¿Qué nos dice el oro al llegar a precios máximos históricos?

El metal ya cotiza en niveles récord mientras los inversionistas buscan cubrirse contra la inflación y los activos estadunidenses viven una carrera alcista en un momento crítico hacia un nuevo orden mundial

Robert Lighthizer ha sido considerado para dirigir el Tesoro con Trump. Reuters
Rana Foroohar
Nueva York /

Los lectores de Swamp Notes sabrán que desde hace tiempo estoy convencida de que nos dirigimos hacia un cambio pendular en la economía política. La última vez que tuvimos uno de estos fue durante la era Reagan-Thatcher, cuando la desregulación y la globalización liberaron los espíritus animales, y los activos estadunidenses en particular comenzaron una tremenda carrera alcista. Este tipo de cambios pendulares ocurren aproximadamente cada 50 años, y creo que podemos ver hacia atrás, a la última semana, y recordarla como un momento crítico en el cambio hacia un nuevo orden mundial.

¿Por qué digo esto? Para empezar, el oro alcanzó un máximo histórico la semana pasada y de nuevo esta mañana. Parte de esto se debe a que los inversionistas buscan una cobertura contra la inflación, ya que los mercados laborales de Estados Unidos siguen siendo increíblemente sólidos, pero otra parte tiene que ver con una sensación más amplia y nebulosa de que estamos entrando en una era posterior a Bretton Woods en la que los inversionistas necesitarán protegerse contra los activos en dólares a medida que el Consenso de Washington da paso a un mundo más multipolar.

Currency Research Associates, un grupo de investigación de inversiones al que sigo con mucha atención, así lo proclamó en un informe el viernes pasado, al informar que cree que el oro se encuentra ahora en una verdadera corrida alcista que durará varios años a medida que se corrijan los activos en dólares y otras monedas globales, incluidas el yen y el euro, que ganaron fuerza. En el informe se señala que la forma en que China compraba oro y vendía bonos del Tesoro reflejaba el cambio en los regímenes monetarios globales en las décadas anteriores a la de 1980. Esto no favorecerá a los activos en dólares.

Siempre me siento bastante segura de mi visión del mundo, pero mucho menos segura de mi sincronización con el mercado. Escribí mi primer artículo sobre el aumento del oro como señal de un mundo posterior al dólar en 2019. Continué escribiendo sobre la tendencia después del covid-19 y luego de la invasión a Ucrania, que marcó un giro hacia un mundo más multipolar a medida que el uso del dólar como arma hizo que los mercados emergentes reconsideraran sus asignaciones de reservas. También llevo varios años escribiendo sobre el surgimiento de un mundo posneoliberal. Este puede ser el momento que recordemos como un punto de inflexión histórico hacia ese nuevo mundo.

Consideremos, por ejemplo, el reciente viaje de la secretaria del Tesoro de EU, Janet Yellen, a China para quejarse, entre otras cosas, del dumping de tecnologías verdes. China adoptó una posición muy radical en este sentido y parece poco probable que cambie de táctica a pesar de la preocupación tanto de Estados Unidos como de la Unión Europea. Como escribió el economista Michael Pettis, cuando todo el mundo subsidia la fabricación al mismo tiempo, sobrevienen guerras comerciales y de divisas.

Otra presidencia de Donald Trump puede poner esto en esteroides. El ex representante comercial de EU, Robert Lighthizer, ha sido considerado como una posibilidad para el puesto de secretario del Tesoro en una segunda administración Trump, y sé con certeza que impulsará una política de dólar más débil porque es buena para las exportaciones estadunidenses, más que para los activos financieros. Esto seguirá la línea de la propia estrategia de reindustrialización del presidente Joe Biden, que en última instancia requerirá un dólar más débil para tener éxito.

En cierto modo, se puede argumentar que esto será algo bueno. Después de todo, la propia Business Roundtable estaba más preocupada por la economía de exportación que por la financiera hasta la década de 1990, cuando la desregulación comercial exacerbó una tendencia hacia la subcontratación y la financiarización. Los estadunidenses empezaron a ganar menos y a apalancar más. Eso conllevaba riesgos, así como enormes recompensas para los dueños del capital. Nos espera un cambio de péndulo y tengo la firme sospecha de que el mensaje no tan secreto en oro en este momento es: está llegando.

Peter, ¿estás de acuerdo? Y si es así, ¿cuáles pueden ser las consecuencias económicas y políticas?

Lecturas recomendadas

-El Big Read de Financial Times sobre la próxima pandemia, a la que apodan Enfermedad X, es a la vez informativa y aterradora.

-En FT Magazine, Simon Kuper amplifica lo que vengo diciendo desde hace tiempo: que el apoyo empresarial a Donald Trump es increíblemente ingenuo: noticia de última hora, amigos, Trump 2 no será sobre recompra de acciones y exenciones fiscales, será sobre autocracia. Hay una razón por la que las empresas necesitan el estado de derecho: en última instancia, mantiene el capital seguro.

-Y más cosas buenas de Financial Times. Un artículo del Big Read sobre cómo los saudíes trasladan su riqueza del petróleo a los minerales necesarios para la energía limpia, describe un cambio de enorme importancia geopolítica. La pregunta que todos debemos hacernos es qué va a significar esto para EU y China.

Peter Spiegel responde

Rana Foroohar: ¡defensora del oro! ¿quién lo iba a decir?

Con toda seriedad, tengo mucha menos confianza en mi visión económica del mundo que la que tú tienes en la tuya, Rana, así que todo lo que puedo hacer es ver los datos y sacar las conclusiones que veo frente a mí. Y no estoy convencido de que el reciente repunte del oro sea una señal de otra cosa que el de un renovado temor a que la inflación no desaparezca tan rápido como muchos (incluido Jerome Powell) esperaban.

Como sin duda les dirá el personal de la redacción de Financial Times en Nueva York, el mes pasado yo mismo hice una especie de pronóstico de que la Reserva Federal de Estados Unidos no bajaría las tasas de interés este año. La semana pasada, Neel Kashkari se convirtió en el primer responsable de la política monetaria de la Fed que me daba la razón (aunque sospecho que mis diatribas en la redacción no influyeron demasiado en su forma de pensar).

Lo cierto es que, desde principios de año, la economía estadunidense ha crecido con solidez, la tasa de inflación parece que detuvo su caída y el mercado laboral sigue restringido. Powell parece ignorar estas señales, pero yo no lo hago, y creo que el movimiento del oro no es más que el mercado de materias primas llegando a las mismas conclusiones que yo.

Las tendencias macroeconómicas que estamos viendo sin duda existen: la economía estadunidense está cada vez más apalancada y los niveles de deuda soberana se mantienen cerca de los máximos de la era del covid, sin señales de que vayan a bajar. Después de una breve pausa gracias a los pagos de estímulo para la pandemia, la deuda de los hogares estadunidenses también continúa su rápido aumento.

¿Pero realmente crees que el euro o el yuan van a sustituir al dólar como moneda de reserva mundial? ¿O que la deuda soberana de cualquier otro país del G20 vaya a sustituir a los bonos del Tesoro como referencia internacional? A pesar de todas las señales de advertencia macroeconómicas que citas, la economía de Estados Unidos sigue siendo la más grande del mundo desarrollado y su sistema legal es transparente, (relativamente) rápido y (en su mayoría) libre de influencia política. Por eso los activos respaldados en dólares son tan atractivos.

Parafraseando a Winston Churchill, Estados Unidos puede ser la peor forma de economía, a excepción de todas las demás.

Financial Times Limited. Declaimer 2021

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