Delphinus concentraría más de 90% del mercado de hábitats de delfines en México

La operación ocurre en una industria que genera casi 3 mil millones de pesos al año y sostiene 14 mil empleos, mientras enfrenta una reconversión regulatoria que exige nuevas inversiones y el traslado de ejemplares a corrales marinos.

La industria de delfinarios en México enfrenta una profunda transformación. Especial
Arturo Gómez Salgado
Ciudad de México /
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La posible compra de los activos mexicanos de The Dolphin Company por parte de Delphinus no solo representa una operación de 20 millones de dólares derivada de un proceso de reestructura financiera en Estados Unidos, sino que podría concentrar en un solo operador más de 90 por ciento del mercado nacional de hábitats para mamíferos marinos, según Eduardo Albor, fundador de The Dolphin Company y quien ha impugnado la operación.

De acuerdo con datos de autoridades y de la Asociación Mexicana de Hábitats para la Interacción y Protección de los Mamíferos Marinos (Amhmar), se trata de una industria turística que genera alrededor de 2 mil 960 millones de pesos anuales y sostiene 14 mil empleos directos e indirectos, además de recibir más de 3 millones de visitantes cada año.


A esta actividad se suman más de 850 millones de pesos anuales en comisiones para agencias de viajes y una inversión acumulada superior a 4 mil millones de pesos en instalaciones, tecnología y programas de cuidado animal, lo que dimensiona el negocio que estaría sujeto a una mayor concentración.

En términos de negocio, la eventual adquisición ocurre en una industria que enfrenta simultáneamente un proceso de consolidación empresarial y una reconversión regulatoria, condiciones que podrían elevar los requerimientos de inversión y modificar la estructura competitiva del mercado.

La industria de hábitats de mamíferos marinos genera casi 3 mil millones de pesos al año en México y sostiene 14 mil empleos. Especial

La transacción, presentada ante la Corte de Quiebras de Delaware como parte de la reestructuración financiera de The Dolphin Company, contempla los principales activos y parques que la empresa mantiene en México, así como 87 delfines nariz de botella, seis leones marinos y ocho manatíes.

Por eso Eduardo Albor advierte que, de concretarse la venta, Delphinus concentraría más de 90 por ciento del mercado de hábitats de mamíferos marinos en México; pero la administración actual de The Dolphin Company, en cambio, sostiene que la oferta de Delphinus fue seleccionada con base en criterios de valor económico, viabilidad operativa y cumplimiento regulatorio.


Quintana Roo concentra la actividad

La concentración empresarial también tiene un componente geográfico. México cuenta con 33 delfinarios autorizados por el gobierno y Quintana Roo concentra 17 instalaciones, equivalentes a 51.5 por ciento del total nacional.

El estado representa así el principal mercado para esta actividad y concentra buena parte de la derrama económica asociada con los parques y hábitats de mamíferos marinos.

En este contexto, una operación que otorgue a Delphinus más de 90 por ciento del mercado nacional de hábitats para mamíferos marinos tendría especial relevancia en Quintana Roo, donde ya se concentra más de la mitad de las instalaciones autorizadas del país.

Además, la industria enfrenta mayores exigencias de inversión para adaptar sus instalaciones al nuevo marco legal, lo que podría favorecer a operadores con mayor capacidad financiera y experiencia para realizar las inversiones necesarias.


Un mercado en transformación


La entrada en vigor de la llamada Ley Mincho, que desde 2025 prohíbe los espectáculos públicos, la interacción comercial y la reproducción en cautiverio de mamíferos marinos, obliga a los operadores a replantear su modelo de negocio.

La legislación no implica el cierre automático de los delfinarios registrados y que cumplan con las disposiciones aplicables.

En cambio, establece una reconversión de las actividades y obliga a trasladar a los ejemplares a corrales marinos, infraestructura que deberá sustituir gradualmente a las instalaciones tradicionales utilizadas para los espectáculos.

