• Implantes, la reivindicación de la dignidad de la mujer más allá de 79 mdd

  • La expansión de la atención integral al cáncer de mama en el sector público puede ampliar el mercado de implantes y reposicionar la cirugía reconstructiva.
Ciudad de México /
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En México se diagnostican anualmente alrededor de 30 mil casos de cáncer de mama y cerca de 65 por ciento de las pacientes son detectadas en etapas avanzadas, de acuerdo con datos de organizaciones como Fundación CIMA. En estos casos, el tratamiento puede requerir la extirpación parcial o total de uno o ambos senos.

La mastectomía puede tener un fuerte impacto en la autoestima y el bienestar psicosocial de las mujeres. Por ello, la reconstrucción mamaria cobra cada vez mayor relevancia dentro de la atención integral del cáncer de mama en el sector público de salud, una tendencia que también abre una oportunidad para la industria de implantes.

El mercado mexicano de implantes mamarios generó ingresos por 79 millones de dólares en 2025 y tiene potencial para alcanzar 147.1 millones en 2033. Gran parte de este negocio está sostenido por procedimientos cosméticos, pero la incorporación de la reconstrucción mamaria a la atención pública puede llevar a la industria a un terreno distinto: no sólo el de la estética, sino el de la recuperación física y emocional de miles de mujeres.

En entrevista con MILENIO, Jorge Hadad, General Manager de GC Aesthetics, compañía global de tecnología médica especializada en soluciones estéticas y reconstructivas, consideró que la reconstrucción mamaria representa un mercado con amplio potencial en México, aunque todavía se encuentra por debajo de las necesidades de las pacientes.

“Este mercado de reconstrucción mamaria ha crecido, pero no como debería de hacerlo”, señaló.


¿Cómo se abrió el sector público a la reconstrucción mamaria?

La oportunidad toma mayor relevancia ante la estrategia del gobierno federal para ampliar la atención del cáncer de mama. En octubre del año pasado se anunció el Modelo de Atención Universal, que contempla una inversión de 8 mil millones de pesos entre 2026 y 2027 para fortalecer la infraestructura pública, con mil mastógrafos, mil ultrasonidos, 20 centros de diagnóstico y 32 unidades hospitalarias de atención oncológica.

El plan busca que la atención abarque desde la detección hasta el tratamiento y seguimiento de las pacientes. En enero de este año, en la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum se anunció además que, una vez concluido el tratamiento oncológico, las mujeres serían referidas a servicios de cirugía reconstructiva y que se ofrecería reconstrucción mamaria gratuita dentro del modelo de atención pública.

El mercado de implantes mamarios en México alcanzó 79 millones de dólares en 2025 y podría crecer a 147.1 millones hacia 2033.

Para la industria, esto representa un cambio relevante: conforme aumenta la capacidad del sistema público para detectar y tratar el cáncer, también puede crecer el número de pacientes que eventualmente requieran procedimientos reconstructivos.


¿De qué tamaño es la oportunidad?


Jorge Hadad explicó que en México se realizan alrededor de 70 mil aumentos mamarios al año. Aunque no existe un registro público que permita separar los procedimientos estéticos de los reconstructivos, estimó que entre 10 y 15 por ciento deberían corresponder a reconstrucción. La cifra permite dimensionar la brecha que enfrenta este mercado.

“México registra aproximadamente 30 mil diagnósticos de cáncer de mama cada año, aunque no todas las pacientes requieren una mastectomía ni todas optan posteriormente por una reconstrucción”, expuso.

Aun así, el directivo consideró que existe una diferencia importante entre la necesidad potencial y el número de procedimientos reconstructivos que actualmente se realizan.

Con una mayor cobertura pública, la industria espera que la reconstrucción deje de ser vista únicamente como una extensión de la cirugía estética y se consolide como parte del proceso de recuperación de las mujeres que enfrentaron un cáncer de mama.

¿Ahora cuál es el reto?

La reconstrucción requiere tecnologías distintas a las utilizadas exclusivamente en cirugía estética. En determinados casos, explicó Hadad, primero se coloca un expansor para preparar el tejido y posteriormente se utiliza un implante anatómico para reconstruir la mama.

La ampliación de la cirugía reconstructiva en hospitales públicos podría aumentar el acceso de pacientes a implantes y expansores mamarios.


El reto está en que la capacidad del sistema público todavía es limitada. No todos los hospitales de tercer nivel cuentan con servicios especializados de cirugía plástica y reconstructiva, mientras que en algunas instituciones esta especialidad permanece integrada dentro de cirugía general.

“Todos los costos reducen cuando los volúmenes crecen”, sostuvo Hadad al referirse a la posibilidad de ampliar el acceso a estas tecnologías mediante un mayor número de procedimientos.

La tendencia, sin embargo, ya comienza a reflejarse en distintas instituciones públicas. El ISSSTE reportó que su Hospital Regional Lic. Adolfo López Mateos atiende alrededor de 400 derechohabientes al año con secuelas de cáncer de mama y realiza reconstrucciones utilizando implantes y expansores, además de técnicas con tejido de la propia paciente.

En 2026, el ISSSTE también realizó jornadas de reconstrucción para mujeres tratadas por cáncer de mama, mientras que hospitales del IMSS ampliaron sus propios programas de reconstrucción.

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El avance también ocurre en el terreno normativo. En la Cámara de Diputados se presentaron iniciativas para reconocer expresamente la reconstrucción mamaria como parte integral del tratamiento del cáncer de mama y garantizar el acceso a prótesis dentro del sistema público; sin embargo, aún no avanzan más allá de la discusión.


Oportunidad de mayores opciones

Para GC Aesthetics, el cambio supone una oportunidad para ampliar la participación de los implantes reconstructivos en México.

La compañía lleva alrededor de 15 años en el mercado mexicano y, de acuerdo con Hadad, pasó de comercializar inicialmente un implante estético y uno reconstructivo a ampliar su oferta tecnológica.

El movimiento también puede modificar la percepción de la propia cirugía plástica dentro del sistema de salud.

Mientras los procedimientos estéticos suelen ser considerados electivos y financiados directamente por los pacientes, la reconstrucción posterior a una mastectomía comienza a ser incorporada como parte de la recuperación integral.

De esta manera, el crecimiento del mercado ya no dependería únicamente de que más mexicanos gasten en procedimientos para modificar su apariencia, sino de que el sistema público incremente la capacidad para atender una necesidad médica asociada al cáncer de mama.

Para la industria de dispositivos médicos, el desafío será acompañar ese proceso con tecnología, capacitación de especialistas y capacidad de suministro, en un mercado donde el aumento del volumen de reconstrucciones podría reducir costos y facilitar un mayor acceso a los implantes.

AG

  • Axel Sánchez
  • Coordinador de la sección Negocios de MILENIO. Más de 15 años de experiencia en periodismo especializado en economía, negocios y finanzas. Testigo presencial sobre la transformación de la industria automotriz mexicana y mundial.

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