Jamieson Greer, arquitecto de la nueva era del T-MEC

Su infancia marcó su visión económica, contraria a lo que sostienen los premios Nobel de Economía: la convicción de que EU debe ser un país de productores, no solo de administradores.

Fue pieza clave en la renegociación del tratado
Ángeles García
Ciudad de México /

A las puertas de comenzar la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el representante comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), Jamieson Greer, se colocó en el centro de las negociaciones que marcarán el futuro del acuerdo trilateral.

No es un perfil nuevo en este proceso. Conoce el tratado a fondo, pues fue parte de su creación como jefe de gabinete del entonces representante comercial Robert Lighthizer durante la primera administración de Donald Trump.

Greer fue pieza clave en la negociación que endureció las reglas de origen en el sector automotriz para obligar a producir mayor contenido en Norteamérica y reducir la dependencia externa.

Jamieson Greer encabeza la revisión del T-MEC. Foto: Especial

Esta visión explica por qué se le considera un promotor del “reshoring” y el “nearshoring” como estrategias para recuperar cadenas de suministro críticas —especialmente frente a China— y reactivar polos manufactureros en territorio estadounidense. Una convicción que, según ha relatado, lo acompaña desde la infancia: Estados Unidos debe ser un país de productores, no solo de administradores y consumidores.

Perfil


Nacido a finales de la década de los setenta en Albany, Nueva York, e hijo de Michael y Shannon Greer, su historia personal dista del estereotipo del diplomático tradicional de Washington.

Creció en una familia de bajos recursos en las montañas del norte de California donde vivían en una casa rodante y sus padres trabajaban en distintos empleos para sostener el hogar, según contó en su testimonio ante el Senado.

Esa experiencia marcó su visión económica: la convicción de que Estados Unidos debe ser un país de productores.

Se formó en Estudios Internacionales en la Universidad Brigham Young, base académica que posteriormente complementó en Europa al cursar programas en la Universidad París Panthéon-Sorbonne y en el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences Po).

Más adelante obtuvo el doctorado en Derecho por la Universidad de Virginia, consolidando una formación jurídica con enfoque global.

Antes de consolidarse como negociador comercial, Greer tuvo una etapa en el servicio militar. Integró el Cuerpo de Abogados Generales de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, con asignaciones en Kansas y Turquía, además de un despliegue en Irak, donde se desempeñó como jefe de justicia militar.

Esa experiencia, poco común entre funcionarios comerciales,  moldeó un perfil con visión estratégica, disciplina institucional y una lectura del comercio vinculada también a la seguridad nacional.

Defiende aranceles estratégicos frente a China


En el sector privado


Tras su paso por el servicio público, migró al sector privado, donde trabajó en firmas especializadas encomercio internacional . En despachos como Skadden y posteriormente como socio en King & Spalding, se enfocó en litigios y asesorías vinculadas con disputas comerciale, sincluidos casos contra China en representación de empresas estadounidenses.

Ese tránsito entre lo público y lo privado fortaleció su conocimiento técnico sobre aranceles, reglas de origen y mecanismos de defensa comercial.

Al servicio de Trump


Su regreso al gobierno ocurrió durante la primera administración de Donald Trump, cuando fue nombrado jefe de gabinete del entonces representante comercial Robert Lighthizer. Greer ha reconocido públicamente a Lighthizer como un mentor y amigo de muchos años, la figura que le dio su primer trabajo en Washington y quien lo incorporó a la Casa Blanca.

Desde esa posición participó en uno de los episodios más relevantes del comercio internacional reciente: la imposición de aranceles a China y la negociación del llamado Acuerdo de Fase Uno.

También formó parte del equipo que condujo la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, proceso que culminó con la aprobación del T-MEC por el Congreso estadounidense. Esa experiencia lo posicionó como uno de los operadores técnicos detrás del rediseño de la arquitectura comercial de América del Norte.

En su carta como candidato al cargo, Greer defendió la continuidad de varias de esas políticas, incluso durante la administración de Joe Biden, al destacar que se mantuvieron y ampliaron aranceles hacia China en sectores estratégicos como vehículos, acero y semiconductores.

También subrayó que el T-MEC negociado bajo el mandato de Trump impulsó una inversión significativa en la industria automotriz en Estados Unidos  y en la región.

En febrero de 2025 fue confirmado por el Senado como el vigésimo representante comercial de Estados Unidos, integrándose como miembro del gabinete presidencial.

Impulsa reshoring y nearshoring manufactureros

Estrategia de negociación

Como representante comercial, ocupa un puesto al nivel de otros secretarios de gabinete y encabeza la Oficina del Representante Comercial (USTR), desde donde define la estrategia de negociación, defensa comercial y acceso a mercados.

Desde entonces ha delineado una política centrada en la reciprocidad, el uso estratégico de aranceles y la protección de la base manufacturera estadounidense.

Para Greer, el comercio no es únicamente una herramienta económica, sino un instrumento de movilidad social y cohesión interna. Ha insistido en que trabajadores, agricultores y ganaderos estadounidenses pueden competir globalmente si cuentan con condiciones equitativas, y que la resiliencia de las cadenas de suministro es clave para la seguridad económica y nacional en un entorno de volatilidad global.

Su postura hacia China es firme: promueve controles de exportación, sanciones y acuerdos con otros países como contrapeso geoeconómico. En su visión, fortalecer sectores estratégicos, tecnología y cadenas agrícolas y alimentarias es una prioridad estructural.

Más que un diplomático de consensos amplios, Greer es visto como un operador técnico con una visión clara sobre el uso del comercio como herramienta de poder económico.

Hoy, al encabezar la revisión del T-MEC, su perfil combina experiencia jurídica, conocimiento del tratado desde su origen, mentoría directa de Robert Lighthizer y cercanía política con la Casa Blanca.

En el ámbito personal, está casado con Marlo y es padre de cinco hijos. Durante su proceso de confirmación agradeció públicamente el respaldo de su familia, un elemento que suele mencionar al explicar su interés en promover políticas que permitan a las familias estadounidenses mantener estabilidad económica.

En un momento en que América del Norte redefine su integración productiva, Jamieson Greer no solo participa en la negociación: es uno de los arquitectos que pueden influir en su rumbo.

​AG

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