En 2017, ¿comprar o no comprar coche?

El mercado de autos no se detiene, a pesar de los malos presagios. Pero, hay que considerar todos los factores antes de escoger el color y los interiores. 

Factores externos, como la volatilidad del peso frente al dólar y la incertidumbre financiera, han hecho que el precio de los autos suba entre 10 y 12
Arturo Vallejo
Ciudad de México /

La palabra incertidumbre es la más repetida en lo que va del año. La llegada a la presidencia de Estados Unidos (EU) de Donald Trump y sus planes comerciales -como poner altos aranceles a las exportaciones mexicanas y amenazar con desentenderse del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)- han desatado los malos augurios.

Especialistas consultados por el Banco de México prevén un crecimiento de apenas 1.49% y una inflación de 5.25% -la más alta desde 2008- para 2017. Se prevé que esto eleve las tasas de interés y aunque en las últimas semanas el peso se ha acomodado en alrededor de 20 pesos por dólar, luego de que había llegado hasta 22 en enero, sigue siendo vulnerable.

Podemos añadir a esto las alzas en los precios de gasolina y diésel, que tiene programadas en gobierno federal. Estos factores podrían afectar directamente al mercado automotriz en los precios de los vehículos y en las condiciones créditos. Entonces, ¿comprar o no comprar?


¿Confianza en el mercado o compras de pánico?

A pesar de estas expectativas -o tal vez justamente impulsados por ellas- la venta de automóviles no ha caído, todo lo contrario. Según el reporte de enero de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), este mes subieron 3% respecto de las del 2016, nivel histórico para un enero. Y el pronóstico de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) es que este febrero se venderán 127,519 unidades más.

“Sin duda, será mucho mejor comprar este año que en el 2018”, opina Freddy Domínguez, cofundador de Comparaguru.com, un portal de internet para comparación financiera de instrumentos como préstamos, tarjetas de crédito y créditos automotrices. Domínguez explica que como la Fed subió recientemente su tasa de interés, el Banco de México tendrá que reaccionar ajustando también a la alza para que el dólar no suba más. “La banca de retail, la banca comercial, tendrá que ajustar la tasa de interés de sus productos, pero esto no pasa de inmediato, sino a lo largo de un año”, dice.

Parecería que nos estamos adentrando en una época de tasas de interés altas y comprar un auto a través de deuda en los próximos dos años va a ser más caro. Sin embargo, algunos especialistas no creen que esto deba afectar la decisión de compra.

“Nosotros vemos que el mercado va a crecer todavía un poco más que el año pasado”, opina Ricardo Duhart, director de Consumer Finance, de BBVA Bancomer. Afirma que las marcas están haciendo esfuerzos para hacer promociones y los bancos han aguantado en la medida de sus posibilidades para no subir sus tasas demasiado y permitir que la compra de un auto sea accesible.

“La gente tiene mucha incertidumbre ante todo lo que escucha en los medios. Nosotros les decimos que es un tema de previsión y planeación”, dice Fabiola Arizmendi, gerente de capacitación en educación financiera de Citibanamex, y opina que si la gente no ha puesto en orden sus finanzas personales, este es un buen año para hacerlo.


¿Y los precios?

Los cambios que Trump ha impulsado han obligado a ciertas armadoras a abandonar inversiones en el país -como Ford, que canceló su proyecto en San Luis por 1,600 millones de dólares (mdd)-, pueden impactar en empleo y en cadenas de producción, pero no en el costo del vehículo, dice Domínguez. Pero, como sucede en toda la industria automotriz global, los autos no se arman de principio a fin en México, sus partes y procesos se trasladan de un país a otro en las cadenas de producción.

En la opinión de Domínguez, una renegociación del TLCAN sí podría impactar en los precios, pues casi todos los vehículos del país entran por importación, ya sea de Asia o de EU. “Ahí vamos a ver el tema de los aranceles.

Pero que se vaya Ford, que se vaya Nissan, eso no va a subir el precio”, dice. Por su parte, Ricardo Duhart afirma que el tipo de cambio ya afecta los costos, pues “Casi todas las marcas han aumentado sus precios de forma consistente, tal vez en un 10 o 12% en los últimos meses”.


¿A contado o a crédito?