Delphinus busca ampliar su presencia con la posible adquisición de los activos mexicanos de The Dolphin Company. Especial

Las empresas tienen hasta abril de 2027 para trasladar a sus ejemplares a corrales con salida al mar. Algunas ya comenzaron a realizar inversiones en este tipo de infraestructura, entre ellas Dolphin Discovery en Cozumel e Isla Mujeres.

Para las empresas del sector, el cambio implica un proceso de inversión y reingeniería comercial en momentos en que la interacción con delfines, considerada por la Amhmar como el segmento más rentable, deja de ser el centro del modelo tradicional.

La asociación sostiene que los empresarios pueden continuar siendo propietarios de los ejemplares siempre que estos sean destinados a conservación o interacción educativa y no a espectáculos. Bajo esta perspectiva, el cambio regulatorio representa una transformación del negocio más que la desaparición inmediata de la industria.

El impacto financiero potencial es relevante. La industria acumula inversiones superiores a 4 mil millones de pesos en instalaciones, tecnología y programas de cuidado animal, mientras que la actividad turística vinculada con los parques genera millones de visitantes y una importante derrama para otros participantes de la cadena, como agencias de viajes.


¿Cómo comenzó el proceso de venta de The Dolphin Company?


La operación con Delphinus es consecuencia de la crisis financiera de The Dolphin Company, que en marzo de 2025 se acogió al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos para reorganizar sus deudas y mantener sus operaciones.

Antes de la reestructura, la compañía llegó a operar más de 30 parques y hábitats de delfines en ocho países de tres continentes: México, Estados Unidos, Italia, Argentina, Jamaica, República Dominicana, Gran Caimán y St. Kitts.

Entre sus marcas se encontraban Dolphin Discovery, Dolphin Cove, Zoomarine y Marineland.

México cuenta con 33 delfinarios autorizados, de los cuales 17 se encuentran en Quintana Roo. (Especial)

Desde que comenzó el proceso de quiebra, al menos cinco de esos parques han cerrado o cambiado de propietario, debido a distintas circunstancias, entre ellas problemas financieros, deficiencias relacionadas con el bienestar animal y el término de contratos de arrendamiento.

La venta de sus activos restantes en México forma parte de la estrategia para maximizar el valor de la compañía durante la reestructura y atender los intereses de sus acreedores.

La administración actual de The Dolphin Company indicó que recibió diversas propuestas para adquirir sus activos y que estas fueron evaluadas con criterios como valor económico, capacidad financiera, certeza de ejecución, viabilidad operativa y cumplimiento regulatorio.

Tras ese proceso, la oferta de Delphinus fue considerada la mejor alternativa para ser presentada ante la Corte de Quiebras. Entre los factores que favorecieron la propuesta estuvieron la experiencia del comprador en el manejo de mamíferos marinos y su capacidad para asumir la operación y cuidado de los ejemplares.

Una operación de 20 millones de dólares

La propuesta contempla un pago de 20 millones de dólares por los principales activos y parques restantes de The Dolphin Company en México.

El monto es cuestionado por Eduardo Albor, fundador y exdirector general de la empresa, quien ha impugnado la venta al considerar que la oferta se encuentra por debajo de valuaciones previas realizadas por acreedores financieros de la compañía.

La administración actual sostiene, en cambio, que la oferta fue seleccionada mediante criterios objetivos y que representa la mejor alternativa para preservar el valor de los activos, proteger a los acreedores, mantener fuentes de empleo y garantizar el bienestar de los animales.

Así, el precio de la transacción debe analizarse dentro de un proceso de reestructura financiera en el que el objetivo es maximizar el valor de los activos disponibles para los acreedores, y no necesariamente como una adquisición tradicional entre empresas en condiciones normales de mercado.

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Delphinus busca ampliar su posición


Delphinus administra atracciones con mamíferos marinos dentro de parques de Grupo Xcaret y defiende su modelo de manejo como alineado con estándares internacionales.

