La digitalización de las aduanas mexicanas y las nuevas obligaciones derivadas de la reforma a la Ley Aduanera están elevando entre 10 y 30 por ciento el costo de algunas operaciones de comercio exterior, de acuerdo con estimaciones del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior (Comce), debido a inversiones en tecnología, mayores honorarios de agentes aduanales y retrasos en la liberación de mercancías.
Javier Cendejas, presidente de la región noreste del Comce, explicó que el impacto varía según el producto, la aduana y el número de proveedores, pero las revisiones de cumplimiento, los nuevos controles y los tiempos adicionales de despacho ya representan un sobrecosto importante.
A ello se suman inversiones en sistemas de inventarios automatizados, videovigilancia, trazabilidad, monitoreo en tiempo real y la ampliación de los expedientes electrónicos con facturas, contratos, comprobantes de pago, certificados de origen, documentos de transporte y pólizas de seguro.
“Recordemos que la mercancía es inventario, el inventario es dinero. Tener 500 mil dólares en insumos detenidos durante una semana no sólo implica pagar almacenaje, también consume días de crédito, retrasa ventas y deja capital sin producir rendimientos”, dijo Cendejas.
Por su parte, Gerardo Tajonar Castro, vicepresidente de Comercio Exterior de la Cámara de Comercio de la Ciudad de México, señaló que la transición generó dos presiones financieras para las empresas: el costo tecnológico y el de intermediación.
“Las compañías tienen que modificar sus sistemas de planificación empresarial (ERP) para integrarlos a las plataformas gubernamentales, mientras que los agentes aduanales han incrementado sus honorarios hasta en 30 por ciento por las nuevas responsabilidades legales y el riesgo de sanciones que asumen al validar la documentación.
“El resultado es un incremento neto del costo de transacción para importar o exportar en México”, explicó.
Discrepancias, gran reto
El problema se agrava cuando existen fallas en las plataformas o discrepancias documentales. Gerardo Tajonar Castro estimó que entre 15 y 20 por ciento de las declaraciones digitales de importación reciben un rechazo informático inicial por inconsistencias de validación.
Del total de operaciones que llegan a las instalaciones aduaneras, agregó, entre 3 y 5 por ciento son detenidas físicamente por diferencias más complejas en los expedientes electrónicos. Aclaró que se trata de estimaciones empresariales y que todavía no existe una medición pública consolidada.
Como consecuencia, un despacho que normalmente se completaba en un plazo de 24 a 48 horas puede extenderse entre cuatro y siete días hábiles cuando existen inconsistencias en el expediente digital. En los casos donde se suspende temporalmente el Padrón de Importadores, la mercancía puede permanecer detenida entre 15 y 30 días.
El presidente de la región noreste del Comce explicó que, en las aduanas marítimas, el almacenaje en los recintos fiscalizados ronda los 100 dólares diarios por contenedor, mientras que las navieras cobran otros 100 dólares por demora en la devolución del equipo. En conjunto, mantener un contenedor detenido representa un costo mínimo de 200 dólares por día.
Con ese escenario, un embarque de 30 contenedores retenido durante 20 días adicionales puede generar un costo cercano a 120 mil dólares únicamente por almacenaje y demoras, sin considerar maniobras, seguros, financiamiento ni las pérdidas derivadas de interrupciones en la producción.
Cendejas agregó que la mayor afectación recae sobre industrias que operan bajo esquemas de entrega “justo a tiempo”, como la automotriz, autopartes, electrónica, alta tecnología, farmacéutica y dispositivos médicos, donde el retraso de un solo componente puede detener una línea completa de producción.
¿Quién asume el costo?
La presión ocurre sobre una de las actividades económicas más importantes del país. Durante 2025, México exportó mercancías por 664 mil 837 millones de dólares e importó productos por 664 mil 66 millones, mientras que la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) procesó 21.9 millones de operaciones de comercio exterior durante 2024, equivalentes a alrededor de 60 mil movimientos diarios.
Desde el 1 de enero de 2026 está vigente la reforma a la Ley Aduanera que fortaleció la responsabilidad de importadores, exportadores y agentes aduanales en la integración y revisión de expedientes electrónicos. A ello se suma la entrada en vigor, el próximo 31 de julio, de la Manifestación de Valor Electrónica (MVE), que exigirá documentación digital más detallada para acreditar el valor de las mercancías.
Pese a los costos, ninguno de los especialistas consultados propone regresar a los expedientes en papel. Yu Chen, gerente regional de operaciones de la empresa de servicios logísticos Goodcang, sostuvo que la digitalización es indispensable para mejorar la transparencia, la trazabilidad y la competitividad del comercio exterior mexicano.
“El fondo es importante, pero la forma todavía está en proceso. A corto plazo la adaptación será costosa, pero a largo plazo México necesita incorporar digitalización, automatización e inteligencia artificial al comercio exterior”, señaló.
En el mismo sentido, Iván Mauricio Fernández Fabris, presidente de la Asociación de Agentes Aduanales de Puebla, afirmó que la inteligencia artificial representa una oportunidad para agilizar procesos y analizar grandes volúmenes de información, aunque enfatizó que la responsabilidad legal y el criterio profesional seguirán recayendo en los agentes aduanales.
Ante este escenario, empresarios solicitaron establecer protocolos de contingencia cuando fallen las plataformas oficiales, otorgar un periodo de gracia para errores administrativos durante la implementación de la Manifestación de Valor Electrónica, fortalecer la capacitación de las pequeñas y medianas empresas, validar la documentación antes del embarque y ampliar el uso de inteligencia artificial y tecnologías de inspección no intrusiva para agilizar las revisiones.
Para Cendejas, el reto va más allá de atraer nuevas inversiones. "México no necesita más empresas, necesita logística de clase mundial. La digitalización puede ser el camino para alcanzarla, pero mientras las plataformas no sean estables y los errores administrativos congelen mercancías, seguirá funcionando como un costo adicional para producir, importar y exportar desde el país", concluyó.
AKMD