMIC están trabajando a la mitad de su capacidad
Cabe señalar que la producción de las empresas registró hasta marzo un 26 por ciento, impulsado por el sector petrolero e hídrico, aunque entre subidas y bajadas de manera mensual, reportado en el Centro de Estudios Económicos, impactado en al menos 30 divisiones económicas, desde los insumos como materia prima, la generación de empleos y la derrama a comercios y servicios.
En los últimos meses se unieron a los planes convocados por los ayuntamientos de Tampico y Ciudad Madero, donde en cada uno se tienen al menos 20 empresas que realizan pavimentaciones y mejoras al sistema de agua y drenaje, a la par de la agenda lanzada por el gobierno del estado.
“Tampico y Madero han sido más abiertos en aceptar nuestras empresas. Altamira hace su parte, aunque en un menor número, mientras en el ámbito estatal hemos logrado entrar en otros proyectos como son carreteras, mejorar conexiones entre ciudades y sobre todo el abasto de agua para la población”, acotó Haro.
De acuerdo con Rogelio Ontiveros, titular de Obras Públicas en Tampico, alrededor de 15 empresas pertenecientes a la Cámara ganaron los concursos para realizar pavimentaciones y el arreglo de infraestructura hídrica en sectores populares.
“Las licitaciones las lanzamos y es parte de un paquete de obras que ejecutaremos por 200 millones de pesos, consistentes en modernizar vialidades como otra infraestructura urbana”, indicó el funcionario al participar en la reunión en la sede oficial este miércoles, acudiendo la alcaldesa Mónica Villarreal.
Detectan sindicatos fantasma
En Tampico han detectado seis casos en los cuales sindicatos fantasma que se dicen nacionales llegan a las obras a exigir dinero a los constructores, aseguró la Nueva Croc.
Gregorio Pego, líder de dicho sindicato, aseguró que llegan y quieren que el constructor les deje pegar su manta del sindicato, para que les den dinero, pero sin trabajar.
Indicó que son sindicatos que vienen de estados como Oaxaca, así que hacen un exhorto a los empresarios de que no se dejen engañar por sindicatos patito.
“Hay como unos cinco o seis casos que llegan, le ponen un membrete, un sindicato nacional, que tengo conocimiento que son de Yucatán o Oaxaca, por allá, son trabajadores con una comunidad llena de puro membrete y que realmente, pues, no tienen gente. No tienen recinto social, no tienen ni toma de nota o copia certificada”, aseveró.
Dichos sindicatos llegan a pedir hasta $17 mil por mes a los constructores que ya están llevando a cabo algún proyecto, lo cual ya se está haciendo una costumbre en el sur de Tamaulipas.
“Son sindicatos fantasma, pero realmente los mismos empresarios se tienen que hacer de fuerza para denunciarlos públicamente a sus sindicatos. Yo les digo a todos los empresarios, antes de que empiecen una obra, vienen y hay una relación laboral conmigo, ponemos un membrete y ponemos a nuestra gente. No somos sindicatos blancos, somos un sindicato legalmente constituido”, recalcó.
Recalcó que normalmente los sindicatos oficiales son los que tienen su toma de nota y están registrados, los cuales hacen las cosas con transparencia.
“No hay denuncia porque, lamentablemente, la gente tiene temor y eso no puede ser. Ya estamos ahorita en el siglo XXI, donde la gente tiene que expresar, donde los empresarios, si están organizados en la Cámara Mexicana de Ministros de Construcción, están organizados en el Colegio de Arquitectos y Colegio de Ingenieros, es un factor fuerte para que se puedan hacer un frente común”, recalcó.
AA