México cerró el primer trimestre de 2026 con una tasa de desempleo de 2.6 por ciento, uno de los niveles más bajos entre los países de América Latina.
Esto, pese a que el mercado laboral todavía enfrenta un reto pendiente: 52.4 por ciento de los trabajadores permanece en la informalidad.
La cifra coloca al país por debajo de economías como:
- Brasil, con una desocupación de 6.0 por ciento
- Chile, con 8.9 por ciento
- Colombia, con 9.1 por ciento
- Argentina, con 7.8 por ciento
Estas cifras fueron señaladas en la primera edición del informe Tendencias del mercado laboral en América Latina y el Caribe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Retos: calidad y formalidad de los puestos de trabajo
El organismo señaló que la reducción del desempleo fue una tendencia generalizada en la región, aunque cada economía avanzó con diferentes ritmos dependiendo del comportamiento de la oferta y la demanda de trabajo.
En México, la tasa de desocupación se mantuvo estable frente a los periodos anteriores, al pasar de 2.5 por ciento en el primer trimestre de 2024 y 2025, a 2.6 por ciento en los primeros tres meses de 2026.
El dato muestra un mercado laboral con niveles bajos de desempleo, pero también con un desafío que sigue presente: la calidad y formalidad de los puestos de trabajo.
Según la OIT, durante 2025 la tasa de informalidad laboral en México se ubicó en 52.4 por ciento, lo que significa que más de la mitad de las personas ocupadas realizan actividades sin incorporarse completamente al esquema formal.
A nivel regional, el organismo destacó que la informalidad mostró una disminución durante 2025, una señal favorable porque apunta a una mejora gradual en la composición del empleo.
Sin embargo, advirtió que detrás de ese avance existen diferencias importantes entre países y que los procesos de formalización requieren estrategias específicas según las características de cada economía.
El informe también reportó que la tasa de ocupación en América Latina pasó de 59.7 a 59.9 por ciento durante 2025, mientras que la participación laboral alcanzó 63.2 por ciento y se mantuvo prácticamente sin cambios.
La desocupación regional descendió a 5.3 por ciento, su nivel más bajo en una década.
Para 2026, los primeros indicadores muestran que el empleo continúa creciendo y que el desempleo mantiene una trayectoria descendente en varios países.
No obstante, la OIT señaló que la etapa de recuperación posterior a la pandemia comienza a perder fuerza y que factores como la productividad, la formalización laboral, la participación de las mujeres.
KL