El camino de Laurence Kemball-Cook hacia la energía limpia y las ciudades “inteligentes” comenzó con un paseo por la estación Victoria en Londres durante la hora pico.
Mientras se empujaba con la gente que iba a trabajar, le sorprendió la gran cantidad de energía cinética que se generaba por la multitud. “Cerca de 38,000 personas pasan por la estación Victoria a las horas pico”, dice. “Pensé: debe haber una manera de aprovechar toda esa energía”. Lo que lo llevó a desarrollar una baldosa de piso capaz de “cosechar” la energía de los pasos de la gente para generar electricidad.
La tecnología, que utiliza generadores electromagnéticos en las baldosas elásticas, la desplegó la compañía de Kemball-Cook, Pavegen, en 150 lugares alrededor del mundo. Estos van desde el aeropuerto Heathrow en Londres a Lagos, Nigeria, donde las baldosas que se colocan por debajo de una cancha de futbol ayudan a generar electricidad para los focos.
Pavegen es parte de una ola de innovación, ya que catalizan la inversión hacia maneras limpias y eficientes de suministrar electricidad a las ciudades. “Se habló sobre ciudades inteligentes y energía inteligente desde hace años, pero finalmente siento que se unifican”, dice Kemball-Cook. “Nuestra tecnología nunca va a ser la única fuente de energía, pero puede contribuir”.
Las ciudades representan 70% del consumo mundial de energía y una proporción similar de las emisiones de gases de efecto invernadero. Muchos gobiernos municipales se esfuerzan más que los gobiernos nacionales en la promoción de energía verde. San Francisco, Frankfurt, Vancouver y San Diego se encuentran entre las que tienen el objetivo de tener 100% de sistemas de electricidad renovables en las próximas tres décadas.
“Hemos visto una nueva generación de líderes de las ciudades que empujan agendas verdes bastante radicales, algo que no podría ser posible hace 10 o 15 años”, dice Philipp Rode, director ejecutivo de LSE Cities, centro de investigación de la London School of Economics.
El respaldo público para ese tipo de medidas aumenta, alimentado por las preocupaciones por la contaminación del aire, sobre todo de los vehículos a diésel y las centrales eléctricas alimentadas por carbón, más que por el cambio climático a largo plazo.
Los alcaldes de París, Madrid, Atenas y la Ciudad de México acordaron un pacto conjunto en diciembre pasado para prohibir los vehículos a diésel para 2025. Por su parte, las ciudades chinas, lideradas por Beijing, utilizan una variedad de herramientas políticas para disminuir el crecimiento de los coches a gasolina y alentar el uso de los vehículos eléctricos.
En comparación con el posible impacto transformacional de los coches eléctricos, las “baldosas inteligentes” de Pavegen tendrán una contribución modesta para la revolución verde.
Cada paso produce alrededor de 3 joules de energía, lo suficiente para mantener encendida durante 30 segundos una lámpara LED de baja potencia cerca del pavimento. Una calle concurrida estará constantemente iluminada, mientras que una calle tranquila recibirá iluminación “sobre demanda” cuando un peatón camine por ella. El excedente de energía se podrá almacenar en baterías para el uso futuro.
La tecnología de Pavegen es parte de una tendencia más general que apunta a la generación de electricidad a pequeña escala fuera de la “red” en las ciudades.
Kemball-Cook, dice que Pavegen se beneficia por el creciente apetito de los inversionistas por la energía verde. La compañía, que fundó en 2009, recaudó 2 millones de libras a través de un crowdfunding (financiamiento colectivo) hace dos años y ahora busca 5 millones de libras más de fondos de capitales de riesgo para acelerar la expansión.
Gran parte del valor comercial de Pavegen proviene de la recopilación de datos del consumidor a través de sensores que miden las pisadas y las conexiones de bluetooth de los smartphones que pasan.
Pavegen recientemente llegó a un acuerdo con Transport for London, la autoridad de transporte de la ciudad, para instalar sus baldosas en áreas peatonales en Oxford Street, uno de los distritos comerciales más activos de Europa.
Kemball-Cook prefiere centrarse en el papel de la tecnología para hacer que las ciudades sean más verdes. “Reunimos tres de las principales características de las ciudades inteligentes”, dice. “Energía limpia, bienestar y grandes datos”.