La compañía se describe como una institución especializada en el bienestar de mamíferos marinos y participa en estudios científicos revisados por pares sobre bienestar de cetáceos en instituciones acreditadas.

La administración de The Dolphin Company argumenta que esa experiencia constituye una ventaja para asumir la operación de los activos y garantizar la continuidad del cuidado de los animales mientras se realizan las adaptaciones necesarias para cumplir con la nueva regulación.

Para el mercado, sin embargo, el elemento central es que la operación podría llevar a un mismo grupo a controlar más de 90 por ciento de los hábitats de mamíferos marinos del país, precisamente cuando la industria enfrenta una transformación que requerirá nuevas inversiones.


Cofece ya había advertido sobre concentración


El posible aumento de concentración también tiene un antecedente directo en materia de competencia económica.

En octubre de 2023, la extinta Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) objetó una concentración que buscaba reunir bajo un mismo grupo cinco delfinarios de Quintana Roo, entre ellos Dolphinaris Cancún, Dolphinaris Tulum y Dolphinaris Riviera Maya.

El regulador identificó entonces barreras de entrada elevadas en el mercado de servicios de entretenimiento en delfinarios y advirtió que la operación reduciría la probabilidad de entrada de nuevos competidores si se aprobaba en los términos propuestos.

El antecedente es relevante porque la posible compra de los activos mexicanos de The Dolphin Company podría generar una concentración de una escala mayor.

Sin embargo, hasta ahora no existe registro de que la Cofece se haya pronunciado sobre esta transacción. La venta se está tramitando bajo la Sección 363 del Código de Quiebras de Estados Unidos y no como una notificación voluntaria de concentración ante la autoridad mexicana.

Por ello, aunque el precedente de 2023 coloca el tema de competencia en el centro de la discusión, cualquier determinación sobre los efectos de la operación corresponderá a las autoridades competentes.

Un negocio obligado a invertir

El sector se encuentra así frente a una doble presión: por un lado, una reestructuración empresarial que está provocando la venta y cierre de activos; por otro, una reforma legal que obliga a modificar instalaciones y modelos de operación.

A escala nacional, las empresas tienen hasta abril de 2027 para trasladar a sus ejemplares a corrales marinos, mientras que las autoridades ambientales realizan acciones de supervisión y un censo de los mamíferos en cautiverio.

Los operadores tienen hasta abril de 2027 para trasladar a sus ejemplares a corrales marinos como parte de la reconversión del sector.

La presión regulatoria ya ha derivado en clausuras. En mayo de 2025, la Profepa ordenó el cierre definitivo de Dolphinaris Barceló, operado por Acuario Arrecifal, y le impuso una multa de 7 millones 526 mil 240 pesos por violaciones a la Ley General de Vida Silvestre y a la NOM-135-Semarnat.

Otros operadores, como Dolphin Adventure, Operadores del Parque del Centro, Delfiniti de México y Convimar, han recurrido a amparos para intentar continuar con sus actividades.

En este escenario, la eventual compra de The Dolphin Company por Delphinus puede convertirse en un punto de inflexión para una industria que representa miles de millones de pesos para la economía turística.

El sector genera casi 3 mil millones de pesos anuales de derrama, sostiene 14 mil empleos y ha acumulado inversiones por más de 4 mil millones de pesos. Al mismo tiempo, Quintana Roo concentra más de la mitad de los delfinarios del país y la eventual operación podría colocar más de 90 por ciento del mercado de hábitats de mamíferos marinos bajo un solo operador.

Por ahora, la transacción permanece bajo supervisión de la Corte de Quiebras de Estados Unidos y no existe un pronunciamiento público de la Cofece sobre sus efectos en México. Su eventual aprobación no solo definirá quién se queda con los activos de The Dolphin Company, sino también qué tan concentrado quedará un mercado que enfrenta una de las mayores transformaciones regulatorias y económicas de su historia.

AG

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