Una de cada dos empresas de Estados Unidos planea ampliar su producción cerca de sus mercados de consumo y más de 70 por ciento de esos proyectos ya están en marcha, de acuerdo con el Barómetro Q3 2026 de QIMA.
El reporte expone que las recientes interrupciones en el estrecho de Ormuz revelaron los riesgos de depender de un solo polo manufacturero, lo que aceleró la búsqueda de alternativas para diversificar la producción y fortalecer la resiliencia de las cadenas de suministro.
Ante este contexto, la Encuesta Global de Abastecimiento de QIMA precisa que las empresas estadunidenses mantienen una estrategia cada vez más sólida para acercar su producción a sus principales mercados de consumo, ya sea mediante el nearshoring o el reshoring, con el objetivo de reducir la exposición a riesgos geopolíticos y logísticos.
Ante ello, el director general de QIMA para Latinoamérica, Iván Hernández, mencionó que las empresas ya no están buscando únicamente reducir costos ya que su prioridad es construir cadenas de suministro más resilientes, flexibles y capaces de responder a interrupciones inesperadas.
“América Latina se ha convertido en una opción cada vez más atractiva porque combina proximidad geográfica con una creciente capacidad manufacturera y una integración comercial cada vez más sólida con Norteamérica”, resaltó.
A su vez, el Barómetro Q3 2026 indicó que, aunque la tendencia favorece a la región, la materialización de estos proyectos todavía avanza con cautela, ya que durante el segundo trimestre de 2026, el nearshoring y el reshoring representaron apenas 7 por ciento del volumen de los servicios de auditoría e inspección realizados por QIMA en Norteamérica.
Según el estudio, este porcentaje muestra que aún existe un amplio margen para que México incremente su participación en la relocalización de cadenas productivas, siempre que fortalezca factores como la infraestructura, la capacidad manufacturera, la certidumbre para la inversión y el cumplimiento de estándares internacionales.
“La reconfiguración del comercio global representa una oportunidad histórica para América Latina. Sin embargo, aprovecharla requerirá fortalecer las capacidades productivas de la región y mantener altos estándares de calidad, aspectos que serán determinantes para convertir el creciente interés de las empresas en relaciones comerciales de largo plazo”, apuntó QIMA.
Además, el reporte puntualizó que América Latina ya forma parte del mapa de la diversificación global, pero el siguiente desafío será demostrar que puede ofrecer no sólo cercanía geográfica, sino también estabilidad, capacidad productiva y resiliencia para responder a las exigencias de las cadenas internacionales de suministro.
MRA