Las entrevistas de trabajo pocas veces son divertidas, especialmente cuando eres joven. Nunca olvidaré la pregunta inicial de mi primera entrevista para el programa de prácticas del Financial Times: “Entonces, aparte de la semana anterior a la entrevista, ¿alguna vez lees el diario?”
Los jóvenes de la actualidad enfrentan un desafío diferente pero no menos abrumador. Se encuentran sonriendo ansiosamente a las cámaras web de sus laptops, respondiendo a preguntas mientras un cronómetro avanza sin que haya ningún ser humano con el cual interactuar.
Las grandes empresas utilizan estas “entrevistas de vídeo asincrónicas” (AVI) para reducir el número de solicitantes de empleo a un grupo más pequeño con el que puedan reunirse en persona. Plataformas como HireVue y Modern Hire graban a los candidatos respondiendo a preguntas predeterminadas, normalmente con un límite de tiempo para cada respuesta. En algunos casos, las grabaciones las verán los responsables del área de contratación. En otros, los algoritmos de la plataforma evaluarán al candidato en función de lo que haya dicho o incluso de sus expresiones faciales.
Las AVI son cada vez más comunes. De los empleadores que utilizaron entrevistas en video en el Reino Unido en 2019 y 2020, 46 por ciento utilizó un entrevistador, el 30 por ciento entrevistas de video automatizadas y 24 por ciento utilizó una mezcla de ambas, según el Institute of Student Employers.
Estas entrevistas pueden hacerse de forma barata y a escala: una cadena de supermercados en Estados Unidos (EU) reunía hasta 15 mil por día durante la pandemia, según HireVue. Las plataformas afirman que el proceso es más justo y con menos sesgo que el de los reclutadores humanos, lo que hace que los candidatos que cumplen con los requisitos sean mejores y más diversos.
Por supuesto, existe un intenso debate sobre si los algoritmos podrían reforzar los prejuicios humanos en lugar de eliminarlos. Otros sostienen que algunos productos de inteligencia artificial no son más que productos digitales con poco valor que los crédulos departamentos de recursos humanos se tragan.
Pero además de preguntarse si la tecnología funciona como se pretende, los empleadores deben prestar más atención a cómo afecta el proceso a los posibles empleados. Investigadores de la Escuela de Negocios de la Universidad de Sussex, en asociación con el Instituto de Estudios Laborales, advierten que los jóvenes que buscan trabajo se sienten confundidos, deshumanizados y agotados por los sistemas de contratación automatizados.
Ella Dice...“Ahora me veo al espejo en la etapa crucial de mi vida, intentando entrar en el mercado laboral... Y luego me dicen que todos los errores son míos porque esta es una tecnología perfecta”
Jimeet Romen Shah, que cursa el último año de su carrera en la Universidad de Sussex, ya realizó unas siete AVI en los últimos dos años. Intenta “establecer contacto visual” con la cámara, pero le resulta difícil no ver su propia cara en la pantalla. “No me parece nada natural. Sobre todo porque cuando estoy en una entrevista cara a cara puedo sonreír cuando hablo, pero cuando estoy en un video e intento sonreír no queda bien”.
A la estudiante le preocupa que si mira hacia abajo o hacia arriba parezca que está leyendo notas. “Se siente robótico”, dice Romen Shah. En la mayoría de los casos, no pudo revisar los videos y no le dijeron si la evaluación la realizaría un humano o una máquina. Nunca ha recibido retroalimentación detallada después de cada un de sus rechazos.
Aunque es difícil comunicarse con naturalidad en una situación tan poco natural, las plataformas instan al mismo tiempo a los solicitantes de empleo a “ser auténticos” para tener las mayores posibilidades de éxito. “Anímate y comparte tu energía con la cámara, dejando que tu personalidad brille”, aconseja HireVue. En la página de foros de debate Reddit, los solicitantes de empleo comparten consejos para salir airosos, como poner una cara sonriente junto a la cámara.
Algunas plataformas llevan a cabo mejoras. HireVue me dijo que era una buena práctica tener “funciones para reducir la ansiedad”, como la posibilidad de que los candidatos practiquen las preguntas y vuelvan a grabar sus respuestas. Siempre indica a los candidatos si la inteligencia artificial evaluará las respuestas.
La doctora Zahira Jaser, profesora adjunta de la Universidad de Sussex, afirma que a los estudiantes se les hace creer que la tecnología es impecable, incluso cuando tienen problemas con ella. Conoce a estudiantes cuyo inglés es su segunda lengua y que encuentran las entrevistas en video especialmente estresantes. “Esto es una receta para el desastre y la autoestima de los estudiantes”, dice. “Ahora me veo al espejo en la etapa crucial de mi vida, intentando entrar en el mercado laboral... y luego me dicen que todos los errores son míos porque esta es una tecnología perfecta”.
Los empleadores también salen perdiendo. Las AVI seleccionan a personas que pueden hablar al vacío, no a personas que pueden interactuar bien con los demás, aunque esto último es más importante en la mayoría de los trabajos. Además, una entrevista es la primera interacción real de una empresa con posibles empleados, algunos de los cuales querrán contratar. Debe ser una oportunidad para que ambas partes se conozcan mutuamente.
Es fácil entusiasmarse con la tecnología, pero los empleadores deben escuchar las voces de los “nativos digitales” que ahora están sometidos a ellas.
srgs