Las empresas acumulan, con los años, algo más que activos: infraestructura, talento, tecnología, redes y conocimiento operativo. Pero ¿qué ocurre cuando esas capacidades, además de los recursos financieros, se ponen al servicio de objetivos sociales?
Esta reflexión fue expuesta por Jack Landsmanas Stern, CEO de Grupo Kosmos, durante su participación en el “Philanthropy Futures Forum”, encuentro organizado por Diplomatic Courier y World in 2050, en el marco de la 81 Asamblea General de las Naciones Unidas.
El foro abordó la necesidad de avanzar de esfuerzos fragmentados hacia modelos de acción colectiva, en los que el financiamiento se complemente con confianza, conocimiento, tecnología, liderazgo y redes de colaboración.
Una conversación sobre nuevas formas de colaborar
En el encuentro participaron representantes del ecosistema filantrópico y empresarial, entre ellos: Sarah Howard, directora general de Global Philanthropy Forum; Jessie Kraft, presidenta y CEO de CAF America; Blair Glencorse, CEO de Accountability Lab; Xiaoxue Du, representante de Gates Foundation, y Dominique Perron, líder global de EY para las Naciones Unidas y organismos relacionados.
La discusión abrió una mirada más amplia sobre aquello que una compañía puede aportar. Años de operación permiten desarrollar experiencia e infraestructura que pueden encontrar utilidad fuera de su actividad cotidiana.
La experiencia como punto de partida
Para Landsmanas Stern, una de las claves está precisamente en reconocer aquello que una empresa ya sabe hacer e identificar dónde ese conocimiento puede resultar útil en otros ámbitos. “Para mí, la filantropía es más poderosa cuando está conectada con lo que una empresa realmente sabe hacer”, señaló.
En Grupo Kosmos, esa experiencia se concentra principalmente en alimentación y logística. Durante más de seis décadas, la compañía ha desarrollado conocimientos relacionados con abastecimiento, distribución y servicios de alimentación que también pueden encontrar aplicaciones fuera de la operación estrictamente empresarial.
Complementar, no sustituir
El planteamiento no consiste en trasladar automáticamente un modelo de negocio al ámbito social ni en sustituir a las organizaciones especializadas. La propuesta es identificar qué infraestructura, tecnología, conocimiento o redes pueden sumarse a los esfuerzos existentes.
Parte de esa visión se ha traducido en el trabajo desarrollado a través de la Fundación Pablo Landsmanas, donde la experiencia en alimentación y distribución se ha vinculado con programas de apoyo social y alianzas con organizaciones que conocen directamente a las comunidades que atienden.
Más allá de los recursos financieros
La discusión amplió así la mirada sobre la filantropía empresarial: el impacto también puede apoyarse en infraestructura, tecnología, confianza, conocimiento especializado y capacidad de ejecución.
Ahí se abre un espacio para que las empresas amplíen su contribución a partir de aquello que ya saben hacer y pongan la experiencia construida a lo largo de su trayectoria al servicio de objetivos compartidos.