Si no se tiene el dinero suficiente para cubrir el precio total de un auto, el financiamiento es una opción. De acuerdo con cifras de BBVA Bancomer, 67% de los autos se venden a crédito, es decir dos de cada tres. Esta tendencia va en incremento. De acuerdo con la AMDA, el año pasado se colocaron 1,066,983 créditos para adquirir vehículos, 27.4% más que en 2015. De estos, las financieras colocaron 72%, la banca comercial 24% y las autofinanciadoras 4%.

La oferta de financiamiento es amplia y los productos accesibles, pero las instituciones financieras seguirán muy de cerca el comportamiento de los indicadores económicos. A pesar de ello, “seguirá habiendo mucha disponibilidad de crédito porque sigue habiendo mucha competencia y en ese sentido es un buen momento para encontrar alguna oportunidad atractiva”, dice Duhart.

En caso de tener el efectivo disponible, la decisión tiene que ver con el “flujo de caja”. Si se consigue una tasa de interés baja, entonces probablemente conviene contratar un crédito. “Si tienes en el banco, digamos, 200,000 pesos. Lo mejor es poner de contado un porcentaje e ir pagando el resto en mensualidades. El dinero en efectivo que queda conviene invertirlo en algo que genere una utilidad mayor”, opina Domínguez.


¿Cuándo comprar?

Hay que pensar en la estacionalidad si se busca un auto nuevo. Para Domínguez, la mejor época del año son el tercer y cuarto trimestre, porque es cuando saldrán las líneas 2018 y, en consecuencia, las de 2017 serán consideradas como “seminuevos”, y su precio bajará.

Sobre esto, Fabiola Arizmendi recomienda es tener paciencia. “Ante la urgencia, dejas mucha información que te serviría para tomar mejores decisiones”, dice. Si la compra se puede postergar hasta final de año, recomienda, ese tiempo puede aprovecharse para ahorrar más y dar un mayor enganche.



¿De segunda mano?

Otra opción es comprar en el mercado de segunda mano, que Domínguez describe como “muy dinámico en México”. Las mismas automotrices han armado un modelo en el cual se adquiere un vehículo usado a un tercero, pero viene certificado por la armadora de que está en perfectas condiciones.

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La intención es disipar el miedo de los consumidores, que no poseen conocimientos de mecánica suficientes como para hacer una valoración. “Este esquema tiene años funcionando en EU y recientemente en México comenzó a ponerse de moda, está pensado para reducir los riesgos que pueden surgir al comprar un activo que podría estar dañado o que no es lo que crees”, agrega Domínguez.


¿Y el gasolinazo?

A raíz del alza en los precios de los combustibles en México, hay que pensar en el kilometraje que se planea recorrer. “Esto impacta directamente con tu consumo de gasolina y este año puede ser importante para tu bolsillo”, dice Arizmendi. Pero BBVA Bancomer, en voz de Duhart, afirma que no han percibido que el alza de precios en la gasolina haya disminuido la venta de autos, aunque sí se ha visto reflejada en el tipo de auto que se compra.

“La proporción de compactos y subcompactos que se venden ha crecido en detrimento de las SUV y los coches deportivos”, dice. La posible explicación es que los consumidores buscan un mejor rendimiento de combustible.


¿Capacidad de pago?

“Nosotros recomendamos no pensar en si te gusta o no te gusta un auto, sino siempre partiendo de tus necesidades”, dice Arismendi. “Es importante saber cuál va a ser la función, si es para ir al trabajo o si lo vas a compartir con alguien, por ejemplo”.

La recomendación es considerar el presupuesto personal antes que nada. Todo banco o financiadora debería poder proporcionar a los solicitantes tablas de amortización de sus productos para que se sepa al final cuánto acabarán pagando y cuáles serán las mensualidades. “La regla de oro es muy sencilla”, aconseja Freddy Domínguez, “no puedes estar pagando en deuda recurrente mensual -que incluye tarjetas de crédito, préstamos hipotecarios, créditos automotrices, todo-, más de 30% de tus ingresos disponibles”.

Una vez que se ha determinado la capacidad de pago, no hay que olvidar que un automóvil representa un gasto fijo por varios años además de las mensualidades del crédito: mantenimiento, tenencia, tarjetas de circulación, verificación y, por supuesto, seguros.

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