• Haitham Al Ghais, del crudo kuwaití al pulso petrolero mundial

  • El secretario general de la OPEP construyó durante más de tres décadas una carrera entre la diplomacia, la comercialización de petróleo y la negociación entre productores; hoy enfrenta el reto de mantener cohesionada a la alianza OPEP+
Ángeles García
Ciudad de México /
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Haitham Al Ghais lleva más de tres décadas trabajando con una pregunta que hoy tiene consecuencias para toda la economía mundial: cuánto petróleo debe llegar al mercado y cuándo.

El secretario general de la OPEP conoce el negocio desde el lado comercial. Antes de convertirse en uno de los principales negociadores del mercado petrolero, pasó por la diplomacia de Kuwait y después construyó su carrera en Kuwait Petroleum Corporation (KPC), donde trabajó en la venta internacional de crudo y productos petrolíferos, además de ocupar cargos en Beijing y Londres.

Ahora, a los 56 años, Al Ghais está al frente de la organización en un momento en que el mercado enfrenta una tensión doble: los productores buscan administrar la oferta para sostener la estabilidad del mercado, mientras gobiernos e inversionistas presionan por una transición energética que reduzca la dependencia de los combustibles fósiles.

La coyuntura más reciente muestra justamente ese equilibrio.

El 2 de agosto, Arabia Saudita, Rusia, Irak, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán acordaron aumentar en 188 mil barriles diarios su producción conjunta a partir de septiembre, como parte del retiro gradual de los recortes voluntarios acordados desde 2023. Los países señalaron además que la medida les permitirá acelerar la compensación por volúmenes producidos por encima de sus compromisos.

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No es, por tanto, simplemente una historia de recortes petroleros. Es la historia de cómo la OPEP+ abre o cierra el grifo sin perder el control del mercado.

Ese es uno de los terrenos en los que Al Ghais ha construido su carrera.


Del mercado de Kuwait a la mesa de la OPEP


Nacido el 30 de octubre de 1969 en Kuwait City, Al Ghais estudió Ciencias Políticas en la University of San Francisco, en Estados Unidos. Antes de entrar a la industria petrolera, pasó por dos ámbitos que después serían fundamentales para su carrera: el militar y la diplomacia.

A principios de los años noventa sirvió en el ejército durante la Operación Tormenta del Desierto. Después trabajó durante dos años como agregado diplomático en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Kuwait, donde colaboró con el viceprimer ministro y ministro de Relaciones Exteriores.

En 1993 ingresó a Kuwait Petroleum Corporation. Su primera etapa estuvo ligada a la comercialización internacional: trabajó con crudo y productos petrolíferos, negociando operaciones para la petrolera estatal kuwaití.

La carrera tomó después una dimensión internacional.

Entre 2005 y 2007 encabezó la oficina regional de KPC en Beijing, en una etapa de expansión del mercado energético chino. Posteriormente estuvo al frente de la oficina europea de la compañía en Londres. En 2014 regresó a Kuwait para encabezar el área de investigación de mercados de la división de marketing internacional.

El kuwaití encabeza la OPEP desde agosto de 2022 y actualmente cumple su segundo periodo al frente del organismo. (Especial)

Ese recorrido le dio algo que hoy resulta especialmente útil en la OPEP: experiencia en mercados, comercialización, negociación y análisis de demanda, además de conocimiento directo de los intereses de uno de los principales productores del Golfo.

El arquitecto de los acuerdos

Su acercamiento a la coordinación entre productores comenzó antes de llegar a la Secretaría General.

Al Ghais formó parte de la delegación de Kuwait que participó en la Declaración de Cooperación de 2016, el acuerdo que dio origen al marco de coordinación entre la OPEP y productores externos, incluida Rusia.

En 2017 se convirtió en el primer presidente del Comité Técnico Conjunto, organismo encargado de desarrollar la metodología para vigilar el cumplimiento de los ajustes de producción. Entre 2018 y 2019 también encabezó al equipo kuwaití que participó en la elaboración y firma de la Carta de Cooperación entre productores de la OPEP y países externos.

Antes de llegar a Viena, acumuló además experiencia dentro de los órganos de gobierno de la propia OPEP. Fue gobernador de Kuwait ante el organismo entre 2017 y 2021 y participó en decenas de reuniones técnicas y ministeriales relacionadas con los acuerdos de producción.

Al Ghais tiene el reto de mantener la coordinación entre los productores en medio de los cambios en la oferta mundial de crudo. (Especial)


En 2021 dio el último paso antes de llegar a la organización: fue nombrado director general adjunto de Marketing Internacional de KPC, con responsabilidad sobre las perspectivas del mercado mundial y los planes estratégicos de largo plazo de la petrolera.

Un año después, los países de la OPEP lo eligieron secretario general. Asumió el cargo el 1 de agosto de 2022 y en diciembre de 2024 fue reelegido para un segundo periodo de tres años, vigente desde agosto de 2025.

Abrir o cerrar el grifo

Desde la Secretaría General, el desafío de Al Ghais no consiste en decidir por sí solo cuánto petróleo producirá cada país. Su papel está en coordinar, negociar y mantener funcionando el mecanismo de cooperación entre productores.

La decisión más reciente ilustra esa tarea.

Los 188 mil barriles diarios adicionales para septiembre representan un retiro parcial de los recortes voluntarios, no un cambio definitivo en la estrategia de la alianza. Los siete países también dejaron abierta la posibilidad de ajustar o revertir las decisiones dependiendo de las condiciones del mercado.

Ese margen de maniobra es central para Al Ghais: administrar la oferta sin provocar un exceso de crudo que presione los precios, pero tampoco una reducción que genere escasez y encarezca la energía.

La otra batalla: convencer al mundo de que el petróleo no se acaba

La defensa del petróleo no termina en las decisiones mensuales de producción.

Al Ghais convirtió también la inversión en uno de los principales argumentos de la OPEP frente a la transición energética.

En junio, al presentar el World Oil Outlook 2026, la organización elevó su proyección de demanda mundial de petróleo a 124 millones de barriles diarios en 2050. La OPEP también calcula que la demanda mundial de energía aumentará 23% hacia ese año.

Con esas cifras, Al Ghais sostiene que el problema no es únicamente cómo reducir emisiones, sino cómo garantizar que exista suficiente energía para una economía mundial que seguirá creciendo.

La OPEP calcula que el sector petrolero necesitará 17.7 billones de dólares de inversión entre 2026 y 2050, más de 700 mil millones de dólares al año, para cubrir la demanda prevista.

Su argumento es directo: si gobiernos, bancos e inversionistas reducen demasiado pronto el capital destinado a exploración, producción e infraestructura, el mundo podría encontrarse con una oferta insuficiente antes de que las alternativas energéticas estén listas para sustituirla.

AG

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