• Falta de promoción deja a pueblos fuera del turismo en México y la derrama se reparte de forma desigual

Mientras destinos consolidados concentran visitantes, inversión y promoción, cientos de pueblos del país enfrentan invisibilidad turística, infraestructura limitada e inseguridad, factores que frenan su participación en una industria que aporta cerca

Ángeles García
Ciudad de México /

El turismo es una de las industrias más estratégicas de la economía mexicana. Cada año genera alrededor de 280 mil millones de dólares, equivalente a casi 8.7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), lo que ha colocado a México entre los países más visitados del mundo, de acuerdo con la Organización Mundial del Turismo.

Sin embargo, detrás de estas cifras existe una distribución desigual de los beneficios económicos. Mientras destinos consolidados como playas y grandes ciudades concentran visitantes e inversión, muchos pueblos intermedios o rurales quedan fuera del radar turístico, en gran medida por la falta de promoción, conectividad y estrategias de integración al mercado turístico.

“Junto con las remesas y el sector manufacturero, el turismo es una de las tres fuentes de ingreso más importantes para México”, afirmó Fernando Martínez, líder del sector restaurantero, en entrevista para MILENIO.

El impacto también se refleja en el empleo. Martínez estimó que alrededor de cinco millones de familias viven directa o indirectamente del turismo, ya sea a través de restaurantes, hoteles, transporte, guías turísticos o servicios complementarios.

En este sector, además del salario y las prestaciones, las propinas representan un componente relevante del ingreso, que en muchos casos puede superar el salario base.

“Las propinas forman parte de la dinámica cotidiana del turismo, desde restaurantes hasta hoteles o servicios personalizados. Eso convierte a esta actividad en una fuente de ingreso flexible para millones de personas”, explicó.

Promoción turística marca la diferencia

Especialistas y operadores turísticos coinciden en que uno de los factores que más determina si un destino recibe visitantes o permanece invisible es la promoción.

El turista actual suele decidir su destino a partir de búsquedas en internet, videos, redes sociales o recomendaciones, por lo que los lugares que no aparecen en esas plataformas quedan fuera de las decisiones de viaje.

“Cuando hay promoción, cuando se habla de la comida, del trato o de lo que ofrece el pueblo, eso es lo que llama al visitante”, señalaron representantes de agencias turísticas.

La ausencia de campañas de promoción coordinadas provoca que muchos pueblos con patrimonio cultural, gastronómico o artesanal no logren integrarse a las rutas turísticas, limitando así el flujo de visitantes y la derrama económica local.

Zozocolco. Foto: Cuartoscuro

Una derrama que se concentra

Uno de los debates más recurrentes en torno al turismo es si los beneficios económicos llegan realmente a las pequeñas empresas o si se concentran en grandes corporaciones.

Para Martínez, la derrama sí alcanza a distintos niveles de negocio, aunque no de forma homogénea entre regiones.

“Todas las empresas se benefician, independientemente de su tamaño. Un restaurante exitoso en México puede operar con márgenes de entre 30 y 40 por ciento”, explicó.

En el caso de pequeñas y medianas empresas, los márgenes suelen ser menores, pero siguen representando una actividad rentable que genera empleo.

La derrama es particularmente visible en fondas, cocinas económicas, mercados y pequeños comercios, que dependen directamente del flujo constante de visitantes.

En algunos destinos turísticos, el debate sobre la concentración de la derrama ya forma parte de la agenda pública.

En Playa del Carmen, en Quintana Roo, el gobierno municipal reconoce que durante años el modelo turístico favoreció que el gasto de los visitantes permaneciera dentro de los hoteles.

La presidenta municipal de Solidaridad, Estefanía Mercado, explicó que uno de los objetivos de la nueva estrategia turística es modificar esa lógica.

“Queremos migrar del all inclusive al todos incluidos, es decir, no queremos que el turista se quede en los hoteles, queremos que salga y conozca nuestras comunidades”, afirmó.

La estrategia contempla siete rutas turísticas que conectan a los visitantes con pueblos mayas, artesanos, productores locales y agricultores.

“Ya estamos viendo que el turista está saliendo a las comunidades y eso está contribuyendo al crecimiento económico de artesanos, agricultores y pequeños comerciantes”, señaló.

Personas en lancha, Mineral del Chico. Foto: Jorge Sánchez

Un mosaico de realidades

El impacto del turismo no es uniforme en el país. “México es un mosaico de realidades”, advirtió Martínez. No es lo mismo hablar de Ciudad de México, que de destinos internacionales como Cancún o Los Cabos, ni compararlos con pueblos del interior del país.

Aun así, hay sectores que logran integrarse con mayor facilidad a la economía turística. Uno de ellos es el gastronómico.

“Todos comemos todos los días. Es una primera necesidad que siempre va a existir”, señaló.

En Taxco, Guerrero, uno de los principales destinos turísticos del estado, la actividad turística también muestra contrastes.

Elsa Fernández, tour operadora y representante del sector local, explicó que el flujo turístico se concentra principalmente en la compra de artículos de plata, lo que limita el impacto en comunidades más alejadas.

“Cuando el turista viene a Taxco buscando plata sí contribuye a la circulación económica del destino, pero los pueblos más alejados, donde viven muchas de las familias mineras y artesanas, tardan mucho más en recuperarse”, explicó.

La situación se ha complicado con el incremento del precio internacional de la plata, que ha elevado los costos de producción para los talleres artesanales.

“Hoy hay una disminución fuerte en la producción. El costo de la materia prima subió, pero eso no se traduce en mejores ingresos para quienes elaboran anillos, pulseras o collares”, añadió.

Plata de Taxco. Foto: Especial

Los frenos para llevar turismo a pueblos

Para las agencias de viaje, los retos para promover destinos pequeños son múltiples. Uno de los principales es la percepción de inseguridad, tanto en la compra del viaje como durante el traslado.

“Cuando se trata de viajes que pueden costar desde 900 pesos hasta 50 mil pesos, muchos turistas dudan de hacer pagos en plataformas digitales si no conocen la agencia o el destino”, señalaron representantes del sector.

A esto se suman problemas de infraestructura carretera, obras en zonas turísticas y accesos complicados, que afectan la experiencia del visitante.

Berenice Rubias, coordinadora de agencias de turismo, explicó que incluso las obras frente a plazas o iglesias pueden generar una primera impresión negativa.

“El turista ya no llega con la idea de que es un lugar atractivo, sino con la impresión de que está en obras”, dijo.

Además, la geografía de muchos pueblos obliga a realizar parte de los recorridos a pie, lo que incrementa los costos operativos para las agencias.

“Adaptar las camionetas, garantizar seguridad y equipar las unidades termina siendo más caro de lo que se recupera con el número de visitantes”, explicó.

Especialistas coinciden en que, para ampliar la derrama turística, será necesario fortalecer la promoción de destinos menos conocidos, mejorar la infraestructura, reforzar la seguridad y capacitar a los prestadores de servicios.

Solo así, advierten, el turismo podrá expandirse más allá de los destinos tradicionales y convertirse en un motor de desarrollo para comunidades que hoy permanecen fuera del mapa turístico.

“El desafío está en lograr que esa riqueza no se quede en pocos destinos, sino que fluya hasta donde más se necesita”, concluyeron representantes del sector.
Taxco. Foto: Especial

MRA

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