La agencia Bloomberg reportó que la cadena mexicana de restaurantes La Casa de Toño evalúa su posible venta en una transacción cercana a los 400 millones de dólares; sin embargo, el anunció despertó diversas reacciones que llegaron incluso a la Bolsa de Valores.
Bloomberg citó que la cadena mexicana había contratado al banco BBVA México como asesor financiero exclusivo en el eventual proceso de venta y que habría ya un postor a través de Grupo Gigante.
Además, reportó la posibilidad de esta transacción, citando documentos donde se exponía la venta, así como el plan de expansión de la marca hacia Latinoamérica y Estados Unidos.
“Como parte de su estrategia para buscar un crecimiento continuo, Grupo Gigante constantemente evalúa oportunidades de crecimiento orgánico e inorgánico”, señaló la compañía.
“Se espera que esta tendencia se mantenga, en el entendido de que la evaluación de oportunidades de crecimiento no necesariamente implica que estas vayan a materializarse”, agregó Gigante, sobre la publicación de Bloomberg.
Lo que nos dijeron
MILENIO consultó a BBVA México para conocer mayores detalles sobre la veracidad del proceso de intermediación en la operación, pero la institución bancaria declinó emitir comentarios al respecto.
Por la noche del 22 de julio, en un comunicado enviado a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), Grupo Gigante indicó que no ha celebrado contratos definitivos ni vinculantes para la posible adquisición de la cadena de restaurantes mexicana.
“A esta fecha, Grupo Gigante no ha celebrado contratos definitivos ni vinculantes para tal posible adquisición, ni ha acordado precio o contraprestación alguna, por lo que no existe certeza de que la operación llegue a concretarse”, expuso la compañía.
El origen de La Casa de Toño
La historia de la cadena comenzó en la colonia Clavería, en la alcaldía Azcapotzalco de la Ciudad de México.
Antonio Campos ("Toño", quien da nombre al restaurante), siendo un joven estudiante, decidió emprender para generar sus propios ingresos instalando un puesto en la vía pública, afuera de la casa de su familia.
Campos inició vendiendo quesadillas, sopes y gorditas preparadas en un comal sobre la banqueta. El negocio comenzó a hacerse popular en el barrio y los vecinos se referían al lugar simplemente como "ir a cenar con Toño".
Con el tiempo, la clientela creció a tal punto que el puesto en la calle resultó insuficiente, por lo que la familia de Antonio decidió adaptar el zaguán, así como el garaje de su vivienda para colocar las primeras mesas y recibir a los comensales.
Entre finales de la década de los años 2000 y principios de 2010, el negocio dio el salto de "restaurante de barrio" a un modelo altamente profesionalizado y escalable.
En los últimos años, la firma desarrolló un sistema de atención y operación en cocina enfocado en la eficiencia, el cual permite entregar los alimentos a la mesa en cuestión de minutos desde que se realiza la orden.
KL