Institucionalización, el camino para el éxito de las empresas familiares

La vida promedio de una empresa familiar es de 25 años y de 50 años para aquellas que cuentan con una gestión basada en la institucionalidad.

Señalan que cumplen con ciertas normas y falta que el municipio ponga un reglamento.
Yeshua Ordaz
Ciudad de México /

En México 9 de cada 10 empresas son familiares, por lo que este tipo de negocios son el principal motor de la economía del país; sin embargo, de acuerdo con datos de Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) la esperanza de vida de un negocio es de 7.7 años.

Ricardo Fainsilber, director y fundador de Fainsilber Asesores, firma especializada en negocios familiares, asegura que sólo el 20 por ciento de los negocios familiares sobreviven la transición a la segunda y tercera generación, debido a problemas como la falta de institucionalización, conflicto de intereses y organigramas poco claros.

De acuerdo con el director de la firma, las probabilidades de supervivencia de una empresa familiar incrementan cuando ésta se convierte en una empresa institucional, la vida promedio de una empresa familiar es de 25 años, y de 50 años para aquellas que cuentan con una gestión basada en la institucionalidad

"A través de un proceso de análisis y transformación en la estructura organizacional dentro de una compañía se ayuda a definir desde los órganos directivos de un corporativo, hasta los roles que ocupa cada individuo, orientándolos al área correspondiente de acuerdo a sus fortalezas y habilidades, logrando así una mejora para la toma de decisiones en la continuidad del plan de negocio", indicó Ricardo Fainsilber.

El director de la firma de asesores de negocios familiares, indicó que al formalizar los órganos de gobierno y la filosofía de la empresa se permite que cada individuo se identifique o no con ella y se desarrolle individualmente, sin importar que tipo de relación tenga con el director de la empresa. Es por esto que el dueño o director debe asegurarse que cada individuo sienta que está ahí por méritos propios y no por nepotismo.

Destacó que al institucionalizar una empresa familiar, se obtiene mayor claridad del negocio y se planifica mejor la sucesión del líder y colaboradores que conformarán la misma durante los próximos años, ya que es una herramienta clave para el éxito y continuidad de una institución.

“La familia debe dirigir el negocio de manera constructiva a fin de que la transición de generación sea un motivador de crecimiento para la empresa.” comentó el director de la firma.

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